El cofundador de la compañía de la manzana murió el 5 de octubre de 2011, a los 56 años, tras una larga lucha contra el cáncer. Detrás dejó una marca que cambió la manera de usar la tecnología: la computadora personal, el iPod, el iPhone y el iPad.

El 5 de octubre de 2011 murió en su casa de Palo Alto, California, Steve Jobs, cofundador de Apple y una de las figuras más influyentes de la historia de la tecnología. Tenía 56 años y padecía un cáncer de páncreas que le habían diagnosticado en 2003. En 2009 se había sometido a un trasplante de hígado, y en agosto de 2011 dejó su cargo de director ejecutivo de la compañía en manos de Tim Cook.

Su muerte se conoció un día después de que Apple presentara el iPhone 4S. La noticia generó una ola de homenajes en todo el mundo: miles de personas dejaron flores, mensajes y manzanas mordidas frente a las tiendas de la marca.

Del garaje a la revolución personal

Jobs nació el 24 de febrero de 1955 en San Francisco y fue adoptado por Paul y Clara Jobs. En 1976, junto a su amigo Steve Wozniak, fundó Apple en el garaje de la casa familiar en Los Altos. Un año después lanzaron la Apple II, una de las primeras computadoras personales de éxito masivo.

En 1984 llegó la Macintosh, que popularizó el uso del mouse y de una interfaz gráfica con íconos y ventanas. Su lanzamiento fue acompañado por un aviso televisivo dirigido por Ridley Scott que se emitió durante el Super Bowl y quedó en la historia de la publicidad.

La caída y el regreso

En 1985, tras un enfrentamiento con el directorio, Jobs fue desplazado de la empresa que había creado. Fundó entonces NeXT, una compañía de computadoras, y compró un pequeño estudio de animación que se convertiría en Pixar. En 1995, Pixar estrenó Toy Story, el primer largometraje animado íntegramente por computadora.

En 1997, Apple, en plena crisis, compró NeXT y Jobs volvió a la compañía, que pronto volvió a conducir. Allí comenzó la etapa más brillante de su carrera. Llegaron el iMac en 1998, el iPod en 2001 y la tienda de música iTunes, que transformó la industria discográfica.

En 2007 presentó el iPhone, el dispositivo que redefinió el teléfono móvil y dio origen a la era de los smartphones. En 2010 lanzó el iPad, que abrió el mercado de las tabletas.

Un legado que sigue vigente

Jobs no era ingeniero ni programador, pero tenía una obsesión por el diseño, la simplicidad y la experiencia del usuario que marcó a toda una industria. Su estilo de liderazgo, exigente y a veces conflictivo, también fue motivo de debate.

Uno de sus discursos más recordados fue el que dio en 2005 ante los graduados de la Universidad de Stanford. Allí habló de su adopción, de su despido de Apple y de su enfermedad, y cerró con una frase que se volvió emblema: «Stay hungry, stay foolish» («Sigan hambrientos, sigan alocados»).

A 15 años de su muerte, Apple se consolidó como una de las empresas más valiosas del mundo, y los dispositivos que impulsó siguen presentes en la vida cotidiana de millones de personas.