En la novela gráfica «Vincent», la holandesa Bárbara Stok (1970) aborda de manera cálida y alejada de dramatismo los años más creativos que Van Gogh vivió en el sur de Francia hasta donde llegó desde París para disfrutar de un aire más limpio y un paisaje más luminoso en la ciudad de Arlés, donde intentó crear una residencia para artistas y protagonizó el famoso episodio en el que se corta parte de una oreja.
El libro, de lectura ágil, presenta al artista en esa ciudad gozando de la luz y el color que había visto en las estampas de artistas japoneses que tanto le habían impactado. Ese fue el período más fructífero de su carrera artística, ya que en los 15 meses que vivió en Arlés logró pintar 300 cuadros.
El cómic también se hace eco del episodio en el que se cortó el lóbulo de la oreja, de la amistad con Paul Gauguin y de la enfermedad que lo llevó a ingresar a una institución psiquiátrica.
La novela, editada por Salamandra, logra acercar el personaje al lector desde lo afectivo, con dibujos de trazos sencillos, y hace foco en el intenso vínculo que Van Gogh tuvo con su hermano Theo, a través de la correspondencia que circulaba entre ellos y que forman parte de la obra.
Las viñetas presentes en el libro reflejan las obras más famosas de Van Gogh, que a la vez representaron escenarios cotidianos de su vida, como «El dormitorio de Arlés», «El café de noche» y los retratos del cartero Joseph Roulin, gran amigo del pintor.
Autodidacta en lo artístico, Stok, que hizo el libro a pedido del Museo Van Gogh de Ámsterdam, empezó a dibujar y escribir desde pequeña y si bien confiesa que «quería ser escritora», dice que los cómics norteamericanos la inspiraron para combinar la escritura con el dibujo que la llevó a hacer diez libros en ese formato.
-¿En qué consistió el trabajo de investigación previo para lograr la novela gráfica?
– Bárbara Stok: Leí mucho sobre Van Gogh, pero especialmente cartas que fueron compiladas en cinco tomos; fue como leer un diario de vida. De esas cartas elegí escenas y pensamientos que me parecieron interesantes. También fui al sur de Francia, a Arlés y Saint Rémy para ver dónde vivió y reuní información sobre Francia a fines del siglo XIX y busqué hacer el libro desde su punto de vista.
-¿Por qué seleccionó para el libro ese momento de su vida en el que en gran medida vive en Arlés?
– B.S.: Elegí los últimos años de su vida porque es un período muy interesante ya que hizo los trabajos más hermosos, pero también empezó a tener sus ataques, decepciones, contratiempos.
– De todo lo que plasmó en la novela gráfica ¿que le generó mayor dificultad?
– B.S.: Una de las cosas a la que le tuve que prestar mucha atención fue a cómo expresar su locura, cómo experimentó el período en que se cortó parte de la oreja y para eso elegí el punto de vista de él. Para eso traté de representar a través del dibujo, momentos en que intenta acordarse de hechos que sucedieron y no puede, pero luego de que ocurre un episodio traumático como el de la oreja, logra recuperarse y recordar.
-¿Cómo fue combinar los momentos más dramáticos como cuando se corta parte de la oreja?
– B.S.: En el proceso en el que hice el libro a pedido del Museo Van Gogh tuve libertad de hacer lo que yo quisiera, pero quería asegurarme de no incluir algo con lo que no estuvieran de acuerdo. Quería lograr una imagen justa, fiel y no exagerar el dramatismo, porque creo que la historia es suficientemente dramática ya. En este caso quería que fuera una persona real y no dar una visión exagerada.
– De la lectura se desprende que tenía una relación muy afectuosa con su hermano, que además lo mantuvo económicamente cuando estuvo en Arlés.
– B.S.: Creo que tenían un vínculo muy cercano y eso aparece en las cartas. Cuando Van Gogh empieza a pintar no era tan bueno artísticamente, pero su hermano lo incentivó para que continuara, porque hasta ese momento había tenido muchos fracasos con las cosas que había intentado hacer. Por eso lo incentivó tanto y de a poco empezó a notar que su trabajo empezaba a mejorar, y fue una de las primeras personas en ver la belleza que había en su trabajo.
-Hasta decidió mantenerlo económicamente…
– B.S: No era raro que los miembros de la familia apoyaran a quien se dedicara al arte… El dinero que le enviaba representa el sueldo de un docente hoy y no estaba nada mal, porque en mi país un docente puede sostener a su familia y él estaba solo en Arlés. No obstante, a través de las cartas se puede ver que a Vincent siempre le falta dinero, ya que gastaba en pintura y un poco en mujeres.
-¿Considerás que escribir una novela gráfica es más fácil o más difícil que escribir una novela?
– B.S: Creo que dibujar es más difícil que escribir porque cuando uno dibuja debe conocer cada detalle: qué tipo de lámparas tenía, qué tipo de ropa interior usaba… y si uno escribe puede prescindir de esos detalles, pero cuando dibuja tiene que incluirlos y conocerlos.
-¿El libro fue escrito para niños o para adultos?
– B.S.: Mi meta era hacer una historia para adultos, pero me di cuenta de que a los niños de 12 en adelante también le gustó. La idea del Museo Van Gogh era hacer un libro para adultos que no fueran expertos en Van Gogh, y que le gustara a los niños fue casi automático.
-¿Logró Van Gogh el reconocimiento que deseaba?
– B.S.: No me quería enfocar en la imagen del artista trágico y pobre que nunca obtuvo el reconocimiento que se merecía, porque leí que había colegas a los que les gustaba su trabajo, lo valoraban y lo querían. Luego de una exhibición de la que participó tuvo una muy buena reseña por parte de una revista especializada, pero lo cómico es que tuvo muchas dificultades para lidiar con eso. Los otros artistas recibieron el mismo reconocimiento que él en esa exhibición pero pensó que no era justo y escribió una crítica a los críticos y la envió a la revista.
-¿Qué creés que hubiera pensado del éxito que tuvo su obra luego?
– B.S.: Tal vez sea bueno que nunca se haya enterado. Él estaba satisfecho y contento cuando trabajaba pintando, en medio de la naturaleza y los paisajes… no estoy segura de que el éxito lo pudiera mejorar. Más bien supongo que habría tenido problemas con eso, aunque le hubiera hecho muy bien ganar más dinero con sus obras.