Ganaron el desafío Google.org y quieren crear “un modelo que se pueda copiar en cualquier parte”

Los jóvenes cordobeses de la Fundación EcoInclusión, que con su proyecto de ladrillos ecológicos -construidos con plástico reciclado- ganaron la semana pasada la edición latinoamericana del desafío Google.org, buscan ahora desarrollar “un modelo que se pueda copiar en cualquier parte”.
“La idea es armar nuestro establecimiento modelo para poder reproducir lo que hacemos. Sobre todo en las redes de recolección, el trabajo que hacemos en conjunto con las empresas, y poder repetirlo en otros lugares”, sostuvo en diálogo con Télam Leandro Lima, uno de los tres integrantes del equipo.
El 16 de noviembre Lima, Fabián Saieg y Leandro Míguez -oriundos de la localidad de Alta Gracia- recibieron en México el primer lugar en la instancia latinoamericana del desafío Google org, una certamen del que participaron en cinco países 23.000 iniciativas tecnológicas de impacto social.
Allí obtuvieron un premio de 600.000 dólares que usarán para instalar una planta que replique sus ladrillos ecológicos, fabricados a partir del reciclaje de botellas de plástico.
Lo que sigue, explicó el joven de 28 años, es “presentar a Google un plan a tres años, donde va a haber una persona de la compañía de internet trabajando con nosotros durante el primer año, y la plata que ganamos la vamos recibir de a poco, por objetivos”.
Los jóvenes apuestan durante el primer año del proyecto a consolidarse en Córdoba, llegar hasta los 150 puntos de recolección de plástico dentro de la capital y sumarlos a otros 45 puntos que tienen en otras partes.
“En el segundo año, (la meta) es replicar la planta en algún otro lugar dentro la capital provincial o de la provincia, y en el tercer año sería salir de Córdoba, con la posibilidad de hacerlo fuera del país”, precisó.
Su propósito es “llegar a lugares donde se generan catástrofes, como ocurrió este año en México; zonas afectadas por terremotos, tsunamis, tornados, es decir poder asociarnos con alguna organización de esas regiones y explicarle un poco cómo trabajamos, darles las herramientas que nosotros tenemos y que ellos empiecen a resolver esos problemas que se presentan todos los años”.
En el ámbito local, EcoInclusión trabaja desde hace un año con la Intendencia de Alta Gracia, que dispuso puntos en los que recoge el plástico y se los envía, y también con Villa Los Aromos y Malagueño.
Desde comienzos de 2018 su objetivo es trabajar con la Municipalidad de Córdoba “y de a poco ir agregando los puntos, porque realmente la cantidad de basura que se tira en Argentina es increíble: se tiran más de 12 millones de botellas diariamente y no se hace nada con ese material”, graficó Lima.
Estos desechos “terminan contaminando las napas, contaminan absolutamente todo. No se degrada, sino se convierte en partículas más pequeñas y va contaminando desde el agua hasta los animales”, indicó.
El proceso de fabricación de los ladrillos “es bastante simple y limpio. El plástico que nos llega como botella lo trituramos, así no sufre ningún otro cambio que el tamaño. Lo hacemos más chiquito, al tamaño de arena, y después lo mezclamos en una hormigonera con agua y cemento y posteriormente lo prensamos”, describió Lima.
Y añadió que la idea es que la planta a construir “sea modelo sobre todo en la idea de reciclaje, que pueda ser visitada, que se investiguen nuevos materiales y de cualquier tipo de residuos, donde podamos convertir el plástico en una nueva materia prima y que la gente que quiera copiar nuestro modelo, pueda venir y observar cómo trabaja la planta de producción de ladrillos ecológicos”.
“Si vos querés abrir una planta de conclusión en Buenos Aires, que estén las máquinas que vas a usar y que den los mismos pasos para que sea básicamente un franquiciado de conclusión del proceso”, describió.
Los integrantes de EcoInclusión desean construir una planta “que recicle 15.000 kilos por mes, con el propósito en el futuro de alcanzar las 15.000 toneladas”.
Los ladrillos que producen cuentan con certificación técnica y tienen una patente del Centro Experimental de Vivienda Económica del Conicet.
“Ellos hicieron todos los estudios del ladrillo, todas las pruebas necesarias para que sea apto para la construcción, ya está completamente certificado”, completó Lima.