Un estudio realizado por especialistas del CONICET en Misiones analizó el impacto de los sistemas agroforestales (SAF) en cultivos de yerba mate, en comparación con el monocultivo tradicional. La investigación concluyó que la incorporación de árboles maderables como el cedro australiano puede mejorar la resiliencia de los yerbales frente a temperaturas extremas y otros factores climáticos, sin afectar la calidad del producto final.
El trabajo se desarrolló en una plantación experimental de Santo Pipó, en el marco de un ensayo del INTA, y fue publicado en la revista Agroforestry Systems. Allí se observó que los SAF, que brindan cerca de un 45% de sombra, ayudan a mitigar las fluctuaciones térmicas y permiten mantener niveles de productividad similares a los del monocultivo. Además, las plantas desarrollaron adaptaciones morfológicas que favorecen su desempeño en condiciones de sombra.
La investigación también evaluó el daño por insectos herbívoros como el rulo (Gyropsylla spegazziniana), una de las principales amenazas para el sector. Si bien los SAF registraron mayor daño en primavera, los efectos se equilibraron en verano y no se detectaron diferencias en los metabolitos secundarios asociados al sabor, lo que indica que la calidad del producto no se ve afectada.
El estudio fue realizado por investigadoras e investigadores del CONICET en conjunto con universidades nacionales y financiado por la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica y el Instituto Nacional de la Yerba Mate. La línea de investigación continúa con nuevas pruebas en distintas zonas productivas del norte misionero.