En medio de las tensas negociaciones para definir la suerte de las elecciones PASO (Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias), que Javier Milei quiere eliminar y Axel Kicillof conservar, la Cámara Nacional Electoral advirtió hoy que se agota el tiempo para tratar la reforma política en el gobierno, al menos si la política quiere cumplir con los estándares internacionales en la materia, que indican que esos cambios no puede debatirse el mismo año en que se aplican.

La Cámara, que es la principal autoridad judicial en materia electoral, emitió hoy una acordada firmada Alberto Dalla Via, Santiago Corcuera y Daniel Bejas, en la que recuerda que “destacó que los estándares internacionales en materia de integridad recomiendan que las reglas estructurales del sistema electoral no sean modificadas en la proximidad de los comicios, a fin de dar certeza a los actores políticos y a las autoridades encargadas de su implementación”.

Los magistrados no mencionaron puntualmente la cuestión de la PASO, pero en un comunicado la Cámara hizo referencia a la “existencia de diversos proyectos de reforma electoral en condiciones de ser tratados en el Congreso” como una motivación para intervenir “a fin de resguardar la previsibilidad y la integridad del proceso electoral venidero; de modo de asegurar el plazo razonable requerido, antes del inicio del año electoral” para poder aplicar las reformas.

El gobierno viene negociando con gobernadores afines -algunos formalmente opositores- el respaldo a una reforma política, con un objetivo central: que el año que viene no haya PASO. Prefiere eliminar esas elecciones, pero también aceptaría suspenderlas o, si no logra el consenso suficientes, hacerlas optativas. En pos de ello, la semana pasada, como contó DIB, el jefe de Gabinete definió una estrategia parlamentaria que consiste en que se trate un paquete amplio de cambios que incluyan también la cuestión del financiamiento y la publicidad.

Pero el peronismo busca lo contrario: que las PASO subsistan. De hecho, hace casi un mes, el martes 11 de agosto, referentes de ese espacio como Kicillof, su rival interno Máximo Kirchner y Sergio Massa, además de otros siete altos dirigentes del espacio -entre ellos cinco gobernadores- acordaron trabajar en conjunto para sostener las elecciones primarias. Fue en una reunión en el Hotel Emperador, de CABA, y se trata del único entendimiento al que llegaron en largos meses el cristinismo y el kicillofismo.

La lógica política detrás de las posiciones enfrentadas sobre las primarias indica que al oficialismo el conviene eliminarlas porque eso forma parte de su pacto fundacional con sus votantes y porque le permite retrasar todo lo posible la elección general, a la espera de que mejoren indicadores microeconómicos. El peronismo, en cambio, necesita sostenerlas porque representan el mecanismo más claro y confiable para dirimir sus diferencias y construir una oferta electoral sin fragmentarse, lo que favorecería a LLA.