La «revolución de los aviones» y la necesaria reconversión del transporte terrestre de pasajeros impulsado por el gobierno nacional desde el Ministerio de Transporte, ha impactado de manera directa sobre el negocio de los ómnibus de larga distancia, llevando, por el momento, a que dos de las más grandes empresas del país en ese rubro, Vía Bariloche y Flecha Bus, se decidieran a incursionar en el ámbito aerocomercial.
A pesar de que la Cámara Empresaria de Larga Distancia (Celadi) manifestó no estar en contra de la llegada de las aerolíneas con precios bajos al mercado del transporte de pasajeros argentino, y que descartaron que exista una cuestión de «ómnibus versus aviones», la realidad es que el servicio de colectivos se ha visto afectado a punto tal de llegar a cancelar algunos destinos y horarios.
Las empresas General Urquiza, San José, Tramat, El Rápido Internacional y Andesmar debieron cancelar servicios debido a medidas gremiales, en tanto que la empresa Don Otto, del grupo Vía Bariloche, reprogramó algunos de sus horarios en los últimos meses, mientras los empresarios reclaman «establecer reglas claras que permitan seguir compitiendo y seguir siendo una opción» para los pasajeros.
Ante esta situación, Vía Bariloche, la compañía de la familia Trappa, ya inició ante la ANAC (Administración Nacional de Aviación Civil) un expediente con todos los papeles necesarios para poder presentarse luego a la Audiencia Pública, en la cual se solicitarán formalmente nuevas rutas aéreas para operar tanto en vuelos de cabotaje como en el ámbito regional e internacional.
Fuentes vinculadas con el contralor aerocomercial, indicaron que la empresa operaría bajo el nombre de Sapsa, una firma que ya está funcionando con vuelos charters y, de acuerdo con los datos recabados, sólo le restan algunas especificaciones técnicas menores para cumplir con los requisitos necesarios, trámite que podría estar concluido en el transcurso de esta semana.
Entre las rutas que solicitaría Sapsa se encuentran la vinculación de las ciudades más importantes que hoy son cubiertas por sus unidades terrestres, esto es desde Buenos Aires hacia Iguazú, Posadas, Bariloche, Mendoza y Bahía Blanca, por ejemplo.
En tanto que también está previsto que vuele a Córdoba, Ushuaia, Salta, El Calafate y a destinos regionales como Asunción, Porto Alegre, San Pablo, Río de Janeiro, Santiago de Chile y Montevideo, en todos los casos con aviones de gran porte, de las características de un Boeing 737-800 o un Airbus 320.
A su vez Flecha Bus, dueña en forma directa o a través de sus compañías asociadas del 40 por ciento del transporte de pasajeros terrestres, también inició un expediente ante la ANAC y todo hace presumir que estaría en condiciones de cumplir con el trámite necesario para acceder a la Audiencia Pública.
Las rutas a cubrir por Flecha Bus son similares a las planteadas por Sapsa en el mercado de cabotaje aunque aún no especificaron si lo harían con base en Aeroparque o en Córdoba, ni tampoco el tipo de avión que utilizarían para las operaciones.
No es la primera vez que una empresa de transporte de larga distancia terrestre se aventura en las operaciones aéreas. En la década de los 90, Andesmar, que actualmente presta servicios de ómnibus por distintas rutas argentinas, realizó un intento fallido.
Los resultados, como para muchas de las compañías aéreas regionales que operaron por entonces en nuestro país, no tuvieron la rentabilidad esperada y no pudieron subsistir en el tiempo.
El proyecto nació en 1995 iniciándose el reclutamiento de personal de tierra y de vuelo en noviembre de ese año, y eligiendo a la ciudad de Mendoza como base de operaciones, siendo la ciudad de Córdoba una de las primeras escalas en abrirse.
En enero de 1996, la aerolínea recibió el primero de los dos SAAB 340 con capacidad para 33 pasajeros que utilizó durante su corta historia en la aviación comercial argentina, y así empezó la era Andesmar Líneas Aéreas.
El 3 de junio de 1996 se iniciaron los vuelos entre Mendoza y Córdoba, sumando posteriormente destinos como Salta, La Rioja, Rosario, San Luis, Catamarca y Tucumán, aportando un servicio bien recibido por los usuarios, ya que daba la facilidad de llegar a las principales ciudades del interior del país sin tener que pasar por Buenos Aires.
Sin embargo, a partir de mediados de 1997 se frenó su crecimiento y con los números en rojo comenzaron a cancelarse escalas, hasta que el 29 de marzo de 1998 dejó de operar definitivamente.
Otra empresa que estuvo a punto de iniciar operaciones aéreas regulares fue Crucero del Norte, que actualmente presta un servicio particular en Misiones con foco fundamental en el sector turístico y ejecutivo.
La compañía proyectó operaciones de cabotaje pero nunca llegó a concretarlas, aunque mantiene su oferta de servicios con un avión Lear Jet Bombardier USA con capacidad para siete pasajeros. Por el momento no ha trascendido si seguirá los pasos de reconversión iniciados por Vía Bariloche y Flecha Bus.