Del terror latinoamericano a la novela japonesa de lo extraño, pasando por la ficción que mezcla ciencia y locura, una generación de escritores conquista lectores y premios en todo el mundo sin resignar ambición literaria.
Hay una generación de escritores que logró algo poco frecuente: ser leída masivamente sin dejar de ser tomada en serio por la crítica. No son autores de fórmula ni de estantería de aeropuerto, sino narradores que llegan a las listas de premios internacionales, se traducen a decenas de idiomas y, al mismo tiempo, circulan de mano en mano entre lectores que buscan algo más que una trama eficaz.
En el mundo hispanohablante, el fenómeno tiene nombre de mujer. Mariana Enriquez, con “Nuestra parte de noche” y “Las cosas que perdimos en el fuego”, se convirtió en la referencia ineludible del nuevo gótico latinoamericano. A su lado se consolidaron Samanta Schweblin, Valeria Luiselli y una camada de autoras que tomaron las convenciones del terror y del true crime y las torcieron con fines literarios, para hablar del cuerpo, la violencia, la identidad y el miedo.
La Argentina aporta varias de las voces más potentes. Gabriela Cabezón Cámara reescribió el “Martín Fierro” en clave feminista y queer con “Las aventuras de la China Iron”, finalista del International Booker en 2020, y volvió a la lista larga de ese premio este año con “Las niñas del naranjel”, traducida al inglés como “We Are Green and Trembling”, la historia de una monja de clausura que en realidad fue un conquistador. Agustina Bazterrica, por su parte, sacudió a lectores de todo el mundo con “Cadáver exquisito”, una distopía en la que el canibalismo está legalizado e industrializado, y siguió explorando el horror social en “Las indignas”.

Camila Sosa Villada construyó con “Las malas” una de las novelas más celebradas de los últimos años sobre la vida de un grupo de mujeres trans en Córdoba, mientras que Dolores Reyes se hizo conocida con “Cometierra”, la historia de una joven que come tierra para encontrar a personas desaparecidas. Entre los más jóvenes sobresale Michel Nieva, nacido en 1988, que integró la lista de la revista Granta de los mejores narradores jóvenes en español y cuya ciencia ficción delirante y política lo ubicó entre las voces más originales de su generación.
Ecuador también tiene su propio fenómeno. Mónica Ojeda, nacida en Guayaquil en 1988, fue incluida en 2017 en la lista Bogotá39, que reúne a los mejores escritores latinoamericanos de ficción menores de 40 años, y en 2021 fue seleccionada por Granta. Su novela “Mandíbula” la convirtió en una de las autoras jóvenes en castellano con más proyección internacional, y su obra más reciente, “Chamanes eléctricos en la fiesta del sol”, confirmó ese lugar. Su escritura se mueve entre el miedo, el dolor y la perversidad, y ella misma sostiene que el auge de las escritoras latinoamericanas tiene más que ver con la recepción de sus obras que con su existencia, porque siempre hubo autoras haciendo trabajos increíbles que antes no lograban darse a conocer.
Su compatriota María Fernanda Ampuero ganó reconocimiento internacional con “Pelea de gallos”, un libro de relatos directo e incómodo que retrata distintas formas de violencia en América Latina, sobre todo la que ocurre puertas adentro de las casas.

En México, Fernanda Melchor firmó con “Temporada de huracanes” una novela torrencial sobre la violencia y la marginación en su Veracruz natal, que fue finalista del International Booker. También allí se destaca Brenda Navarro, autora de “Casas vacías”.
Del otro lado de la cordillera, el chileno Benjamín Labatut, nacido en Rotterdam en 1980, es tal vez el caso más resonante. Con “Un verdor terrible”, traducido a 22 idiomas, quedó finalista del Booker Internacional y del National Book Award, y con “Maniac”, una novela sobre el matemático John von Neumann y los orígenes de la inteligencia artificial, se convirtió en el escritor chileno más famoso desde Bolaño y Zambra. Su literatura, imposible de clasificar, mezcla ciencia, historia y ficción para preguntarse hasta qué punto el conocimiento puede volverse una amenaza, y tuvo entre sus lectores declarados a Barack Obama.

