La construcción del gasoducto Presidente Néstor Kirchner -que conectará Vaca Muerta con Salliqueló en 2023- permitirá al país alcanzar el autoabastecimiento energético, mejorar la competitividad de distintos sectores productivos y generar a la vez saldos exportables, variables que tendrán un impacto directo y positivo en la macroeconomía del país.
La obra ampliará en un 25% la capacidad del sistema de transporte de gas natural y ayudará a desarrollar la producción creciente en el yacimiento Vaca Muerta.
Puntualmente, cuando la iniciativa esté consumada se incrementará la capacidad de transporte en 24 millones de metros cúbicos (m3) de gas diarios.
Los hechos toman mayor trascendencia en una coyuntura en la que Argentina es importador de energía en un contexto internacional en el que los precios se incrementaron fuertemente como consecuencia del reacomodamiento de la salida de la pandemia desde mediados del año pasado y de la guerra entre Ucrania y Rusia, segundo productor de petróleo y gas a nivel global y principal exportador.
Las perspectiva de la industria de hidrocarburos es que la Argentina tiene la capacidad de lograr en el mediano plazo revertir su posición de importador de energía en un exportador de gas natural, primero a la región como el caso de Chile y el proyecto de alcanzar los grandes polos industriales de Brasil con el recurso de Vaca Muerta, y luego ser un proveedor global de Gas Natural Licuado (GNL)
El presidente Alberto Fernández encabezó hoy en Salliqueló la firma de contratos para la construcción del gasoducto, que en esta primera etapa unirá las localidades de Tratayén, en Neuquén, con la mencionada localidad bonaerense.
«Tenemos una gran oportunidad como país; podemos convertirnos en proveedores de gas en todo el mundo», dijo el Presidente en el acto, acompañado por el ministro de Economía, Sergio Massa; los gobernadores Axel Kicillof (Buenos Aires), Sergio Ziliotto (La Pampa) y Omar Gutiérrez (Neuquén), el vicegobernador de Río Negro, Alejandro Palmieri y los funcionarios del área de Energía.
De cumplirse los plazos estipulados, contar con el gasoducto activo antes del invierno del 2023 le permitirá a Argentina alcanzar el autoabastecimiento energético, lo que implicaría un ahorro calculado en más de 2.200 millones de dólares al año en importaciones de combustibles y subsidios.
Además, la tubería posibilitará, una vez alcanzada la autosuficiencia, exportar gas al mundo permitiendo la adquisición de divisas, el mejoramiento de la balanza comercial y el robustecimiento de las reservas del Banco Central (BCRA).
También incrementará el empleo directo e indirecto e impactará en el desarrollo de proveedores, generando beneficios al entramado productivo del país.
En el primer semestre del año, Argentina importó US$ 6.609 millones de dólares en combustibles y lubricantes (CyL) de acuerdo a datos del Indec, lo que significó un alza interanual del 189,7% en comparación con los US$ 2.281 millones importados en los primeros seis meses de 2021.
En ese sentido, Massa sostuvo hoy que si el gasoducto hubiese estado en funcionamiento, la Argentina se habría ahorrado «probablemente la gran mayoría» de los más de US$ 4.100 millones que “nos costó la guerra”, debido al aumento en los precios de la energía.
Asimismo, adelantó que para el año próximo la puesta en funcionamiento de la primera parte de la obra representará un ahorro de “entre US$ 1.300 millones y US$ 2.200 millones de importaciones”.
“Tenemos que entender que hay obras que son estratégicas y tienen que ser política de Estado. Oficialismo y oposición nos tenemos que juntar para darle desarrollo a la Argentina”, agregó Massa.
El gasoducto Presidente Néstor Kirchner es una obra de alta complejidad que fue planificada y desarrollada por la empresa estatal Energía Argentina. En su primera etapa comunicará las localidades de Tratayén, en Neuquén, y de Salliqueló, en la provincia de Buenos Aires.
La obra unirá 56.700 tubos de acero a lo largo de cuatro provincias y 583 kilómetros. Las firmas que estarán a cargo de la construcción de las tuberías serán Pampa Energía, Sacde y Techint.
Además, se construirán obras complementarias como el gasoducto Mercedes-Cardales de 73 kilómetros y la ampliación del Neuba II de 29 kilómetros.
La obra permitirá en su primera etapa incrementar la capacidad de transporte en 24 millones de metros cúbicos (m3) de gas diarios para reemplazar la importación de combustibles y fortalecer el abastecimiento de usuarios y usinas de generación eléctrica que abastecen el Área Metropolitana Buenos Aires.
La segunda etapa prevé que la tubería se extienda hasta el sur de la provincia de Santa Fe.
“Espero que dentro de 30 días estemos licitando la ingeniería del segundo tramo para que no solo pensemos en abastecer a la Argentina sino en venderle al resto del mundo el gas y el trabajo argentino”, adelantó hoy Massa, en ese sentido.
Por su parte, el presidente de Energía Argentina (Enarsa), Agustín Gerez, aseguró hoy que el gasoducto es el primero de «muchos que se construirán», y lo consideró como «el proyecto de transformación más grande de la Argentina para los próximos 25 años».
En igual sentido, el presidente de Pampa Energía, Marcelo Mindlin, afirmó tras la firma del acuerdo para la construcción de las tuberías que “es una decisión histórica que cambia la Argentina, ya que le permite transitar el camino a la autosuficiencia energética”.