El presidente Alberto Fernández advirtió hoy que «los que dicen tener el remedio son los que trajeron la enfermedad», señaló que se trata de «los que hicieron negocios con sus primos y sus amigos», y manifestó que «los que dicen ser antisistema» son los que «más defienden el sistema injusto que existe en el mundo actual».
«Nosotros queremos construir un modelo de país más justo y que se incluya en el mundo, y el que ellos proponen es un país para pocos y súbdito de los poderosos», aseguró el jefe de Estado al inaugurar este mediodía una nueva edición de la exposición BNA Conecta, que se desarrollará hasta el viernes en el predio de Tecnópolis, en la localidad bonaerense de Villa Martelli, partido de Vicente López.
El jefe de Estado, acompañado por el jefe de Gabinete, Agustín Rossi, el secretario de Industria, José Ignacio de Mendiguren, y la titular del Banco Nación, Sivina Batakis, afirmó que «los que dicen tener el remedio son los que trajeron la enfermedad, los que hicieron negocios con sus primos y sus amigos».
«Y los que dicen ser antisistema son los que más defienden el sistema injusto que existe en el mundo actual», expresó el Presidente y señaló que «nosotros queremos construir un modelo de país más justo y que se incluya en el mundo, y el que ellos proponen es un país para pocos y súbdito de los poderosos».
En ese contexto, pidió que: «Por eso, dejemos de discutir entre nosotros, porque el problema no está entre nosotros sino con los otros».
En un extenso y enfático discurso en el que defendió el rumbo de su gestión y subrayó su defensa al acuerdo alcanzado con acreedores privados y con el Fondo Monetario Internacional (FMI) durante la primera etapa de su Gobierno, el Presidente dijo que «hay que entender el por qué uno tiene la necesidad de negociar con el FMI».
«La discusión es cómo se negocia: se puede negociar con las reglas ortodoxas que el Fondo propone o como lo hicimos nosotros. Hoy Sergio (Massa) está negociando con la misma lógica que lo hicimos el primer día», remarcó el Presidente.
Fernández destacó que aunque su administración tuvo que «negociar» con el organismo multilateral de crédito, no fue «complaciente».
«No somos complacientes con el Fondo ni salimos de la irracionalidad de no discutir la deuda. Siempre tuvimos un horizonte claro, la producción y el trabajo. Crecimos 16 puntos en los últimos dos años. Hay 30 mil pymes funcionando», dijo y aseguró que «la desocupación bajó a menos del 6 por ciento. Desafío a cualquiera a que venga a negar esto que estoy diciendo».
En su intervención, Fernández habló de la «situación compleja» heredada y recordó que el país «estaba en default en moneda argentina y virtualmente en default con la deuda que habían tomado».
«Era una deuda récord en tiempo y en cantidad: 150 mil millones tomada en menos de dos años. Impresionante. Más impactante que se lo hayan dado. Cuando empezamos la discusión con los acreedores privados y con el Fondo, la primera premisa que nos fijamos fue discutir la sostenibilidad de la deuda. Conseguimos que, por primera vez, el Fondo hablara de la necesidad de que las deudas sean sostenibles», dijo.
En ese repaso, el jefe de Estado volvió a defender el acuerdo alcanzado ya que un default con ese organismo hubiera supuesto la restricción de préstamos con otras organizaciones y la caída del «swap» con China.
«¿Ustedes vieron que se cambiaron las metas de reservas?. Es porque exigimos poner un artículo que específicamente dijera que si por circunstanciaras ajenas a la política argentina la economía sufría un traspié, podíamos revisar las metas sin necesidad de pedir un perdón y una disculpa», explicó.
En ese mismo sentido señaló la renegociación de las metas de reservas que lleva adelante el ministro Massa: «En aquél artículo estaba la situación climática. ¿Qué nos pasó?. Nos pasó la mayor sequía desde 1929. Eso nos pasó. Eso significó que ingresen 20 mil millones de dólares menos y eso significó que 7 mil millones tenemos en reservas monetarias y 13 mil millones dejen de circular entre nosotros».
Luego, Fernández se refirió a las políticas adoptadas durante la pandemia, defendiendo la campaña de vacunación y los programas de sostenimiento económico IFE y ATP.
«Muchos decían que era una locura. Eso no fue un gasto, fue una inversión para que el trabajo no se pierda y que las fábricas recuperaran la potencia apenas terminara la pandemia», aseguró.
El Presidente dijo que fue por aquellas decisiones que el país creció 16 puntos en los últimos 10 años, con lo que resumió como un «horizonte claro» compuesto por «la producción y el trabajo».
«Antes de mi llegada, 23 mil pymes habían cerrado. Hoy hay 30 mil pymes trabajando. La desocupación era del 12 y hoy es menos del 6%. Bien dijo el Vasco (de Mendiguren), que en 24 provincias el empleo sigue creciendo, 21 provincias con un desempleo de menos del 3 por ciento», añadió.
Fernández reconoció que aún quedan «muchos problemas que resolver» y destacó entre ellos la inflación y la carrera de los salarios contra los precios.
De Mendiguren señaló que «a través de las medidas públicas y políticas tomadas desde 2020 hasta la actualidad, el nivel de actividad de producción industrial creció en el primer trimestre 2,6% interanual, siendo el mejor de los últimos seis años», y «hoy estamos 15% arriba de la prepandemia».
El funcionario destacó el nivel de inversión: «Estamos en 17,3% y es el más alto de los últimos 14 años; la industria tiene récord de producciones industriales, que en 2022 se manifestaron en sectores como alimentos y bebidas, minerales no metálicos, industria automotriz, entrega de cemento y de hierro».
«No aceptamos que Argentina está en un período de crisis, poco menos apocalíptica; sí lo hace la Argentina especulativa, que jugó a la bicicleta financiera, al endeudamiento», añadió el funcionario.
Al inicio del acto, Batakis destacó el rol de apoyo que tiene el Banco de la Nación hacia los sectores productivos, dijo que la entidad «siempre ha estado al lado de la producción», y calificó a la industria nacional como «pujante e innovadora».
Advirtió sobre «los discursos del desánimo que nos quieren imponer, sobre todo en este año electoral que es muy particular, y con los cuales se quiere romper el Estado», porque «con esos discursos nos están proponiendo un país donde haya exclusión y nosotros no estamos dispuestos a que haya exclusión.