Dos de cada 100 argentinos mayores de 40 años conviven con secuelas de un accidente cerebrovascular (ACV), según los resultados del primer estudio latinoamericano que evaluará durante seis años la prevalencia y mortalidad de esa enfermedad en el país y que fueron presentados hoy por el InsitutoFleni.
El «Estudio epidemiológico poblacional sobre accidentes cerebrovasculares», a cargo de Sebastián Ameriso, jefe del Centro Integral de Neurología Vascular del Fleni, se inició en 2015 con el fin de «ampliar el conocimiento sobre esa patología y mejorar procesos de prevención y políticas de salud», precisaron desde ese centro neurológico con motivo del Día Mundial del ACV, que se conmemora cada 29 de octubre.
La investigación, que contó con la colaboración de nueve especialistas en neurología vascular del Fleni, el referente en Neuroepidemiología de la Sociedad Neurológica Argentina, Mario Melcon, y médicos del Hospital de General Villegas, fue realizado en esa localidad bonaerense «dada la similitud de su población con la población argentina en general, según datos del censo de 2010», detallaron en un comunicado.
El registro de la prevalencia de ACV, es decir, la cantidad de pacientes vivos con antecedente de ACV en un momento determinado, se planteó en dos etapas: entre los 18.275 habitantes de la ciudad de General Villegas se realizaron más de 2.000 encuestas domiciliarias aleatorias para encontrar pacientes con posibles ACV.
Posteriormente, se citó en el hospital a casi 300 personas con sospecha de ACV para su evaluación personal por los profesionales de Fleni, quienes confirmaron los casos e infirieron que más de 340.000 argentinos (aproximadamente el 2% de los mayores de 40 años) conviven con secuelas de la enfermedad.
Otros resultados preliminares destacados son la confirmación de la hipertensión como el principal factor de riesgo cerebrovascular (88%), seguida de la apnea obstructiva del sueño (51%) y la dislipidemia -o niveles elevados de colesterol o grasas en sangre- (46%).
A su vez, el 88% de los ACV de General Villegas fueron isquémicos (por obstrucción de las arterias) y el resto hemorrágicos (por ruptura de vasos).
Actualmente se está trabajando en las etapas conocidas como «incidencia (en donde se detectan todos los casos nuevos), mortalidad (porcentaje de muerte en los días y años posteriores al ACV y porcentaje de las muertes por esa patología en el total de las muertes del partido) y carga de enfermedad (años de vida perdidos por muerte prematura o discapacidad luego de un ACV)», puntualizaron.
«El estudio no tiene precedentes en nuestro país por la cantidad y calidad de la información que se está recabando. Los datos epidemiológicos son fundamentales para llevar adelante acciones de prevención y políticas de salud pública», subrayó Ameriso.
Los especialistas del Fleni advirtieron también que un ACV no termina con el tratamiento en la fase aguda: «Actualmente, el 70% de las personas que lo han sufrido tienen secuelas que afectan su calidad de vida», precisaron.
«Además, el riesgo de recurrencia es alto, principalmente en los días posteriores al tratamiento. La mejoría de las secuelas generalmente se da con paciencia, esfuerzo y rehabilitación», enfatizaron.
El centro neurológico convocó por último a una charla libre y gratuita sobre prevención y tratamiento de un ACV el próximo miércoles 24 de octubre a las 18.30 en el auditorio de la sede de Belgrano, Montañeses 2325. La participación requiere inscripción previa en www.fleni.org/charlas.