España vive su propia renovación. Cristina Morales ganó el Premio Herralde y el Nacional de Narrativa con “Lectura fácil”, una novela furiosa y política sobre cuatro mujeres con discapacidad intelectual en Barcelona. Irene Solà, nacida en 1990, recibió el Premio de Literatura de la Unión Europea con “Canto yo y la montaña baila”, una novela coral ambientada en los Pirineos en la que también hablan las montañas, las nubes y los muertos. Elena Medel, con “Las maravillas”, retrató la precariedad de tres generaciones de mujeres, y Andrea Abreu sorprendió con “Panza de burro”, la historia de una amistad infantil en un barrio de Tenerife narrada en el habla canaria.
En el resto de Europa, la italiana Veronica Raimo, con “Nada es verdad” y su humor ácido sobre la familia y la memoria, encontró eco en la región. En Francia, Leïla Slimani ganó el Goncourt con “Canción dulce”, la historia de una niñera que asesina a los niños que cuida, y Édouard Louis convirtió su origen obrero y su homosexualidad en materia de una literatura política y autobiográfica desde “Para acabar con Eddy Bellegueule”. Desde Dinamarca, Olga Ravn llegó a la lista corta del International Booker con “Los empleados”, una extraña ficción laboral ambientada en una nave espacial.

En el mundo anglosajón, la irlandesa Sally Rooney, nacida en 1991, se transformó con “Gente normal” en la cronista de una generación, con novelas que analizan el amor, la clase y el poder con una precisión casi quirúrgica. A su lado, la estadounidense Ottessa Moshfegh construyó una obra perturbadora desde “Eileen”, que ganó el premio PEN/Hemingway y fue finalista del Booker, hasta “Mi año de descanso y relajación”, la historia de una joven que decide dormir durante un año entero para escapar del mundo, convertida en un clásico de culto. Completa ese mapa el poeta y novelista Ocean Vuong, autor de “En la Tierra somos fugazmente hermosos”.
Asia es otro de los grandes focos. La surcoreana Han Kang alcanzó la consagración máxima en 2024, cuando recibió el Premio Nobel de Literatura, después de haber ganado el International Booker con “La vegetariana”, la historia de una mujer que deja de comer carne y, con ese gesto, desarma el orden familiar y social que la rodea.
Desde Japón, Sayaka Murata conquistó lectores en todo el mundo con “La dependienta”, ganadora del premio Akutagawa, el más prestigioso de su país. La novela, inspirada en su propia experiencia trabajando a tiempo parcial en una tienda de conveniencia, retrata con humor y extrañeza a una mujer que no encaja en las normas sociales. Rooney la definió como una novela rara y divertida que la dejó con el ejemplar lleno de subrayados, una muestra de cómo estas voces dialogan entre sí más allá de las fronteras. Su compatriota Mieko Kawakami sumó otra mirada sobre el cuerpo y la maternidad con “Pechos y huevos”, y llegó a la lista corta del International Booker con “Heaven”.

La renovación no se detiene. Este año, la Feria Internacional del Libro de Guadalajara presentó “26 en el 26”, una selección de 26 novelistas de hasta 40 años, provenientes de 13 países y nacidos entre 1986 y 2000, cuyas obras exploran temas como la memoria, el cuerpo, la identidad, la naturaleza, la ciencia y la migración. Una señal de que la próxima camada ya está escribiendo.
Por qué libros empezar
Mariana Enriquez
- “Nuestra parte de noche”, una novela monumental que sigue a Gaspar y a su padre, Juan, un médium al servicio de una sociedad secreta que busca la vida eterna, en un viaje por la Argentina de la dictadura y la posdictadura.
- “Las cosas que perdimos en el fuego”, cuentos de terror urbano ambientados en Buenos Aires, donde los fantasmas conviven con la pobreza, la violencia de género y las heridas de la historia reciente.
