Un equipo de paleontólogos argentinos presentó formalmente una nueva especie de mamífero depredador, denominada Pampaluctor calibar, a partir de restos fósiles hallados en un acantilado costero al norte de Miramar, en el sudeste de la provincia de Buenos Aires.

El animal, que vivió hace unos dos millones de años, pertenecía al grupo de los tilacosmílidos, conocidos por sus caninos superiores alargados en forma de «dientes de sable», y era un pariente antiguo de los marsupiales actuales.

El hallazgo fue publicado en la revista australiana de paleontología Alcheringa y difundido por el sitio PaleoArgentina Web. Los autores del trabajo son Eric del Campo, Federico Agnolín, Nicolás Chimento, Daniel Boh, Mariano Magnussen y Francisco De Cianni.

Según las estimaciones realizadas a partir del material fósil, el ejemplar tenía una masa corporal cercana a los 100 kilos, lo que lo ubica entre los grandes mamíferos depredadores conocidos en América del Sur.

Los restos fueron encontrados en 2013 y corresponden a un esqueleto postcraneal parcial. Entre las piezas recuperadas figuran las primeras seis vértebras cervicales, parte de la escápula derecha, el extremo del húmero derecho, parte del radio derecho, gran parte del fémur izquierdo, parte de la tibia izquierda, dos vértebras caudales y un fragmento de un hueso de la extremidad.

Pese a su semejanza con el Smilodon, el conocido «tigre dientes de sable» que habitó Sudamérica durante el Pleistoceno, la nueva especie no pertenece al mismo linaje. El Smilodon era un mamífero placentario emparentado con los felinos actuales, mientras que el Pampaluctor era un metaterio, más próximo a los marsupiales. Los investigadores señalaron que el parecido entre ambos constituye un caso de evolución convergente, en el que dos grupos distantes desarrollaron de forma independiente grandes colmillos y adaptaciones para la depredación.

Los análisis filogenéticos ubicaron al Pampaluctor calibar como taxón hermano del Thylacosmilus, el llamado «marsupial dientes de sable» que vivió en América del Sur durante el Neógeno.

El animal tenía extremidades anteriores muy desarrolladas para el agarre y patas traseras más cortas, lo que, según los autores, indica una estrategia de caza similar a la del Smilodon, basada en inmovilizar a sus presas contra el suelo antes de morderlas.

El nombre del género combina una referencia a la región pampeana con la palabra latina «luctor», que significa luchar o forcejear, mientras que «calibar» remite a un gaucho del siglo XIX conocido como rastreador de ladrones.