El equipo de Mariano Barbacid, del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), ha eliminado en ratones el cáncer de páncreas más común, el adenocarcinoma ductal, y lo ha hecho, con una terapia combinada de tres fármacos que evita la aparición de resistencias y que no tiene efectos secundarios importantes.

La terapia, la primera lograr la curación completa en modelos experimentales, ha sido diseñada por las científicas del CNIO Vasiliki Liaki y Sara Barrambana -primeras autoras del estudio- y por Carmen Guerra, coautora principal del estudio que se ha publicado en la revista PNAS.

Presentación de los resultados del estudio
El director del Grupo de Oncología Experimental del CNIO y presidente de honor científico de la Fundación CRIS Contra el Cáncer, ha presentado los resultados del estudio en una rueda de prensa junto la investigadora Carmen Guerra, a la presidenta de la Fundación, Lola Manterola, y a la soprano y paciente de cáncer de páncreas, Cristina Domínguez.

El adenocarcinoma ductal de páncreas -el tipo más habitual de cáncer de páncreas y el de peor pronóstico- suele diagnosticarse demasiado tarde, por lo que apenas un 5 % de los pacientes sobrevive más allá de los 5 años.

Cada año se diagnostican en España más de 10.300 nuevos casos de este cáncer que carece de terapias específicas.

«Desde 1981, cuando todavía no se conocían las bases moleculares del cáncer se ha avanzado mucho», ha explicado Barbacid.

«En el caso del páncreas, lo conocemos muy bien pero todavía no podemos hacer nada más allá de la quimioterapia actual» que desgraciadamente no sirve para muchos pacientes.

La mutación que inicia el cáncer de páncreas es el oncogén KRAS y aunque ya existen fármacos que bloquean la acción de KRAS, su eficacia es limitada porque al cabo de unos meses el tumor se vuelve resistente al tratamiento.

Atacar tres puntos claves de los mecanismos del tumor

Sin embargo, frente a las monoterapias que inhiben KRAS, la estrategia del grupo de Barbacid consiste en atacar tres puntos claves de los mecanismos del tumor: las proteínas KRAS, EGFR y STAT3, que actúan como motores de crecimiento del cáncer y que además causan las resistencia.

El equipo probó la triple terapia en 18 ratones a los que se les implantó las células cancerígenas de seis pacientes y 200 días después de finalizar el tratamiento, 16 continuaban vivos, libres de enfermedad y sin sufrir efectos secundarios adversos.

Un largo camino
Pero para llegar hasta ahí, el camino fue largo. En 2019, el equipo del CNIO logró suprimir el cáncer en ratones eliminando dos dianas EGFR y RAF1 pero «con varios peros», entre ellos, que «solo la mitad de los tumores respondieron, que eran relativamente pequeños para lo que puede aguantar un ratón y cuando los tumores superaban los 100 m3 ninguno respondió», ha recordado el investigador.

Durante seis años más, el equipo buscó dianas adicionales y descubrió STAT3, implicado en múltiples procesos celulares como la proliferación, la supervivencia o la inflamación. El equipo del CNIO probó entonces una terapia triple dirigida contra STAT3, EGFR y RAF1 y logró que durante el tiempo del estudio los ratones estuvieran 300 días libres de tumor «aproximadamente la mitad de lo que vive un ratón», ha apuntado Barbacid.

Para ello, el equipo combinó daraxonrasib -un inhibidor de KRAS diseñado por la empresa estadounidense Revolution Medicines que aún no ha sido aprobado por la FDA americana-, afatinib, un fármaco aprobado para ciertos tipos de cáncer de pulmón y el degradador de proteínas SD36.

La hoja de ruta
A partir de ahora, ha explicado Barbacid, «nuestra hoja de ruta» será seguir investigando para mejorar la terapia y ampliarla a otros modelos de ratón con otras alteraciones genéticas, estudiar las metástasis derivadas de estos tumores para identificar con precisión los pacientes que podrían beneficiarse de la nueva estrategia terapéutica, y analizar «con detalle» su efecto en el microambiente tumoral.

Para ello, Barbacid ha hecho un llamamiento a los cirujanos y patólogos de los hospitales para que envíen al CNIO muestras de pacientes con las que poder realizar todas estas investigaciones porque «nos queda mucho por hacer».

Los síntomas

El cáncer de páncreas suele ser conocido como una enfermedad «silenciosa», ya que los síntomas no se muestran hasta las etapas posteriores.

De acuerdo con la Sociedad Americana del Cáncer, la afección ocurre cuando el crecimiento celular incontrolado comienza en una parte del páncreas, donde después se desarrollan tumores y que interfieren con la forma en la que funciona el órgano.

Los tumores de los cánceres de páncreas suelen ser demasiado pequeños como para causar síntomas, y la sintomatología posterior suele ser inespecífica.

Por ello, la sociedad afirma que, cuando el cáncer crece, puede presentarse:

Dolor en la parte superior del abdomen cuando el tumor empuja contra los nervios
Ictericia, que es cuando los problemas con el conducto biliar y el hígado producen una coloración amarillenta en la piel y los ojos, así como oscurecimiento de la orina.
Pérdida de apetito, náuseas y vómitos
Pérdida de peso significativa y debilidad
Heces grasas pálidas o grises
Sin embargo, una serie de otras enfermedades pueden causar los mismos síntomas, por lo que un médico a menudo no puede diagnosticar el cáncer de páncreas hasta las etapas posteriores.

Otros posibles signos y síntomas incluyen:

Signo de Trousseau, cuando espontáneamente se forman coágulos de sangre en los vasos sanguíneos portadores, las venas profundas de los brazos y las piernas u otras venas superficiales.
Depresión clínica, que las personas a veces reportan antes de un diagnóstico.
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Los cánceres de células de los islotes o neuroendocrinos del páncreas pueden hacer que el órgano produzca demasiada insulina u hormonas.

Con base en lo anterior, la persona puede experimentar:

Debilidad o mareos
Resfriado
Espasmos musculares
Diarrea
RECUERDA: El cáncer de páncreas aparece de forma diferente, dependiendo de en qué parte del páncreas se encuentre el tumor (la «cabeza» o la «cola»).

Los tumores en el extremo de la cola tienen más probabilidades de provocar dolor y pérdida de peso. En el otro extremo, los tumores de cabeza ocasionan heces grasas, pérdida de peso e ictericia.

Si el cáncer se propaga o hace metástasis, pueden aparecer nuevos síntomas en el área afectada y en el resto del cuerpo.

Si experimentas alguno de los síntomas antes citados, acude con un profesional de la salud a la brevedad.