Marie Curie
Nacida en Varsovia en 1867, Maria Sklodowska desentrañó el papel de la radioactividad en el campo de la medicina. Sus experimentos con polonio y radio le valieron dos Premios Nobel, convirtiéndose en la primera persona en recibir dos galardones en distintas especialidades (Física y Química) y la primera mujer en ser profesora en la Universidad de París. Por desgracia, sus investigaciones le valieron también la enfermedad que se llevó su vista y su vida a la edad de 66 años.

Rosalind Franklin
Nacida en Londres en 1920, jugó un papel clave en el descubrimiento de la estructura del ADN, aunque nunca obtuvo el reconocimiento que merecía. Un cáncer de ovario provocado por las repetidas exposiciones a la radiación en sus experimentos y el machismo imperante en la sociedad de la época le privaron del Premio Nobel de Medicina, que fue concedido a sus compañeros de laboratorio en 1962, pocos años después de su fallecimiento.

Ada Lovelace
Nacida en la Inglaterra victoriana de 1815, esta amante de la filosofía y las matemáticas se convirtió en la primera programadora de la historia. Trabajó con Charles Babagge, “El padre de la computación”, y en sus notas describió el primer algoritmo destinado a ser procesado por una máquina, motivo por el que el Departamento de Defensa estadounidense bautizó con su nombre un lenguaje de programación.

Lise Meitner
Nacida en Viena en 1878, participó en el descubrimiento de la fisión nuclear, además de realizar importantes investigaciones en teoría atómica y radiactividad. Una vez más, su aportación fue ignorada a la hora de los reconocimientos y fueron otros los que recibieron el correspondiente premio Nobel, ya que se encontraba en desventaja por partida doble: era mujer y judía. No obstante, el elemento 109 de la tabla periódico recibió en su honor el nombre de Meitnerio.

Dorothy Crowfoot Hodgkin
Nacida en El Cairo en 1910, recibió el Nobel de Química por su estudio de las moléculas de penicilina, insulina y vitamina B12 a través de la cristalografía, sustancias de interés en el diseño de tratamientos para diversas enfermedades. Se convirtió con ello en la tercera mujer en conseguir este galardón después de Marie Curie e Irene Joliot-Curie, hija de la primera.

Dolores Ibárruri
Bajo el nombre de “La pasionaria” se encuentra la figura de Dolores Ibárruri, dirigente comunista española que previamente había formado parte del Partido Socialista Obrero Español. Ibárruri fue adquiriendo protagonismo como oradora y articulista política. De hecho, se trasladó a Madrid para trabajar en 1931 en la redacción del periódico ‘Mundo Obrero’. Uno de sus discursos más destacados fue hace poco más de 80 años, en el que destaca su frase “no pasarán”, en referencia a las tropas franquistas. Su prosa apasionada, sensible y coherente la convirtió en símbolo de la resistencia y combatividad de la España republicana.

Hipatia de Alejandría
Nacida en Alejandría (hoy Egipto) a finales del siglo IV, es considerada por muchos la primera mujer científica de la historia: desarrolló múltiples experimentos y fue autora de varios tratados de matemáticas y astronomía, ninguno de los cuales se ha conservado. Murió a una avanzada edad al ser salvajemente asesinada por una turba de cristianos, presumiblemente a causa de su vinculación al paganismo que convulsionaba la sociedad.

Sophie Germain
Nacida en París en 1776, en los prolegómenos de la Revolución Francesa, estudió matemáticas de forma clandestina y se carteó con los investigadores más relevantes de su tiempo, siempre bajo pseudónimo. A pesar de hacer importantes contribuciones a la teoría de números y la teoría de la elasticidad, nunca consiguió labrarse una carrera en matemáticas, debido a la condescendencia de sus homólogos masculinos.

Jocelyn Bell
Nacida en Belfast en 1943, Jocelyn Bell fue la primera astrofísica que descubrió la radioseñal de un púlsar, que en un primer momento, denominó «Little green men» (pequeños hombres verdes), al pensar que provenía de una civilización extraterrestre. En 1974, Hewish y Martin Ryle recibieron el Nobel de Física por el descubrimiento de los púlsares sin mención alguna al trabajo de Bell, si bien la científica siempre le ha restado importancia.

Rachel Louise Carson
Nacida en Pensilvania en 1907, destacó como escritora científica por sus artículos sobre conservación y recursos naturales, que se centraron en el uso excesivo de pesticidas tras la Segunda Guerra Mundial, cuyas consecuencias persisten aún hoy día.

Cleopatra VII
Sin duda, fue una de las soberanas más poderosas del mundo. Cleopatra ascendió al trono a los 18 años y gracias a su gran ingenio y belleza natural consiguió asentarse en diferentes ocasiones como la reina de Egipto, a pesar de las dificultades del camino. Desempeñó un papel muy importante en la política de Egipto y fue la última reina egipcia que ha pertenecido a la dinastía de los Lágidas o Ptolomeos. Como bien se sabe, sus dos grandes amores y trampolines hacia la reconquista del trono fueron los famosos Julio César y Marco Antonio.

