Los casos de diabetes en América se triplicaron durante la última década, un crecimiento que llevó a especialistas a hablar de una verdadera «pandemia metabólica». El principal responsable, advierten, no es un virus sino el avance del sedentarismo y el aumento del sobrepeso y la obesidad en la población.
Así lo señaló el endocrinólogo argentino Adrián Proietti, investigador clínico internacional y exdirector médico del Instituto de Diabetes y Tecnología Aplicada de Argentina, quien explicó que cerca del 90% de los casos corresponde a diabetes tipo 2, estrechamente relacionada con el exceso de peso y la falta de actividad física. El resto responde a la diabetes tipo 1, causada por la pérdida de funcionalidad del páncreas.
Para el especialista, es la primera vez que una enfermedad no transmisible alcanza una magnitud tal que justifica ser considerada una pandemia.
El impacto del sedentarismo
Proietti citó estudios realizados con dispositivos que monitorean tanto la glucosa como el movimiento corporal, los cuales muestran que personas de alrededor de 60 años permanecen sedentarias durante el 65% del tiempo que están despiertas.
El médico calificó ese escenario como una «catástrofe metabólica» y lo vinculó con los cambios en los hábitos laborales y sociales, profundizados desde la pandemia de Covid-19, con un mayor tiempo frente a pantallas y menos actividad física cotidiana.
Un cambio en el tratamiento
Durante muchos años el tratamiento de la diabetes estuvo centrado casi exclusivamente en controlar los niveles de glucosa en sangre. Sin embargo, ese enfoque demostró ser insuficiente porque muchos pacientes continuaban desarrollando complicaciones cardiovasculares pese a mantener la glucemia bajo control.
Ese escenario impulsó el desarrollo de una nueva generación de medicamentos basados en las incretinas, hormonas producidas naturalmente por el intestino que ayudan a regular el metabolismo.
Entre ellos se encuentra la semaglutida, que inicialmente requería aplicaciones más frecuentes y que con el tiempo evolucionó hacia dosis semanales, con mejores resultados tanto en el control de la glucosa como en la reducción del peso corporal y del riesgo cardiovascular.
La nueva generación de medicamentos
Uno de los avances más recientes es la tirzepatida, un fármaco que combina la acción de dos hormonas intestinales, GLP-1 y GIP.
Según explicó Proietti, esa combinación potencia los beneficios terapéuticos al favorecer una mayor disminución del apetito, una pérdida de peso más importante, un mejor control de la glucosa y una reducción del riesgo cardiovascular.
No obstante, el especialista advirtió que estos tratamientos no reemplazan los cambios en el estilo de vida. Remarcó que quienes los utilizan deben mantener una alimentación con adecuado aporte de proteínas y realizar ejercicios de fortalecimiento muscular para evitar la pérdida de masa magra, ya que la disminución del apetito puede derivar en déficits nutricionales si no existe un seguimiento profesional.
El desafío del acceso
Pese a los avances, el principal obstáculo sigue siendo el costo. Al tratarse de medicamentos de desarrollo reciente, su acceso continúa siendo limitado para gran parte de la población.
Proietti consideró que la aparición de versiones genéricas y el desarrollo de nuevas alternativas terapéuticas podrían ampliar la disponibilidad de estos tratamientos en los próximos años.
De cara al futuro, anticipó que la investigación apunta a desarrollar fármacos que combinen la acción de tres o más hormonas intestinales para potenciar aún más los resultados. También destacó el creciente uso de herramientas basadas en inteligencia artificial para el seguimiento de pacientes, aunque recomendó utilizarlas siempre bajo supervisión médica.