El peronismo bonaerense llegará a una nueva conmemoración del 17 de octubre con su interna todavía sin resolver. El gobernador Axel Kicillof y el kirchnerismo que responde a Cristina Fernández y conduce Máximo Kirchner celebrarán por separado el Día de la Lealtad, en un contexto en el que la discusión de fondo pasa por definir qué lugar ocupará cada sector en la estrategia rumbo a 2027.
Kicillof encabezará el acto en La Matanza, el distrito que gobierna Fernando Espinoza. Será una convocatoria acotada, con liturgia propia y apoyada en la estructura del intendente, que acaba de ser reelecto al frente de la Federación Argentina de Municipios (FAM).
La intención del axelista Movimiento Derecho al Futuro (MDF) es mostrar capacidad de movilización y una identidad política propia. Espinoza es uno de los principales impulsores del proyecto nacional del gobernador: en un plenario en Mar Chiquita aseguró no tener dudas de que “el próximo presidente de la Argentina se llama Axel Kicillof”.
Máximo Kirchner, en tanto, estará ese día en Chaco, en una actividad que encabezará Jorge “Coqui” Capitanich, mientras la militancia kirchnerista se movilizará hacia San José 1111, donde la expresidenta cumple prisión domiciliaria por la causa Vialidad.
En el kirchnerismo, la expectativa está puesta en la ONU. El 29 de septiembre, los abogados de Cristina pidieron al Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas que revise la condena de seis años y suspenda la inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos, y buscan que el caso se trate en la sesión de octubre. En ese sector confían en que un pronunciamiento favorable impulse una candidatura presidencial de la titular del Partido Justicialista nacional para 2027, aunque en los tribunales argentinos recuerdan que una resolución de ese organismo no podría dejar sin efecto la condena.
Las definiciones de Bianco
En ese marco, el ministro de Gobierno bonaerense, Carlos Bianco, dejó la semana pasada dos definiciones que generaron malestar en el kirchnerismo. En una entrevista con el canal de streaming Cenital, sostuvo que un eventual dictamen de la ONU no sería vinculante para la Justicia argentina: “No soy abogado, entiendo que el dictamen no es vinculante para la Justicia argentina”, dijo, aunque expresó su deseo de que los tribunales lo evalúen de manera positiva. Consultado sobre si el MDF acompañaría una candidatura de Cristina en caso de que quedara habilitada, respondió que eso se discutirá el año próximo: “Veremos cuál es la situación, quién convocó más, quién representa más”.
Sus palabras fueron leídas en algunos sectores del peronismo como una señal de que Kicillof no descarta una competencia interna con la expresidenta. En la Gobernación, en cambio, aclaran que Bianco no hizo más que describir una situación judicial y reafirmar que este año no se discuten candidaturas. En rigor, lo que planteó el ministro sobre el alcance de un eventual dictamen de la ONU es técnicamente correcto: la Justicia argentina no suele tomar en cuenta los planteos de organismos externos. En la misma entrevista, el funcionario reafirmó que el objetivo del MDF este año es fortalecer su armado y planteó la necesidad de una alianza amplia para enfrentar a La Libertad Avanza: “Con los propios no alcanza para ganar una elección. Y nunca alcanzó además”.
Desde el cristinismo respondieron Facundo Tignanelli y Teresa García, y desde San José 1111 le hicieron llegar un mensaje a través del exsenador Martín Doñate: “Carlos, te estás convirtiendo en un obstáculo para la unidad nacional”, posteó.
Lo que más molestó en el kirchnerismo fue la referencia a la situación judicial de Cristina. En ese espacio consideran que el entorno del gobernador no se compromete con la causa de la expresidenta y le piden que defina su postura. Sostienen que ya se entró en tiempo de campaña electoral –“en 10 meses hay que anotar una fórmula electoral y en un año es la elección”, indican- y que, por eso, es momento de que Kicillof aclare qué camino va a tomar. Aseguran que no les molesta que el gobernador quiera construir un proyecto propio ni que considere que el momento político de la expresidenta ya pasó, pero que, si su intención es enfrentarla, debe decirlo abiertamente. Y que, si no lo es, el camino es otro: llamarla y sentarse a conversar.
