La discusión sobre cómo resolver la candidatura a gobernador en la provincia de Buenos Aires empezó a ganar centralidad dentro del peronismo. Sin posibilidad de reelección para Axel Kicillof y en medio de las dificultades para modificar la normativa que limita los mandatos de los intendentes, distintos sectores del oficialismo bonaerense comienzan a inclinarse por una alternativa: dirimir la sucesión a través de una primaria.

El escenario está atravesado por la incertidumbre en torno a las PASO a nivel nacional, cuyo futuro depende de acuerdos que hoy no aparecen en el Congreso. Sin embargo, en territorio bonaerense rige una ley propia, lo que habilita al peronismo a pensar en ese instrumento como vía de resolución interna. En ese marco, cobra forma la idea de que “hay que ir a una interna” para ordenar una oferta cada vez más robusta de aspirantes.

La falta de definiciones también alimenta tensiones. Mientras algunos dirigentes reclaman avanzar con reglas claras, otros advierten que no se puede sostener la indefinición durante todo el año. En ese contexto, la alternativa de habilitar nuevamente las reelecciones indefinidas pierde fuerza y suma escepticismo incluso entre quienes la impulsaban.

En ese contexto, varios intendentes comenzaron a plantear la necesidad de competir. La idea de una interna abierta aparece como una forma de “hacer valer el peso de cada dirigente” y canalizar las aspiraciones de quienes buscan dar el salto a la política provincial, en un escenario donde la lista de posibles candidatos no deja de crecer.

El debate se da en paralelo a otro frente abierto: la falta de avances para modificar la ley que limita las reelecciones. Aunque el gobernador expresó su intención de impulsar cambios, dentro del oficialismo crece el escepticismo. La normativa vigente permite solo una reelección consecutiva, lo que deja a decenas de intendentes sin posibilidad de volver a presentarse.

El panorama legislativo tampoco ayuda. Sectores de la oposición como La Libertad Avanza, el PRO y parte del radicalismo anticiparon que no acompañarán una eventual reforma. A esto se suma la negativa del Frente Renovador, lo que complica aún más cualquier intento de modificación. En ese marco, más de 80 jefes comunales quedarían fuera de competencia en sus distritos.

Ante esa limitación, la discusión se traslada al plano provincial. La posibilidad de competir por la gobernación empieza a ser vista como una salida política para varios intendentes, lo que refuerza la idea de una primaria como mecanismo ordenador.

Incluso las alternativas judiciales, que algunos intendentes deslizaron como posible vía para sortear la norma, generan pocas expectativas. Con antecedentes recientes de fallos de la Corte Suprema que limitaron intentos reeleccionistas en distintas provincias, en el peronismo bonaerense predomina la cautela sobre ese camino.

Las figuras
Más allá de las diferencias internas, en el peronismo coinciden en que el problema no es tanto de nombres sino de método. La discusión gira en torno a cómo canalizar una oferta amplia de dirigentes con aspiraciones.

En ese listado aparecen varios intendentes que ya se mueven en clave provincial: Mariel Fernández, Mayra Mendoza, Julio Alak, Federico Otermín, Federico Achával, Jorge Ferraresi, Gustavo Menéndez, Sergio Berni, Juan Andreotti y Gabriel Katopodis.

Algunos de ellos ya comenzaron a posicionarse públicamente y plantean la necesidad de renovación, al tiempo que ven en las primarias una herramienta para ordenar la interna.

La posibilidad de recurrir a una PASO también tiene respaldo en el entorno de Axel Kicillof. Su ministro de Gobierno, Carlos Bianco, sostuvo recientemente que el sistema permite que “el que quiera ser candidato se anote y se defina en las urnas”, siempre que no haya acuerdos previos.

Con un escenario abierto, sin definiciones sobre las reglas electorales y con múltiples aspirantes en carrera, el peronismo bonaerense empieza a transitar una discusión clave: cómo elegir al sucesor de Kicillof en un contexto atravesado por tensiones políticas, restricciones legales y la necesidad de construir una estrategia competitiva de cara a 2027.