El militar y político tucumano murió el 19 de octubre de 1914 en Buenos Aires. Encabezó la llamada Conquista del Desierto y gobernó el país en dos mandatos. Su figura sigue siendo una de las más debatidas de la historia argentina.

El 19 de octubre de 1914 murió en Buenos Aires Julio Argentino Roca, militar y político que ocupó dos veces la presidencia de la Nación y fue uno de los hombres más influyentes de la Argentina entre fines del siglo XIX y principios del XX. Tenía 71 años.

Roca nació el 17 de julio de 1843 en San Miguel de Tucumán. Muy joven ingresó al Colegio Nacional de Concepción del Uruguay y comenzó su carrera militar. Participó en la batalla de Pavón, en la Guerra de la Triple Alianza contra Paraguay y en la represión de levantamientos provinciales. En 1874 fue ascendido a general tras derrotar a las fuerzas de la revolución mitrista en la batalla de Santa Rosa.

La Conquista del Desierto

Como ministro de Guerra del presidente Nicolás Avellaneda, Roca condujo en 1878 y 1879 la campaña militar conocida como Conquista del Desierto, que extendió el control del Estado nacional sobre la Pampa y la Patagonia, territorios habitados por pueblos originarios.

La campaña permitió incorporar millones de hectáreas a la producción agropecuaria, pero implicó la muerte, el desplazamiento y el sometimiento de miles de indígenas. Es el aspecto más cuestionado de su trayectoria y el eje de un debate histórico y político que continúa hasta hoy, incluida la discusión sobre los monumentos que lo homenajean.

Dos presidencias

Con el prestigio obtenido en esa campaña, Roca fue elegido presidente y gobernó entre 1880 y 1886, bajo el lema «Paz y Administración». Al comienzo de su mandato se concretó la federalización de la ciudad de Buenos Aires, que pasó a ser la capital de la República.

Durante ese período se sancionaron leyes fundamentales para la organización del Estado, como la Ley 1420 de educación común, gratuita, obligatoria y laica, y la creación del Registro Civil. El país vivió además una fuerte expansión de los ferrocarriles, la inmigración y las exportaciones agropecuarias.

Líder del Partido Autonomista Nacional, Roca siguió siendo una figura decisiva de la política argentina. Volvió a la presidencia entre 1898 y 1904. En su segundo mandato se firmaron los Pactos de Mayo con Chile, que alejaron el peligro de una guerra entre ambos países, y se estableció el servicio militar obligatorio. También se sancionó la Ley de Residencia, que permitía expulsar a extranjeros considerados peligrosos y fue usada contra dirigentes obreros y anarquistas.

Un legado en debate

Para algunos historiadores, Roca fue el gran constructor del Estado nacional moderno y de la integración territorial del país. Para otros, representa el modelo de un régimen oligárquico, con fraude electoral y exclusión política, y es el responsable del exterminio de pueblos originarios.

Su imagen estuvo durante décadas en el billete de 100 pesos y su nombre aparece en calles, ciudades y monumentos de todo el país. Más de un siglo después de su muerte, su figura sigue despertando fuertes controversias.