- “Los peligros de fumar en la cama”, su primer libro de relatos, poblado de brujas, niños muertos y deseos oscuros, que fue finalista del International Booker.
- “Un lugar soleado para gente sombría”, su libro de cuentos más reciente, en el que el horror se cuela en la vida cotidiana de mujeres atravesadas por la pérdida y la obsesión.
Samanta Schweblin
- “Distancia de rescate”, una novela breve y asfixiante en la que una mujer agoniza en una sala de hospital de un pueblo rural mientras un niño la obliga a reconstruir qué pasó, en una historia sobre la maternidad y el envenenamiento del campo.
- “Kentukis”, que imagina un mundo donde la gente compra peluches con cámaras manejados por desconocidos a la distancia, y explora la intimidad, la vigilancia y la soledad en la era digital.
- “Siete casas vacías”, cuentos sobre familias y hogares que se desmoronan desde adentro, ganador del Premio Ribera del Duero y del National Book Award.
- “El buen mal”, su regreso al cuento: seis relatos atravesados por pérdidas, enfermedades y tensiones familiares, con el que ganó el Premio Aena, dotado con un millón de euros.
Valeria Luiselli
- “Los ingrávidos”, su primera novela, en la que una joven madre en México recuerda su vida en Nueva York y su obsesión por un poeta olvidado.
- “La historia de mis dientes”, una novela lúdica sobre un subastador que vende sus propios dientes haciéndolos pasar por los de personajes célebres.
- “Desierto sonoro”, que sigue a una familia en un viaje por carretera hacia la frontera sur de Estados Unidos, en plena crisis de los niños migrantes.
Gabriela Cabezón Cámara
- “La Virgen Cabeza”, que transcurre en una villa del conurbano donde una travesti dice hablar con la Virgen, en una mezcla de cumbia, fe y violencia policial.
- “Las aventuras de la China Iron”, una reescritura del “Martín Fierro” desde la mirada de la mujer del gaucho, que huye a través de la pampa y descubre el deseo y la libertad.
- “Las niñas del naranjel”, inspirada en la Monja Alférez, la historia de una monja que escapó del convento y vivió como conquistador, contada desde la selva junto a dos niñas guaraníes.
Agustina Bazterrica
- “Cadáver exquisito”, una distopía en la que un virus volvió tóxica la carne animal y la sociedad legalizó el consumo de carne humana, narrada desde un frigorífico.
- “Las indignas”, ambientada en un mundo devastado donde un grupo de mujeres vive encerrado en un convento bajo reglas crueles, en una novela sobre el fanatismo y el control de los cuerpos.
- “Diecinueve garras y un pájaro oscuro”, cuentos breves y perturbadores en los que lo cotidiano se vuelve siniestro.
Camila Sosa Villada
- “Las malas”, una novela autobiográfica sobre un grupo de travestis que trabajan en el Parque Sarmiento de Córdoba y que adoptan a un bebé abandonado, ganadora del Premio Sor Juana Inés de la Cruz.
- “Soy una tonta por quererte”, nueve relatos en los que una travesti latina conoce a Billie Holiday en un fumadero de Harlem y unos rugbiers reciben su merecido, entre lo mágico y lo brutal.
- “Tesis sobre una domesticación”, su novela más reciente, sobre una famosa actriz trans que se casa y forma una familia, y lo que esa vida “normal” le exige.
Dolores Reyes
- “Cometierra”, la historia de una adolescente del conurbano que, al comer tierra, tiene visiones de personas desaparecidas y asesinadas, traducida a doce idiomas.
- “Miseria”, la continuación de esa historia, contada a dos voces, donde Cometierra se muda a la ciudad junto a su hermano y su cuñada embarazada, Miseria, mientras las mujeres siguen desapareciendo.
Michel Nieva
- “La infancia del mundo”, una ciencia ficción delirante ambientada en el siglo XXIII, cuando los glaciares se derritieron y la provincia de La Pampa tiene costa, protagonizada por un niño mitad humano y mitad mosquito.
