San Carlos Minas descubre las bellezas naturales y agrestes del valle de Traslasierra

San Carlos Minas, una localidad cordobesa ubicada en el corazón del valle de Traslasierra, permite disfrutar de la tranquilidad que ofrecen los paisajes naturales de esa región, de hermosas playas sobre ríos y arroyos de aguas cristalinas, y de caminatas por zonas de cerros poblados por una flora y fauna de singular riqueza.
Este rincón del extremo nordeste provincial, a 220 kilómetros de la ciudad de Córdoba, que goza de un clima templado y cálido, se destaca por sus amplios y tranquilos balnearios desarrollados en medio de las cumbres de Gaspar y las sierras de Guasapampa.
El titular de la Agencia Córdoba Turismo, Julio Bañuelos, señaló que “el paisaje de este pequeño poblado resulta ideal para realizar actividades al aire libre como caminatas, cabalgatas, paseos en bicicleta, y visitas a los cerros Yerba Buena, Poca y Velis, que le otorgan una imagen especial a toda la región”.
“Además -agregó- es un lugar colmado de vestigios que recuerdan el pasado indígena de la región y que son un testimonio vivo de la cultura de esos pueblos originarios”.
Desde la localidad se puede acceder a los volcanes de Pocho, la reserva natural Chancaní, las pictografías de la Charquita, y los Túneles de Taninga, entre otros paisajes que convocan a la contemplación y la aventura..
La secretaria de Turismo de esta localidad, Deborah Romero, dijo a Télam que “hay actividades para todos los visitantes, quienes pueden disfrutar de la tranquilidad de los atardeceres y hacer trekking para admirar la combinación perfecta de la flora y la fauna autóctona”.
El balneario Municipal, desarrollado sobre el río Jaime, cuenta con un pequeño dique que tiene aguas profundas de un lado y amplias playas del otro.
Romero sostuvo que “la cristalinidad de los cursos de agua de ríos y arroyos permitió contar con balnearios equipados con todos los servicios, y también con otros de características agrestes para los turistas que buscan la naturaleza”.
El arroyo Agua Blanca y su majestuosa cascada creada en forma artificial, junto a el arroyo Noguinet, completan los atractivos para disfrutar de las playas de San Carlos Minas.
El intendente del lugar, Cristian Frías, destacó que “la reserva natural Chancaní, ubicada entre las sierras de Pocho, el camino a Chepes y el río del mismo nombre, es otro atractivo imperdible para los turistas que llegan a esta zona”.
En las 4.960 hectáreas que componen este área natural se atesoran especies de flora autóctona como molle, quebrachos blancos, algarrobos y espinillos, y también de fauna, donde se destacan el conejo de palo, el gato montés, el zorro gris y la liebre europea.
Los cinco volcanes de Pocho, que son Agua de la Cumbre, Ciénaga, Poca, Yerba Buena y Véliz -todos inactivos-, permiten apreciar un paisaje que integra la sierra de Guasapampa y que expone diferentes tonalidades de acuerdo al tipo de roca que los conforma.
Frías dijo que “dos de ellos se destacan por dibujar una casi perfecta forma cónica sobre el horizonte, mientras que los otros tres sobresalen por las tonalidades de marrones, celestes y grises que le otorgan sus rocas”.
Las pictografías de la Charquita, un tesoro dónde se pueden apreciar grabados en piedra que sobrevivieron al paso del tiempo junto a algunos morteros que pertenecieron a los primeros habitantes de estas tierras, los comechingones, es otro de los atractivos de este pequeño pueblo serrano.
Los Túneles de Taninga, paralelos a la Quebrada de la Mermela y que combinan para el turismo la mágica simbiosis de las bellezas naturales y el monumental poder de construcción del hombre, son otro sitio imperdible para los turistas.
Los cinco túneles comunican el valle de Traslasierra con la provincia de La Rioja y son el único testimonio del progreso en una zona de volcanes apagados, capillas del siglo XVIII y puentes colgantes que permiten apreciar de forma nítida la belleza de los paisajes de los llanos riojanos.