Este sábado se cumplen 13 años de la muerte de León Ferrari, uno de los artistas más influyentes del arte contemporáneo argentino y latinoamericano. Falleció en 2013, a los 92 años, tras una trayectoria que convirtió a su obra en un referente de la experimentación artística y la crítica social.
Nacido en Buenos Aires el 3 de septiembre de 1920, Ferrari desarrolló una producción que abarcó esculturas, dibujos, collages, instalaciones y escrituras abstractas. A lo largo de su carrera desafió los formatos tradicionales y abordó temas como la violencia, la guerra, la censura, el autoritarismo y el papel de la religión en la sociedad.
Entre sus trabajos más emblemáticos figura La civilización occidental y cristiana, realizada en 1965, una obra que muestra a Cristo crucificado sobre un avión de combate y que generó un intenso debate por su crítica a la guerra y a las instituciones de poder.
Durante la última dictadura cívico-militar argentina se exilió en Brasil. Allí continuó desarrollando su carrera artística, marcada también por la desaparición de su hijo Ariel en 1977, un hecho que atravesó buena parte de su producción posterior.
El reconocimiento internacional llegó con fuerza en 2007, cuando recibió el León de Oro a la trayectoria en la Bienal de Venecia, uno de los máximos galardones del arte contemporáneo.
A más de una década de su fallecimiento, la obra de León Ferrari mantiene plena vigencia. Sus creaciones forman parte de colecciones permanentes de museos de Argentina y del exterior y continúan siendo objeto de estudio y de debate por su capacidad para interpelar al público sobre los vínculos entre el arte, el poder, la religión y los derechos humanos.