Una tensión que viene de lejos
En el entorno del gobernador recuerdan que los cuestionamientos no empezaron con las declaraciones de Bianco y que, desde hace años, el kirchnerismo viene marcándole la cancha. El primer antecedente fue en 2021: tras la derrota en las PASO de ese año, Kicillof reformuló su gabinete en acuerdo con Cristina y Máximo Kirchner. Martín Insaurralde, un dirigente cercano a Máximo, desembarcó como jefe de Gabinete en reemplazo de Bianco, y Teresa García dejó el Ministerio de Gobierno. “Le intervienen la provincia a Kicillof”, graficó entonces un intendente de la Tercera sección.
En 2023, en plena noche del cierre de listas, la continuidad de Verónica Magario como compañera de fórmula llegó a tambalear, y el nombre de Insaurralde circulaba en todas las negociaciones. La discusión se dio en la residencia del entonces jefe de Gabinete, con Máximo Kirchner presente, hasta que el gobernador logró retener a su vice. Meses antes, el kirchnerismo ya había presionado para que Kicillof fuera candidato a presidente y dejara la provincia en manos de Eduardo “Wado” de Pedro.
Ese mismo año, el gobernador planteó la necesidad de que el peronismo compusiera “nuevas canciones”. La respuesta llegó en septiembre de 2024, en un acto de Máximo Kirchner en La Plata: la militancia de La Cámpora estrenó el “Cristina es la conducción”, que remata con un “y si querés otra canción, vení, te presto la mía”. En aquel acto, Máximo cuestionó a quienes “quieren jubilar a Cristina”.
El choque más fuerte llegó en 2025 con el desdoblamiento electoral. La decisión de adelantar los comicios bonaerenses al 7 de septiembre desató una dura respuesta del sector más cercano a Cristina, con críticas de Teresa García y Mayra Mendoza, que lo acusaron de haberse cortado solo. En la Legislatura, los bloques que conducía La Cámpora llegaron a exigir un artículo que rechazara el desdoblamiento, una disputa que dejó sin quórum las sesiones convocadas para suspender las PASO. En aquel momento, Kicillof pidió discutir las diferencias “no tachando de traidor al que piensa distinto”.
El peronismo ganó con claridad aquella elección provincial, pero tras la derrota en los comicios nacionales de octubre llegó otro capítulo. Cristina, sin nombrarlo, atribuyó el resultado bonaerense a un error en la estrategia electoral y apuntó directamente contra el desdoblamiento. Meses antes, cerca del gobernador ya advertían que al cristinismo le preocupaba construir un relato para responsabilizar a Axel de una eventual derrota o ruptura.
La tensión se trasladó luego a la gestión. A fines de 2025, la Legislatura aprobó el Presupuesto 2026, pero dejó trabado el endeudamiento por más de 3.000 millones de dólares que pedía el Ejecutivo, en medio de diferencias con La Cámpora. Ese sector condicionaba su apoyo a la distribución de los fondos para los municipios y a cargos en el directorio del Banco Provincia. Además, legisladores camporistas reclamaban cubrir las vacantes de la Suprema Corte bonaerense antes de cerrar el Presupuesto, el mismo planteo que hoy reaparece en la discusión por las reelecciones.
El último episodio fue el acto del 1 de septiembre frente a San José 1111, al que el gobernador no fue convocado. Allí, Máximo Kirchner pidió a la militancia una vuelta más de aquella misma canción. En La Plata leen esos gestos como parte de un desgaste sostenido y sostienen que la autonomía que hoy reclama el MDF es, en buena medida, una respuesta a ese hostigamiento.