Jane Goodall
Nacida en Londres en 1934, tuvo serios problemas para formarse por sus limitaciones económicas, pero finalmente pudo doctorarse en etología y viajar a Tanzania para observar las comunidades primates. Su labor científica ha sido una referencia para generaciones de biólogos y primatólogos, aunque ha sido también objeto de duras críticas por su metodología, ya que no ajustaba estrictamente al método científico.

Valentina Tereshkova
Fue la primera mujer astronauta de la Historia. Tereshkova realizó su viaje espacial el 16 de junio de 1963, a bordo de la nave Vostok-6 y bajo el alias de “gaviota” para la misión. Además, batió un record más, pues realizó 48 órbitas completas a la Tierra.

Enheduanna
Nacida en Varsovia en 1867, Maria Sklodowska desentrañó el papel de la radioactividad en el campo de la medicina. Sus experimentos con polonio y radio le valieron dos Premios Nobel, convirtiéndose en la primera persona en recibir dos galardones en distintas especialidades (Física y Química) y la primera mujer en ser profesora en la Universidad de París. Por desgracia, sus investigaciones le valieron también la enfermedad que se llevó su vista y su vida a la edad de 66 años.

Frida Kahlo
La artista ha destacado por sus famosas creaciones, en las que hizo un fiel reflejo de sus experiencias personales más íntimas y privadas. A pesar de sobrellevar una vida llena de tristeza y enfermedades, Frida encontró en la pintura y la poesía una potente herramienta de consuelo y desahogo. Con los años, se ha convertido en un icono para la sociedad.

Teresa de Calcuta
Recibió el Premio Nobel de la Paz en 1979 por su ejemplar dedicación a los más necesitados. Era tanta su bondad que, de hecho, pidió que el premio se destinara a los pobres de la India. La madre Teresa de Calcuta recibió infinidad de galardones y reconocimientos y en 2003 el Papa Juan Pablo II la proclamó beata, estableciendo el 5 de septiembre como su festividad.

María Callas
Se la considera como una de las voces más destacadas del s.XX y pasó a la Historia con el apodo de “La Divina”. Su gran talento musical como soprano y su don artístico hicieron que desde bien pequeña debutara en los más grandes y famosos escenarios.

Clare Hollingworth
Se convirtió en una periodista de gran importancia durante el siglo XX. Hollingworth descubrió la presencia del ejército alemán en la frontera con Polonia a punto de iniciar un conflicto armado. Ella fue la encargada de dar la exclusiva del inicio de la Segunda Guerra Mundial a los medios de comunicación de la época, aunque no especificó en el artículo su nombre. Durante su estancia en Polonia en 1939, ayudó a escapar a miles de checoslovacos de la amenaza nazi. El resto de su carrera profesional la dedicó a narrar conflictos armados y noticias políticas internacionales de diferentes países.

Eva Perón
Eva Perón, más conocida como Evita, fue la primera mujer argentina en ejercer un papel activo como primera dama de su país, Argentina. Perón se convirtió en una de las figuras más queridas y respetadas por el pueblo argentino, y es que su obra política y social fue muy destacable. Fundó distintas organizaciones para solventar la miseria de los más desafortunados y trabajar por los derechos laborales. Además, si por algo destaca Evita es por su insaciable lucha por los derechos de las mujeres, llegando a conseguir la aprobación del sufragio femenino.

Marilyn Monroe
Marilyn Monroe fue mucho más que un rostro bonito. Tras la imagen mediática de una mujer de éxito y gran belleza, se esconde la dura historia de superación, tristeza y supervivencia de Norma Jean. A los 16 años, se casó con su primer marido para evitar su ingreso en un orfanato. Marilyn llegó incluso a trabajar en una fábrica de municiones durante la Segunda Guerra Mundial. Al poco tiempo, un fotógrafo hizo posible que Monroe empezara su carrera como modelo. Sin embargo, esto provocó que la actriz pidiera el divorcio en 1946 por los reproches y prohibiciones que su marido le intentaba imponer. A pesar de los altibajos, Marilyn consiguió llegar al estrellato de Hollywood. Sin embargo, lo que más llegó a frustrarle siempre fue no conseguir papeles de peso y demostrar todo su potencial artístico.

Virginia Woolf
Fue una novelista, ensayista, feminista y escritora de cuentos de origen británico, considerada como una de las figuras más relevantes del modernismo literario del siglo XX. Entre sus obras más famosas se encuentra ‘Una habitación propia’ (1929), libro que se convertiría en un auténtico estandarte del movimiento feminista, por su narración de las dificultades de las mujeres para poder dedicarse al mundo de la escritura en un mundo dominado por los hombres. Una de sus frases más destacadas es la siguiente: “No hay barrera, cerradura ni cerrojo que puedas imponer a la libertad de mi mente”.