Autoridades sanitarias del Reino Unido advirtieron sobre eventos poco frecuentes pero graves asociados a medicamentos para bajar de peso y pidieron reforzar la vigilancia clínica.

El uso de inyecciones para adelgazar quedó bajo la lupa luego de que el Gobierno británico advirtiera sobre casos de pancreatitis aguda potencialmente graves, incluso mortales, vinculados a este tipo de tratamientos.

La alerta se centra en fármacos como la semaglutida y la tirzepatida, utilizados para el descenso de peso y el control de enfermedades metabólicas, que deben ser recetados bajo supervisión médica.

Según datos oficiales del Reino Unido, entre 2007 y octubre de 2025 se registraron 1.296 reportes de pancreatitis asociados a estos medicamentos, de los cuales 19 fueron mortales y 24 correspondieron a formas necrosantes.

Las autoridades sanitarias señalaron que, si bien la frecuencia de estos eventos es baja, “algunos casos raros han sido particularmente graves”, lo que motivó el refuerzo de advertencias en los prospectos y recomendaciones clínicas.

En paralelo, Brasil también emitió una alerta tras reportar cinco muertes en los últimos años vinculadas a esta posible complicación.

Los especialistas explican que la pancreatitis puede ser difícil de detectar en sus etapas iniciales, ya que sus síntomas —como dolor abdominal intenso, náuseas y vómitos— pueden confundirse con efectos secundarios habituales de estos tratamientos.

Por ese motivo, se recomendó que los pacientes consulten de forma urgente ante la aparición de dolor abdominal persistente que pueda irradiarse a la espalda, especialmente si está acompañado de otros síntomas digestivos.

Desde el ámbito médico, indicaron que el riesgo de desarrollar este tipo de complicaciones sigue siendo bajo, aunque admitieron que aún no está claro si el aumento de casos responde a un mayor uso de estos fármacos o a un incremento real del efecto adverso.

En ese contexto, organismos regulatorios avanzan en estudios para determinar si existen factores genéticos que puedan predisponer a ciertos pacientes a desarrollar pancreatitis durante el tratamiento.

Mientras tanto, las autoridades remarcaron que, ante la sospecha de esta afección, debe suspenderse de inmediato el medicamento y evitar su reintroducción si se confirma el diagnóstico.

El debate se da en un escenario de uso creciente de estas terapias a nivel global, consideradas una herramienta eficaz contra la obesidad, aunque bajo la advertencia de que “toda intervención médica tiene beneficios y riesgos”.