Del otro lado, el kirchnerismo tiene su propia lista de reproches. Le recuerdan al gobernador que en 2024 no avaló la postulación de Cristina para presidir el PJ nacional, y tras la condena de la expresidenta en la causa Vialidad, en La Cámpora consideraron que no había recibido el respaldo político necesario y apuntaron al espacio de Kicillof. En ese sector lo tildan de ingrato y desagradecido con quien lo impulsó en su carrera política, y le reprochan que no la visite en San José 1111, donde cumple su condena.
Los tiempos de cada sector
En el kicillofismo conviven distintas miradas: están quienes dan señales de diferenciación más explícitas del universo K y otros que prefieren apostar a la negociación.
Kicillof considera que todavía no es momento de disputar el poder interno, sino de seguir construyendo para llegar mejor posicionado a una eventual mesa de acuerdos. “Este no es un año de candidaturas sino de construcción de una alternativa política para enfrentar al gobierno de Javier Milei”, repite cuando se le consulta.
En esa línea, el gobernador avanza con la expansión del MDF fuera de la provincia: el espacio, que había lanzado en territorio bonaerense en febrero de 2025, presentó su versión nacional el 19 de septiembre en un acto en Avellaneda y ya suma dirigentes de distritos clave como Mendoza y Córdoba.
Entre ellos figuran el diputado nacional mendocino Martín Aveiro, exintendente de Tunuyán, que aseguró que en su provincia ya se abrieron casas del MDF junto a gremios, movimientos sociales y otras organizaciones, y el intendente cordobés de Canals, Edgar Bruno, que definió al espacio como “amplio y federal”. Aveiro sostuvo que Kicillof es “la única persona que puede llevar adelante este proceso” y valoró que la construcción se proponga “desde cada rincón de la Argentina”.
En el kirchnerismo, sin embargo, minimizan ese armado. Sostienen que, hasta ahora, el gobernador no logró sumar figuras de peso a su construcción y que Cristina, aun detenida, tejió más vínculos políticos que él. Como prueba, mencionan los contactos que la expresidenta retomó con dirigentes de mayor volumen, como Miguel Ángel Pichetto, Victoria Tolosa Paz y Ricardo Quintela, y remarcan que su capacidad de articulación no se limita a La Cámpora ni a la estructura bonaerense.
Con todo, en el entorno de Máximo sostienen que la situación podría encauzarse si el gobernador busca a la expresidenta para dialogar. Cerca del gobernador descartan la posibilidad en el corto plazo y explican que no hay apuro por un encuentro. “No tiene sentido adelantar la reunión con Cristina. Si se juntan ahora, para junio del año que viene no queda nada en pie. Prueba de ello es lo que pasó después de la última reunión en San José 1111”,confiaron.
En el MDF anticipan que antes de fin de año habrá nuevas señales de autonomía. Cerca del gobernador explican que Kicillof no quiere repetir la experiencia de Alberto Fernández y que su principal aprendizaje del Frente de Todos es no delegar el poder. “Ellos no asumen que estuvo mal haber boicoteado a Alberto todos los días cuando estaba el gobierno”, reflexionó un ministro de su confianza.
Otro dato del momento es el acercamiento de Sergio Massa al kirchnerismo. El líder del Frente Renovador firmó el documento que se difundió el 1 de septiembre en San José 1111, que no llevó la firma de Kicillof. Ese día, Máximo Kirchner fue el único orador y sostuvo: “Cristina es la conducción, vamos a ver si lo entienden”. El tigrense, Sergio Uñac y Gerardo Zamora figuran entre los nombres que el cristinismo podría respaldar si la expresidenta no puede competir. Al mismo tiempo, el líder del Frente Renovador se presenta como un interlocutor de todos los sectores: propone evitar una división que debilite al peronismo y acepta una PASO si no hay acuerdo.
En el kicillofismo, en tanto, relativizan el peso que podría tener un eventual respaldo de Cristina a otro candidato. “Hay que ver cuánto se traslada ese apoyo”, señalaron en La Plata y recordaron que la reelección de Kicillof en 2023 no se explicó solo por el acompañamiento de la expresidenta dado que, si así fuera, el tigrense hubiera ganado el ballotage frente a Javier Milei.
