En la mesa política de Axel Kicillof ya hacen cuentas para 2027 bajo una premisa que hasta hace algunos meses parecía lejana: que el Gobierno de Javier Milei consiga los votos en el Congreso para eliminar las PASO. Si ese escenario se concreta, en La Plata creen que el camino quedará prácticamente despejado para volver a desdoblar las elecciones bonaerenses, tal como ocurrió en 2025.
La hipótesis comenzó a ganar fuerza en las últimas semanas. Si bien en on the record sólo afirman que “es prematuro” hablar de ingeniería electoral, lo cierto es que en el entorno del gobernador entienden que el crecimiento político de Diego Santilli dentro del oficialismo nacional podría facilitar acuerdos con gobernadores que aporten legisladores para avanzar con la reforma electoral nacional a cambio de concesiones políticas en sus provincias.
La eventual eliminación de las primarias también modifica el tablero interno del peronismo. Las PASO aparecen hoy como la única herramienta institucional para dirimir una competencia entre el kicillofismo y el kirchnerismo sin romper la coalición. Sin esa instancia, en el axelismo reducen las alternativas a dos: un acuerdo político o una competencia por separado.
Por eso, cerca del mandatario provincial sostienen que Kicillof buscará negociar con el kirchnerismo desde una posición fortalecida, aunque tampoco descartan competir con un armado propio si las conversaciones no prosperan. La posibilidad de una interna partidaria prácticamente tampoco desaparece de los análisis del oficialismo bonaerense, pese a lo complejo de organizar una elección de ese tipo por el estado de los padrones y la falta de estructura operativa.
En paralelo, el calendario electoral empieza a convertirse en otra pieza central de la discusión. En la Gobernación sostienen que, si desaparecen las PASO nacionales, Buenos Aires recuperará margen para fijar una fecha propia para elegir gobernador, sin quedar atada a los tiempos del cronograma nacional.
El antecedente inmediato es 2025, cuando Kicillof resolvió separar la elección provincial de la nacional con el argumento de que coexistían dos sistemas distintos de votación: la Boleta Única de Papel en el plano nacional y la boleta partidaria tradicional en la provincia. Aquella decisión generó fuertes cuestionamientos del kirchnerismo, aunque en el Ejecutivo bonaerense consideran que ese fundamento técnico seguirá vigente para 2027.
En el entorno del gobernador relativizan además otro de los argumentos que suele esgrimirse contra el desdoblamiento: que una elección provincial separada podría debilitar una eventual candidatura presidencial de Kicillof al reducir el trabajo territorial de intendentes y dirigentes locales durante la elección nacional. En la Casa de Gobierno sostienen que el arrastre electoral no está garantizado por compartir la misma fecha y recuerdan que en 2025 el peronismo ganó con amplitud la elección bonaerense, pero perdió la nacional.
Mientras tanto, desde el kirchnerismo comenzaron a circular versiones que plantean un escenario alternativo: que Kicillof pueda acordar con La Libertad Avanza la implementación de la Boleta Única de Papel en la provincia para votar el mismo día que la elección nacional. En el axelismo descartan esa posibilidad. Aseguran que el oficialismo nacional no reúne los votos necesarios en la Legislatura bonaerense y remarcan que, aun con un mismo sistema de votación, seguirían existiendo dos categorías electorales con urnas diferentes.
Con la reforma electoral aún sin avances concretos en la Legislatura bonaerense, en todos los bloques coinciden en un punto: las reglas deberán definirse antes de fin de año, ya que existe consenso en evitar cambios durante un año electoral. Mientras tanto, en la Gobernación empiezan a ordenar el tablero bajo una hipótesis cada vez más firme: si las PASO desaparecen, el desdoblamiento volverá a ser la opción preferida de Axel Kicillof para 2027.