La Plata muestra superávit por segundo año consecutivo tras el ordenamiento de sus cuentas impulsado por el intendente Julio Alak, en un contexto de caída de la actividad económica y de los recursos coparticipables que impacta en los municipios bonaerenses.

Según datos oficiales, la administración local revirtió el déficit heredado y redujo a niveles mínimos la deuda municipal, que en 2023 superaba los $20 mil millones. A partir de una reestructuración del gasto y la revisión de contratos, la gestión logró mejorar sus indicadores fiscales y alcanzar un superávit superior al 20% en los últimos ejercicios.

En ese marco, Alak impulsó medidas para ordenar la planta de personal, entre ellas la implementación de controles biométricos que permitieron detectar irregularidades en contrataciones. Esa política, indicaron fuentes comunales, posibilitó además recomponer el salario de los trabajadores municipales tras conflictos salariales registrados en la gestión anterior.

El fortalecimiento de las cuentas también se apoyó en un incremento de los recursos propios, que actualmente representan cerca del 60% del presupuesto municipal, junto con la revisión de partidas y la recuperación de ingresos como la tasa de capitalidad.

El escenario económico nacional, atravesado por las políticas del presidente Javier Milei, impacta en la recaudación y en la coparticipación que reciben las provincias y municipios. En ese contexto, Alak planteó la necesidad de avanzar en un nuevo pacto fiscal que garantice la sostenibilidad de las administraciones locales.

En paralelo, la gestión municipal mantuvo la ejecución de obra pública con fondos propios y remanentes de ejercicios anteriores, en contraste con la paralización de proyectos a nivel nacional.

Un informe de la consultora FIX destacó la mejora en los indicadores financieros del distrito y ubicó a La Plata entre las ciudades con mejores condiciones para la inversión en el corto y mediano plazo, en un escenario económico adverso.