El Congreso del PJ y las reelecciones
La próxima instancia concreta es el Congreso del PJ bonaerense, previsto para noviembre. Según el acuerdo que evitó una interna por la conducción partidaria, Kicillof preside el Consejo desde marzo y Máximo Kirchner debería asumir la presidencia del Congreso, el órgano que define la estrategia electoral y autoriza las alianzas. La reunión prevista para el viernes, en la que ambos sectores iban a acordar los detalles de ese encuentro, se suspendió tras el intercambio entre Bianco y Tignanelli. Además de la presidencia, está en discusión la integración de la Junta Electoral, clave para el cierre de listas.
A ese tema se suma la reelección de los intendentes. El límite de dos mandatos, que tras dos prórrogas regirá por primera vez en 2027, alcanzaría a 51 jefes comunales peronistas, pero también a 16 radicales, 7 del PRO, 5 vecinalistas y al libertario Diego Valenzuela. Kicillof respalda eliminar ese tope, en sintonía con los intendentes que sostienen su armado. El cristinismo condiciona su apoyo: pide abrir una mesa para discutir el calendario electoral y avanzar con la cobertura de las cuatro vacantes de la Suprema Corte bonaerense, planteos que en la Gobernación consideran inaceptables.
La semana pasada, circuló la versión de que un sector del MDF podría retirarle el apoyo a Máximo para asumir en el Congreso partidario si La Cámpora mantiene esa postura respecto de las re-re. La propuesta fue luego desautorizada por el kicillofismo aunque la fecha de la asunción quedó sin definir.
La magnitud del problema explica la importancia que le atribuyen en la Provincia al aunto. Según un relevamiento de Eunomia Consultora, 80 de los 135 intendentes bonaerenses no podrían competir por un nuevo mandato consecutivo, otros 11 presentan situaciones jurídicas particulares y apenas 44 estarían habilitados. La restricción surge de la Ley 14.836, sancionada en 2016 durante la gestión de María Eugenia Vidal y modificada en 2021, que permite una sola reelección consecutiva. Esa reforma estableció que el mandato iniciado en 2019 es el primero que se computa, por lo que 2027 será decisivo para quienes fueron reelectos en 2023. En la Legislatura hay proyectos para modificar el régimen, como el de la senadora Ayelén Durán, pero ninguno logró hasta ahora el consenso necesario.
Ante la falta de una salida legislativa, algunos intendentes evalúan el camino judicial. El antecedente que se mira es el de Tignanelli, cuya candidatura a diputado provincial fue habilitada en 2025 por la Junta Electoral bonaerense pese a las objeciones por la ley que prohíbe las reelecciones: había ocupado dos períodos, aunque uno como suplente. El organismo consideró que no había alcanzado dos años en ese rol y que, por lo tanto, quedaba fuera de la restricción. Sin embargo, trasladar ese criterio a las intendencias no es sencillo, ya que la reforma de 2021 aclara que la prohibición alcanza a quienes asumieron un segundo período, lo hayan ejercido en forma total o parcial.
En el MDF admiten que la vía judicial no ofrece una solución de fondo. “No hay plan B si no sale la re-re de intendentes. Algunos plantean usar el argumento de Tignanelli, pero está difícil. Igual, está bien porque lo presentan y metan presión”, reconoció a este medio una fuente del kicillofismo.
La sucesión y la incógnita de las PASO
La interna se cruza con la carrera por la Gobernación. Kicillof no puede buscar un tercer mandato y la vicegobernadora Verónica Magario está en la misma situación, por lo que el peronismo deberá definir una candidatura sin un postulante natural. Hay más de una decena de nombres en danza.
