El gobernador bonaerense busca destrabar en la Legislatura el proyecto que deroga el límite a las reelecciones antes de lanzar formalmente su campaña presidencial, pero la negociación con el Frente Renovador y el cristinismo todavía no cierra.
El gobernador bonaerense Axel Kicillof apura los tiempos para resolver en la Legislatura provincial la discusión por la reelección indefinida de los intendentes. Según pudo reconstruir RedaccioBA a partir de fuentes con acceso directo a la mesa chica del mandatario, si la Ley 14.836 sigue vigente tal como está, 80 de los 135 alcaldes bonaerenses no podrán presentarse a un nuevo mandato en 2027. De ese total, 51 pertenecen a Fuerza Patria, lo que convierte al justicialismo en el espacio más golpeado por una norma que impulsó en 2016 el entonces Frente Renovador, durante la gobernación de María Eugenia Vidal.
El tema volvió a tomar centralidad esta semana. Hoy está prevista una reunión entre la senadora provincial Malena Galmarini, referente del Frente Renovador, y el ministro de Gobierno bonaerense, Carlos Bianco, en la que se abordarán, entre otros puntos, la marcha del proyecto que impulsa el kicillofismo. La cita fue solicitada formalmente por Galmarini a través de la mesa de entradas de Gobernación. Un dato no menor: Galmarini preside la Comisión de Reforma Política y Régimen Electoral del Senado bonaerense y reclamó sin éxito que el proyecto de reelecciones fuera girado a esa comisión, en lugar de quedar radicado en la Comisión de Legislación General que conduce el senador Germán Lago, propio del kicillofismo.
Ese expediente, impulsado por la senadora Ayelén Durán y que deroga el límite a la reelección de intendentes, concejales, legisladores provinciales y consejeros escolares, no se movería hasta tanto exista un acuerdo político más amplio. En el entorno de Kicillof sostienen que el diagnóstico es sencillo: «El que no quiere las reelecciones de los intendentes es porque busca que el peronismo pierda los comicios nacionales de 2027». De hecho, semanas atrás el propio Bianco precisó en conferencia de prensa que, en sus diálogos con jefes comunales «de todos los sectores políticos de la provincia de Buenos Aires, todos están a favor de la reelección de intendentes”.
La estrategia del gobernador no es un gesto aislado hacia sus intendentes, sino parte de una acumulación de cara a una eventual candidatura presidencial. En el kicillofismo remarcan que buena parte de los 51 jefes comunales peronistas alcanzados por el límite gobierna distritos del Gran Buenos Aires, la zona que concentra el mayor caudal de votos del país. Según trascendió, en las últimas reuniones con legisladores del Movimiento Derecho al Futuro (MDF) y con la flamante «Liga de Intendentes» -que reúne a once jefes comunales con buenos vínculos en todo el arco justicialista- el mensaje fue el mismo: «en las dos reuniones se habló de la re-re como prioridad, hay que resolverlo este año sí o sí», contó a este medio una fuente de peso del axelismo.
La resistencia interna, sin embargo, no viene solo del Frente Renovador de Sergio Massa, que defiende la ley de 2016 como una de sus banderas históricas. También el sector que responde a Cristina Kirchner y a su hijo Máximo Kirchner condiciona, según trascendió, el avance del proyecto a que antes se resuelvan otras definiciones del paquete electoral: la eventual candidatura de la expresidenta, el desdoblamiento o concurrencia con los comicios nacionales, el régimen de PASO y la cobertura de vacantes en la Suprema Corte bonaerense. Con todo, desde el axelismo relativizan esa versión: aseguran que ningún representante del kirchnerismo les planteó formalmente esa condición como prenda de cambio, y que el dato solo circuló hasta ahora por trascendidos periodísticos.
Puertas adentro del Gobierno provincial reconocen que Kicillof necesita tener el tema resuelto antes de encarar formalmente la campaña presidencial, algo que en su entorno insisten en que «aún no empezó». Con los votos propios sin garantizarse y la negociación con el Frente Renovador y el cristinismo todavía abierta, la reunión de este lunes entre Galmarini y Bianco aparece como un primer termómetro de hacia dónde puede encaminarse la discusión en las próximas semanas.