La Asociación Trabajadores del Estado (ATE) se declaró en estado de alerta y asamblea permanente ante la posibilidad de un recorte de más del 10% en la planta estatal y advirtió que el Gobierno “no va a poder avanzar” con esa medida.

El secretario general del gremio, Rodolfo Aguiar, sostuvo que una reducción de esa magnitud “es materialmente imposible” y consideró que el Ejecutivo atraviesa un escenario de debilidad política.

“El Gobierno no va a poder avanzar en un nuevo recorte porque ya no tiene el poder para hacerlo. Su legitimidad está debilitada”, afirmó el dirigente sindical, quien además señaló que “no existe respaldo en el pueblo para que se generen cesantías masivas en el Estado”.

En ese marco, Aguiar cuestionó el impacto del ajuste y sostuvo que “no fueron capaces de explicar a dónde va el supuesto ahorro que generan con el recorte”, al tiempo que puso en duda los resultados de las políticas oficiales.

El dirigente también planteó que el Estado “funciona con un piso mínimo de prestaciones” y advirtió que nuevas desvinculaciones podrían afectar servicios esenciales.

Asimismo, cuestionó la estructura de la Secretaría de Comunicación y apuntó contra su titular, al señalar que allí se desempeñan cientos de trabajadores con distintos roles.

Según estimaciones del sindicato, el eventual ajuste alcanzaría a unos 27.000 trabajadores durante 2026, con un primer tramo de entre 5.000 y 6.000 despidos en el corto plazo.

ATE indicó que mantiene en alerta a organismos como la Anses, el Conicet, el INTA, el INTI, el Senasa, el Archivo General de la Nación, la Conadis, el Enargas, el ENRE, el Enacom, el Indec, la Coneau y la ARCA, entre otros.