Dentro del MDF, el ministro de Infraestructura, Gabriel Katopodis, ya hizo públicas sus aspiraciones. En declaraciones a Radio Brisas de Mar del Plata, manifestó su “deseo de conducir los destinos de esta provincia” y dijo sentirse con la confianza suficiente para encarar los cambios necesarios y, a la vez, dar continuidad a la gestión de Kicillof. También se anotó el intendente de Malvinas Argentinas, Leonardo Nardini, quien afirmó en el streaming Love/ST: “Quiero ser el próximo gobernador de la provincia de Buenos Aires”.
En la misma nómina aparecen Ferraresi, que dejó la intendencia de Avellaneda para recorrer la provincia y encabeza reuniones todas las semanas; el intendente de La Plata, Julio Alak; Bianco, que integra la mesa de mayor confianza del gobernador; y Espinoza, que empezará a dar señales de que buscará una candidatura provincial, como ya lo intentó en 2015. Ante sus pares de la FAM, el matancero sostuvo que “las candidaturas no se pueden definir en una oficina”.
La estrategia del gobernador es que el MDF llegue a una eventual primaria con un único candidato, para no dividir votos, y que la prioridad sea para quien mejor mida y reúna más acuerdos internos. La definición no llegará este año. En la Gobernación también buscan preservar la provincia en cualquier negociación con otros sectores, sobre todo si Kicillof termina como candidato presidencial y necesita un sucesor que garantice continuidad.
En ese escenario, La Cámpora ya avisa que si Kicillof termina siendo el candidato de la unidad, ese espacio será quien decida la postulación para la gobernación. Por ahora, se mencionan para el cargo a la intendenta de Quilmes en uso de licencia y actual diputada bonaerense, Mayra Mendoza, y a la dirigente del Movimiento Evita y jefa comunal de Moreno, Mariel Fernández.
Por la Liga de Intendentes, un sector que pretende que la candidatura quede en manos de un jefe comunal y busca mantenerse equidistante entre cristinismo y kicillofismo, aparecen el mandamás de Lomas de Zamora, Federico Otermín, y el de Pilar, Federico Achával.
Massa, por su parte, descartó postularse a la Gobernación, aunque no se retira del juego: entre sus apuestas suenan el intendente de San Fernando, Juan Andreotti, y el diputado nacional Sebastián Galmarini, para que el Frente Renovador tenga su propio candidato en la disputa bonaerense.
Dos variables todavía pueden alterar el tablero: la discusión por la reelección de los intendentes y, sobre todo, la suerte de las PASO. El presidente Javier Milei busca eliminarlas o suspenderlas, y el jefe de Gabinete, Diego Santilli, intenta avanzar antes de fin de mes, incluso con la variante de primarias no obligatorias. El peronismo bonaerense, en cambio, las ve como la herramienta para ordenar su oferta electoral. Cerca del gobernador advierten que, si se suspenden a nivel nacional, en la provincia también caerían, y Bianco admitió que, si cambian las reglas, habrá que evaluar otros mecanismos, como una interna partidaria o un acuerdo de unidad. En el cristinismo, en cambio, dan por hecho que el Gobierno logrará eliminar las primarias y que en 2027 no habrá PASO. En ese escenario, advierten, el peronismo deberá encontrar otra forma de resolver sus diferencias, y la única salida posible será alcanzar consensos, porque organizar una interna partidaria resultaría prácticamente imposible.
La definición de las reglas no es un tema menor, porque condiciona todo el calendario. La ley bonaerense ata las primarias provinciales a las nacionales: si las PASO nacionales se mantienen, se reduce el margen para volver a desdoblar, algo que Kicillof pudo hacer en 2025 porque el Congreso había suspendido las primarias de ese año. Varios intendentes peronistas ya plantean que, frente a la dispersión de candidaturas a nivel nacional, separar la elección provincial sería una forma de proteger la provincia y los municipios. Pero si las PASO desaparecen, el gobernador podría preferir que la elección bonaerense coincida con la presidencial en la que él aspira a competir. Y ahí surge otro interrogante: si el peronismo llegara con más de una fórmula presidencial, cómo evitar que esa división se replique en la boleta para la Gobernación y en los municipios. Todo se complica, además, por la falta de diálogo entre los distintos sectores.