En 2017 la literatura argentina perdió a dos de sus máximos referentes: Piglia y Castillo

Autores fundamentales del siglo XX, Ricardo Piglia y Abelardo Castillo -que fallecieron este año- dejaron, respectivamente, una importante e influyente obra narrativa que, desde distintos lugares, se inscribe en la mejor tradición de la literatura argentina, en línea con la obra de Roberto Arlt, Jorge Luis Borges o Rodolfo Walsh.
Piglia y Castillo, que en 2014 recibieron el Konex de Brillante a las Letras Argentinas, fueron dos escritores argentinos que, con diferentes estilos, recursos y procedimientos, supieron dar una genuina respuesta a temas como la tradición del cuento argentino, la relación de literatura y política o la tensión entre ficción y realidad.
Nombre clave de la narrativa contemporánea, Ricardo Piglia (Adrogué, 1941) falleció el pasado 6 de enero, a los 75 años, luego de padecer Esclerosis lateral amiotrófica (ELA). La enfermedad, diagnosticada en 2014, afectó su salud pero no impidió que continuara trabajando en su monumental autobiografía: “Los diarios de Emilio Renzi”.
Narrador, crítico y teórico, escribió las novelas “Respiración artificial”, “La ciudad ausente”, “Plata quemada”, “Blanco nocturno” y “El camino de Ida”; los cuentos de “Nombre falso”, “La invasión” y “Prisión perpetua”; y los ensayos “Formas breves”, “Crítica y ficción”, “El último lector”, “Antología personal”, “La forma inicial” y “Las tres vanguardias”.
Profesor emérito en la Universidad de Princeton (Estados Unidos) y ex profesor de la Universidad de Buenos Aires, publicó -hacia el final de su vida- “Los diarios de Emilio Renzi” (su alter ego), autobiografía novelada dividida en tres volúmenes: “Años de formación”, “Los años felices” y “Un día en la vida”.
En la última entrevista que concedió -publicada por esta agencia el 25 de diciembre de 2016-, Piglia sostuvo: “Escribía muy bien en ese tiempo, mejor que ahora, pienso a veces. Un escritor no evoluciona. Cada tanto, si tiene suerte y está inspirado, acierta con el tono y escribe más o menos bien”, en relación a la publicación de “Escritores norteamericanos”.
El volumen, publicado por la editorial Tenemos Las Máquinas, reúne notas escritas en 1967 por el escritor, crítico y ensayista, donde retrata con maestría diversos perfiles de ciertos autores fundamentales del siglo XX, como William Faulkner, Francis Scott Fitzgerald, Ernest Hemingway y Truman Capote.
Además de su importante aporte al campo de la lectura, la crítica y la teoría literaria, Piglia realizó, en 2013, un atípico programa en la Televisión Pública: “Borges por Piglia”, cuatro clases magistrales, con público en vivo, sobre el autor de “Ficciones”, donde recorrió con maestría la obra del célebre escritor argentino.
Piglia recibió el Premio de la Crítica (España, 2010), el Rómulo Gallegos (Venezuela, 2011), el Iberoamericano de Narrativa Manuel Rojas (Chile, 2013), el Konex de Brillante 2014, en la categoría Letras, y el Premio Ciutat de Barcelona 2016 por “Los diarios de Emilio Renzi”. Su obra fue traducida al inglés, francés, italiano, alemán y portugués.
Las formas de la narración, la relación entre tradición y vanguardia, los modos de lectura en el tiempo, la tensión entre realidad y ficción, así como una lectura profunda de las sociedades a partir de su vínculo con la literatura son algunos de los temas que Piglia abordó, incansablemente, hasta sus últimos días.
Abelardo Castillo (Buenos Aires, 1935), considerado uno de los escritores argentinos más relevantes del siglo XX, maestro de escritores y referente en la larga tradición del cuento argentino -en línea con Arlt, Borges y Cortázar-, falleció el pasado 2 de mayo en Buenos Aires, a los 82 años.
Fundador -junto a otros escritores- de las revistas El grillo de papel (1959-1960) -prohibida en 1960 por el gobierno de Arturo Frondizi-; El Escarabajo de Oro (1961-1974), y El Ornitorrinco (1977-1986), Castillo fue autor de novelas emblemáticas como “El que tiene sed”, “Crónica de un iniciado” y de obras de teatro como “Israfel”.
“Cuando encontrás tus límites también encontrás a la literatura. Todas las formas me daban el mismo trabajo, pero de algunas yo me sentía más cerca. Siempre quise ser poeta, pero creía que me iba a morir a los 23 años; ahora tengo 81”, sostuvo Castillo en una de sus últimas entrevistas, publicada por esta agencia el 10 de diciembre de 2016.
En esa entrevista, realizada por la publicación de “Del mundo que conocimos” -una selección personal de sus cuentos-, el escritor apuntó: “Hay un momento en que entendés que las obras llevan mucho tiempo, y una manera de vivir es vivir escribiendo”. Y además: “No creo en un escritor que no tenga como núcleo a la poesía”.
Entre los muchos premios que recibió, figuran, en 1986, el Premio Municipal de Literatura por “El que tiene sed”; en 1993 el Premio Nacional de Literatura por el conjunto de su obra; y en 1994 el Premio Konex de Platino. En 2007 fue galardonado con el Premio Casa de las Américas de Narrativa José María Arguedas por “El espejo que tiembla”.
Además, en el ámbito internacional, en 2017 el mundo de la cultura tuvo pérdidas significativas como la del poeta estadounidense John Ashbery, el poeta santaluciano Derek Walcott, el sociólolo polaco Zygmunt Bauman, el escritor británico John Berger, el teórico búlgaro-francés Tzvetan Todorov y el teórico político italiano Giovanni Sartori.