En 15 días de marzo hubo en la Ciudad el doble de piquetes que en la suma de enero y febrero

Durante los primeros quince días de marzo, la ciudad de Buenos Aires toleró una cantidad de piquetes o cortes de calle dos veces superior a la registrada durante enero y febrero de este año, según un informe de la consultora Diagnóstico Político.
De acuerdo a las mediciones de la consultora, en la primera quincena de marzo hubo 62 cortes en suelo porteño, contra 17 interrupciones registradas en enero y 14 en febrero.
“En marzo recrudeció notablemente la conflictividad producto de los distintos paros con movilizaciones, y cortes de calles y rutas. Específicamente, a raíz de los conflictos salariales sindicales (CGT, CTA, docentes), de los reclamos de grupos piqueteros, agrupaciones políticas de izquierda, y de otros actores por reclamos específicos (marcha Ni Una Menos, marcha de motoqueros por la nueva reglamentación, etcétera). Todo en el contexto del año electoral y la creciente polarización política”, indica el trabajo, al analizar los motivos de los cortes.
Además, el informe compara esos datos con marzo de 2016, cuando los cortes habían llegado a 53, y concluye que se verán claramente superados si se tiene en cuenta que ya hubo 62 en los primeros 15 días de este mes.
Como contrapartida, el trabajo da cuenta de una irrupción repentina de la protesta, si se observa que en enero y febrero de 2017 los cortes habían sido muy inferiores a la misma fecha en 2016, y da argumentos para entender el fenómeno.
“La disminución en el número de piquetes en enero y febrero de 2017, con relación a 2016, puede explicarse porque el año pasado se inició con despidos en el Estado -lo que generó múltiples protestas y cortes en la vía pública de gremios estatales-, y en que este año se produjeron muchos menos cortes de luz, lo que implicó un menor nivel de protestas de vecinos a causa de ese problema”, señala.
Las mediciones de la consultora (que se basan en un relevamiento de más de 200 medios de comunicación nacionales) no se quedan en la Ciudad, ya que toman datos de todo el país.
Así, analizando los datos nacionales anualizados, se concluye que el récord de cortes en la vía pública se dio en 2014, año no electoral, con 6.805 interrupciones de la vía pública y cortes de calle.
El segundo lugar en el ránking lo ocupa 2016 (ya con el gobierno de Mauricio Macri) con 6.491 cortes, y lo sigue de cerca 2015, el último año del kirchnerismo, con 6.323 cortes en la vía pública.
En realidad tomando desde 2014 hasta ahora, podría decirse que la protesta social ha ido en aumento desde entonces: desde ese año los cortes se mantienen por arriba de los 6.000.
La consultora inició sus mediciones en 2009, cuando se produjeron 3.224 cortes en todos el país, que bajaron a 2.269 interrupciones en 2010 y volvieron a subir a 3214 cortes en 2011. Pero el salto más importante fue en 2012, cuando ascendieron a 5483 cortes, un número similar a 2013, cuando se registraron 5767 protestas en la vía pública.
El tema de cómo controlar las protestas y los cortes de calles se convirtió en eje de un debate político en los últimos días, con visiones muy distintas sobre cómo abordar el tema.
El fin de semana, invitado a un programa de televisión, el presidente Mauricio Macri había dicho que “no es una imagen que ayude” a atraer inversiones extranjeras y opinó que “lo que vivimos en estos últimos 15 días es un desborde”.
En tanto hoy el jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, señaló que no se puede pretender terminar con el tema “de un día para otro”, después de “12 años de libertinaje total, en los que no solamente se dejó que se cortaran calles, sino que además se promovió la agresión y la violencia”, en referencia a la gestión kirchnerista.
Además, sostuvo que su gobierno está actuando con “firmeza y diálogo” al respecto.
Por su parte el titular del Movimiento Evita, Emilio Pérsico, afirmó hoy en declaraciones radiales que es en el diálogo, “donde hay que poner el esfuerzo”.
“No en la represión, que no resuelve nada, complica todo, agranda el conflicto y el Estado después termina teniendo más dificultades que soluciones para los ciudadanos”, señaló.