El presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Martín Rappallini, cuestionó este jueves las declaraciones del ministro de Economía, Luis Caputo, quien había descalificado a quienes cuestionan la situación del sector industrial, y sostuvo que «no son declaraciones felices que ayuden al diálogo» entre el Gobierno y los empresarios.
En declaraciones radiales, Rappallini afirmó que «defender la industria no es incompatible con defender la estabilidad macroeconómica, la baja de la inflación, el equilibrio fiscal y la normalización de la economía», y remarcó que el país necesita una industria «competitiva, integrada al mundo y capaz de exportar».
El titular de la UIA señaló que la entidad viene planteando desde hace meses los problemas que afectan la competitividad del sector, entre ellos la presión impositiva, los costos laborales, la infraestructura, el acceso al financiamiento, la competencia desleal, la caída del consumo y el menor nivel de actividad en distintos rubros industriales.
En ese sentido, aseguró que la entidad «no defiende privilegios», sino que reclama igualdad de condiciones para competir. También sostuvo que en la Argentina continúan vigentes impuestos a las exportaciones, mientras que en otros países esas operaciones reciben incentivos.
«Vamos a seguir defendiendo la industria con mucha firmeza y también una Argentina estable, con menos inflación y más competitiva. Estamos convencidos de que la industria es fundamental para el desarrollo«, expresó.
Asimismo, Rappallini indicó que la UIA mantiene un canal de diálogo con el Gobierno desde hace varios meses para avanzar en una reducción de la carga tributaria y reiteró que el sector no reclama una devaluación, sino mejores condiciones de competitividad.
Las declaraciones del dirigente industrial se produjeron luego de que Caputo defendiera el miércoles el programa económico y la apertura comercial durante una exposición organizada por la Cámara de Agentes de Bolsa.
En ese marco, el ministro afirmó que «para todos los tarados que hablan de la industria», el modelo anterior implicó que los consumidores pagaran bienes y servicios a precios muy superiores a los internacionales, pese a lo cual, aseguró, la industria cayó 10% durante los últimos años.
Caputo también sostuvo que la caída de la actividad alcanzó al comercio y a la construcción, y afirmó que la competitividad de la economía no depende de una devaluación sino de la baja de impuestos, las desregulaciones, la reducción del costo financiero y del riesgo país.
Las declaraciones del ministro también fueron cuestionadas por el presidente de Industriales Pymes Argentinos (IPA), Daniel Rosato, quien pidió conformar una «mesa de diálogo urgente» para analizar la estructura de costos de las empresas.
Rosato sostuvo que existe un «desconocimiento» sobre la carga tributaria que enfrentan las fábricas y aseguró que los altos precios de los productos nacionales responden a los costos impositivos, logísticos y energéticos, y no a una mayor rentabilidad empresaria.
Además, advirtió sobre la competencia desleal de productos importados y afirmó que las pymes compiten «sin las mismas reglas de juego». En ese contexto, consideró que «la salida no es la descalificación hacia los que invertimos todos los días sino revertir la falta de diálogo y la falta de herramientas que padecemos hoy las pymes».