En la siempre movediza interna bonaerense, Axel Kicillof decidió pisar el freno en un tema sensible: la ampliación de la Suprema Corte de Justicia de la provincia de Buenos Aires. Aunque el oficialismo había dejado trascender que este año habría avances, por ahora la discusión quedó en pausa.

El motivo es conocido en los pasillos legislativos: faltan votos. El propio gobernador lo blanqueó desde Olavarría, donde admitió que no están dadas las condiciones para avanzar en los acuerdos necesarios con la oposición. En La Plata repiten que, sin consensos, no hay margen para mover los pliegos.

La situación no es menor. El máximo tribunal bonaerense funciona hoy con solo tres integrantes –Hilda Kogan, Sergio Torres y Daniel Soria– y mantiene cuatro vacantes abiertas, un esquema que incomoda tanto al oficialismo como a sectores opositores.

Interna, acuerdos y sillas en disputa

Puertas adentro del peronismo, el tema también tiene su propia rosca. A fines del año pasado hubo un entendimiento entre el Movimiento Derecho al Futuro, La Cámpora y el Frente Renovador para avanzar durante 2026, pero el escenario político se volvió más incierto.

En paralelo, la oposición también quiere jugar. Tanto la UCR como La Libertad Avanza ya dejaron en claro que pretenden quedarse con al menos uno de los lugares vacantes, lo que suma complejidad a cualquier negociación.

Balance y mensaje hacia adentro

Mientras tanto, el gobernador eligió mostrar gestión. Destacó la cobertura de 412 cargos entre jueces y fiscales durante su administración -un número que en su entorno remarcan como inédito- y relativizó la urgencia de completar las vacantes en la Corte.

Con Juan Martín Mena al frente del Ministerio de Justicia, el oficialismo logró avanzar en nombramientos con acuerdo del Senado, aunque todavía quedan cerca de 300 cargos por cubrir y la comisión clave para tratarlos ni siquiera terminó de conformarse.

Señales al Poder Judicial y presión a Nación

Pero la jugada política no terminó ahí. En el mismo acto, y con los tres jueces de la Corte en primera fila, Kicillof lanzó un mensaje directo: pidió al Poder Judicial que acompañe el reclamo de la provincia por fondos ante el Gobierno nacional.

“Le pido al Poder Judicial de la provincia de Buenos Aires que nos acompañe en el reclamo al Gobierno nacional por los fondos que nos deben”, expuso. “Pido que tomemos conciencia, que defendamos a nuestra gente”, sumó.

El planteo se suma a una estrategia más amplia. La administración bonaerense ya acumula ocho presentaciones ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación contra el Estado nacional, en una disputa que incluye fondos recortados y acuerdos incumplidos.

El último movimiento fue una nueva demanda por más de $1,13 billones, vinculada al Consenso Fiscal y otros convenios. En la Gobernación aseguran que la deuda total que reclaman asciende a unos $22,2 billones, con impacto directo en las cuentas provinciales.

Por ahora, entre la falta de votos en la Legislatura y la pelea abierta con la Casa Rosada, la ampliación de la Corte bonaerense quedó en stand by. En la política provincial, nadie descarta que el tema vuelva a escena, pero tampoco parece inminente.