Un argentino creó una plataforma para que las personas puedan cambiar “plata por data”

La transformación de datos personales en dinero -que enriquece hoy a empresas como Facebook- deja sin retribución económica al verdadero dueño de esa información, el usuario, pero una plataforma basada en blockchain y creada por un argentino promete modificar esta fórmula por una nueva: “plata por data”.
“¿Por qué mis datos están secuestrados dentro de las bases de datos de una empresa en particular?”, se preguntó en diálogo con Télam Mat Travizano, creador de Wibson, la startup con sede en San Francisco que está detrás de la flamante apuesta.
Y volvió a interrogarse “¿por qué no?”, en referencia a que hay formas seguras y rentables de compartir esos datos, que además van a permitir “crear valor en el mundo”.
Entonces plasmó sus preguntas en una propuesta: “un mercado descentralizado de datos, donde las personas pueden controlar y comercializar sus datos de forma segura” a través de la criptomoneda Wibcoin, describió.
Se trata de un “token criptografico” que tiene diversas propiedades, dependiendo de quién sea el participante, y su uso principal es para comprar datos.
La forma más fácil de entender esta propiedad es pensarlo como billetes del juego “El Estanciero”, ejemplificó Travizano: si una persona quiere comprar o vender datos, lo tiene que hacer vía esta criptomoneda.
“La diferencia es que cuando querés salir (por ejemplo, alguien que vendió sus datos por Wibcoins y luego quiere pesos argentinos) se los podés vender a cualquiera que esté interesado en jugar el juego”, subrayó el emprendedor.
Resumió que el foco de la propuesta es vender estas criptomonedas “a todas aquellas empresas que necesiten de datos fidedignos para hacer mejor su negocio, y quieran retribuir a sus verdaderos dueños y no a un intermediario”.
Quienes estén interesados en acceder a este servicio -que está disponible en Argentina y será presentado en mayo en Nueva York- ya lo pueden hacer a través de una aplicación móvil, cuya primera versión está en formato de prueba (Wibson Alpha).
La app se puede descargar de Google Play (Android), mientras que las personas que tengan dispositivos con iOS se deben subscribir a wibson.org/mywibson y luego les llegará un link para bajarla.
Travizano, también CEO y fundador de la firma GranData, contó que los usuarios actuales de la aplicación “ya pueden compartir sus datos para ayudar a investigadores de la Universidad de Berkeley en California a estudiar cómo mejorar el tráfico”.
“O con investigadores de la Universidad Carlos III de Madrid para entender el impacto de Facebook en tu estado de ánimo. Dos ejemplos simples pero poderosos de lo que nos estamos perdiendo por no ser dueños de nuestros datos”, remarcó.
Con estos casos, eete físico de 37 años describió la utilidad de su plataforma basada en blockchain, cuyo carácter descentralizado facilita que la persona que la usa vuelva a tener el control de sus datos.
“Al ser un mercado descentralizado, los vendedores y compradores de datos se relacionan directamente, sin intermediarios, reduciendo los costos y permitiendo mayor transparencia en quién usa tus datos y para qué”, resumió.
Consultado sobre la crisis que atraviesa Facebook por la privacidad de sus usuarios, Travizano señaló que esta tiene que ver con “los incentivos”.
“Cuando hay más de 20.000 empleados trabajando al unísono para transformar tus datos en dinero, y generando más de 40.000 millones de dólares (2017), es difícil que conceptos como la privacidad logren imponerse desde adentro”, sostuvo.
Mencionó que el modelo de negocio de Facebook “necesita de los datos de los usuarios para poder saber a quién mostrarle cada publicidad”.
“Según un estudio que realizamos, el 60% de los ingresos de Facebook corresponden a los datos de sus usuarios y en 2017 fueron unos 24 mil millones de dólares”, precisó.
En este sentido, planteó que si Facebook usara Wibson, “esa plata iría a sus verdaderos dueños, los usuarios”.
Pero “Facebook aún tendría un gran negocio asociado al 40% restante, que corresponde a la distribución, es decir, al hecho de tener a sus usuarios usando sus servicios y por lo tanto susceptibles de mostrarles una publicidad”, consideró.
Travizano detalló que el valor de los datos de una persona para la industria de la publicidad digital en los Estados Unidos es, en promedio, de 240 dólares por año.
“Cuando pensamos en que el dato es la materia prima de la economía actual basada en algoritmos, solo podemos esperar que esta suma crezca substancialmente”, destacó.