El 4 de abril de 1968 fue asesinado Martin Luther King Jr., uno de los principales referentes de la lucha contra la segregación racial en Estados Unidos. Su muerte, ocurrida en la ciudad de Memphis, marcó un antes y un después en la historia contemporánea.
King, pastor baptista y activista, se convirtió en una figura central del movimiento por los derechos civiles durante las décadas de 1950 y 1960. Su liderazgo se caracterizó por la defensa de la protesta pacífica como herramienta para enfrentar la discriminación racial.
Entre sus hitos más recordados se encuentra el histórico discurso “I Have a Dream”, pronunciado en 1963 durante la Marcha sobre Washington, donde reclamó igualdad de derechos y el fin del racismo estructural en Estados Unidos.
A lo largo de su trayectoria, King encabezó campañas clave contra la segregación, como el boicot a los autobuses de Montgomery. En 1964 fue distinguido con el Premio Nobel de la Paz por su compromiso con la no violencia.
Su asesinato, a los 39 años, generó una fuerte conmoción social y desató protestas en distintas ciudades estadounidenses. Sin embargo, su legado se mantiene vigente como símbolo de la lucha por la igualdad y los derechos humanos en todo el mundo.