En plena ruta de los pueblos blancos de Cádiz se encuentra un destino que sorprende por su singular paisaje urbano. Se trata de Setenil de las Bodegas, una localidad andaluza cuyos habitantes aprovecharon las formaciones rocosas moldeadas por la naturaleza durante millones de años para levantar viviendas protegidas por gigantescos voladizos de piedra.
Aunque Andalucía cuenta con numerosos pueblos y barrios de casas-cueva, como Guadix, Purullena, Benalúa o el Sacromonte de Granada, Setenil de las Bodegas se distingue por un rasgo único: gran parte de sus calles y construcciones se integran directamente bajo enormes bloques de roca que funcionan como techo y pared natural.
Un pueblo esculpido por el río
Ubicado en el extremo noroeste de la provincia de Cádiz, muy cerca del límite con Málaga, Setenil de las Bodegas se desarrolló dentro del cañón excavado por el río Guadalporcún. La erosión provocada por el agua, el viento y la lluvia fue dando forma durante miles de años a cornisas y salientes rocosos que luego fueron incorporados a la arquitectura del pueblo.
Gracias a esa geografía, surgió un tipo de construcción conocido como «abrigo bajo roca», una técnica que aprovecha los voladizos naturales como parte de las viviendas. Además de reducir los materiales necesarios para construir, estas formaciones ofrecen protección frente a la lluvia y ayudan a mantener una temperatura agradable durante todo el año.
El resultado es un paisaje inconfundible, con calles estrechas, fachadas blancas y balcones repletos de flores que contrastan con enormes masas de piedra suspendidas sobre las viviendas, una postal que cada año atrae a miles de visitantes.
Un legado con raíces árabes
Los hallazgos arqueológicos indican que la zona estuvo habitada desde hace unos 5.000 años, aunque el desarrollo del actual núcleo urbano se consolidó durante la dominación musulmana. A finales del siglo XII, los almohades construyeron una fortaleza sobre un promontorio rocoso para controlar uno de los accesos al reino de Granada.
Con el paso del tiempo, las viviendas comenzaron a extenderse alrededor del castillo, adaptándose al relieve escarpado que desciende hasta el río. Gracias a su ubicación estratégica y a las defensas naturales que ofrecía el terreno, la fortaleza resistió durante siglos los intentos de conquista castellanos.
Una de las leyendas más difundidas sostiene que el nombre Setenil deriva de la expresión latina septem nihil («siete veces nada»), en alusión a los repetidos intentos fallidos de tomar la plaza antes de que finalmente fuera conquistada por los Reyes Católicos en 1484, durante la Guerra de Granada.
Del vino al turismo
Entre los siglos XVI y XVII, la economía local vivió un período de crecimiento gracias al cultivo de la vid y la elaboración de vinos. En esa etapa se construyeron numerosas bodegas subterráneas aprovechando la ladera de la montaña para almacenar barricas, origen del nombre «de las Bodegas» que hoy acompaña al municipio.
La prosperidad terminó en el siglo XIX con la llegada de la filoxera, la plaga que destruyó gran parte de los viñedos de la región. Actualmente existen iniciativas para recuperar la tradición vitivinícola, aunque a una escala mucho menor.
Las calles más fotografiadas
Los principales atractivos del pueblo son las calles Cuevas del Sol y Cuevas de la Sombra, donde la roca domina completamente el paisaje urbano.
Cuevas del Sol reúne restaurantes, bares y terrazas instalados bajo enormes bloques de piedra, mientras que Cuevas de la Sombra permanece prácticamente cubierta por la formación rocosa, lo que la convierte en uno de los rincones más frescos del pueblo durante el verano.
Qué visitar en Setenil de las Bodegas
El recorrido suele comenzar en el barrio de La Villa, el casco histórico de origen árabe, donde sobreviven calles angostas, patios llenos de flores y balcones de hierro forjado.
Del antiguo castillo nazarí aún permanecen en pie la Torre del Homenaje, parte de las murallas y algunos restos de la antigua medina. Desde allí se obtienen algunas de las mejores panorámicas del cañón y del caserío blanco.
Entre los edificios más destacados también sobresalen la iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación, construida entre los siglos XV y XVII sobre la antigua mezquita mayor, y la ermita de San Sebastián, considerada el primer templo cristiano levantado tras la conquista castellana.
Excursiones para completar la visita
La ubicación de Setenil permite combinar la escapada con otros destinos de Andalucía. A solo 18 kilómetros se encuentra Ronda, famosa por su puente sobre el Tajo, mientras que muy cerca también se extiende el Parque Natural de la Sierra de Grazalema, conocido por sus montañas calizas, senderos y bosques de pinsapos.
Hacia el este se ubica el Parque Nacional Sierra de las Nieves, donde habitan especies como la cabra montés, el águila real y el buitre leonado. Para quienes buscan actividades al aire libre, el embalse de Zahara-El Gastor ofrece la posibilidad de practicar kayak y paddle surf en aguas de intenso color azul.