Celebra la recuperación de nieta 126 la UNLP, donde estudiaron sus padres

La Universidad Nacional de La Plata (UNLP) celebró la recuperación de la nieta 126, hija de Violeta Ortolani y Edgardo Garnier, estudiantes de ingeniería en esa casa de estudios que fueron detenidos-desaparecidos durante la última dictadura.
“La UNLP comparte la alegría por esta nueva identidad recuperada, por la restitución de la identidad de la hija de Violeta Ortolani y Edgardo Garnier y reconoce nuevamente la lucha de nuestras Abuelas de Plaza de Mayo”, expresó Verónica Cruz, prosecretaría Derechos Humanos de la universidad platense, en Facebook.
La funcionaria recordó que Adriana, la nieta 126 cuya recuperación fue anun “los padres de la joven eran estudiantes de la Facultad de Ingeniería de nuestra Universidad.
Violeta, oriunda de Capital Federal y luego residente de Bolìvar, ingresó en la Facultad de Ingeniería en 1972. Militaba en la Juventud Peronista (JP) y posteriormente en Montoneros. Fue secuestrada el 14 de diciembre de 1976, en el Barrio La Granja de La Plata. Al momento de su detención tenía 8 meses de embarazo”.
“Edgardo era oriundo de Concepción del Uruguay e ingresó en la Facultad de Ingeniería, inscribiéndose a la carrera de Ingeniería en Telecomunicaciones en 1973. Militaba en la Juventud Peronista (JP) y posteriormente en Montoneros. Edgardo buscó información de Violeta durante meses, hasta que el 8 de febrero de 1977, no se supo más de él. Ambos permanecen desaparecidos”, detalla el comunicado de la UNLP.
Destaca que “durante estos años, Abuelas de Plaza de Mayo y sus familiares buscaron incansablemente a la niña que hoy recupera su identidad” y finaliza remarcando que “una vez más, nuestra comunidad universitaria, celebra que el camino de Memoria, Verdad y Justicia permita este encuentro con la libertad y la identidad”.
La nieta recuperada 126 dijo este mediodía, en una conferencia de prensa ofrecida en la sede de Abuelas de Plaza de Mayo, que “esta vez no pudieron” y que, con la restitución de su identidad, “el amor le ganó al odio”.
“Estoy feliz, plena. Se me completó la vida”, dijo Adriana, la nieta restituida de 40 años de edad, que sólo se identificó con su nombre, hija de Edgardo Garnier y de Violeta Graciela Ortonali, nacida durante el cautiverio de su madre.