- “Ciencia ficción capitalista”, un ensayo que analiza cómo los multimillonarios de Silicon Valley usan las narrativas de la ciencia ficción para justificar sus proyectos.
- “Tecnología y barbarie”, ensayos que releen la historia argentina desde la ciencia ficción, la tecnología y la tensión entre civilización y barbarie.
Mónica Ojeda
- “Nefando”, que sigue a seis jóvenes que comparten un departamento en Barcelona y a un videojuego perturbador que circula en la deep web.
- “Mandíbula”, que sigue a un grupo de adolescentes obsesionadas con las creepypastas y a una profesora que secuestra a una de ellas.
- “Las voladoras”, cuentos de gótico andino donde los volcanes, los rituales y la violencia se mezclan con la mitología de las montañas.
- “Chamanes eléctricos en la fiesta del sol”, que sigue a Noa, una joven que huye de su Guayaquil natal junto a su amiga Nicole para escapar de la violencia de las narcobandas y reencontrarse con su padre, en un festival de música en los Andes.
María Fernanda Ampuero
- “Pelea de gallos”, relatos que retratan la cruda realidad del continente: la violencia, la desigualdad y la hipocresía que se esconde puertas adentro de las casas.
- “Sacrificios humanos”, cuentos de terror donde las víctimas son siempre las mismas: migrantes, mujeres y marginados, sacrificados en nombre del silencio y el abuso.
- “Visceral”, un libro híbrido entre la memoria y la autoficción, con 21 textos sobre el machismo, la gordofobia, la migración y el colonialismo.
Fernanda Melchor
- “Falsa liebre”, su primera novela, sobre cuatro jóvenes marginales de Veracruz atravesados por la violencia y el abandono.
- “Temporada de huracanes”, que parte del hallazgo del cadáver de una mujer conocida como la Bruja en un pueblo veracruzano, en una novela torrencial sobre la violencia y la miseria.
- “Páradais”, la historia de dos adolescentes de clases sociales opuestas que, en un complejo residencial de lujo, planean un crimen contra una vecina.
Brenda Navarro
- “Casas vacías”, una novela sobre la desaparición de un niño, contada por dos mujeres: la madre que lo pierde y la mujer que se lo lleva.
- “Ceniza en la boca”, en la que una joven reconstruye la vida de su hermano adolescente, que se suicidó en Madrid tras haber migrado desde México, en una historia sobre el desarraigo y la precariedad.
Benjamín Labatut
- “Un verdor terrible”, relatos que cruzan ficción y realidad para contar las vidas de científicos como Fritz Haber, Heisenberg o Grothendieck, y la locura que acompaña al conocimiento.
- “Maniac”, una novela coral sobre el matemático John von Neumann, padre de la informática, y los orígenes de la bomba atómica y la inteligencia artificial.
- “La piedra de la locura”, un ensayo breve sobre cómo perdimos el sentido de la realidad en la era de la tecnología y las teorías conspirativas.
Cristina Morales
- “Los combatientes”, sobre un grupo de jóvenes de teatro universitario que se rebelan contra todo, incluso contra su propia rebeldía.
- “Terroristas modernos”, una novela histórica sobre una conspiración contra el rey en el Madrid de 1816, con una mirada irreverente sobre el poder.
- “Lectura fácil”, una novela furiosa sobre cuatro mujeres con discapacidad intelectual que viven en un piso tutelado de Barcelona, ganadora del Premio Herralde y del Nacional de Narrativa.
Irene Solà
- “Los diques”, su primera novela, sobre una joven que vuelve a la casa familiar y se reencuentra con su pasado.
- “Canto yo y la montaña baila”, una novela coral ambientada en los Pirineos, en la que hablan las mujeres, las montañas, las nubes y los muertos, ganadora del Premio de Literatura de la Unión Europea.
- “Te di ojos y miraste las tinieblas”, que sigue a varias generaciones de mujeres de una misma familia en una masía catalana, entre la historia, el deseo y lo sobrenatural.
Elena Medel
- “Las maravillas”, que sigue a dos mujeres de la periferia de Madrid, María y Alicia, a lo largo de cinco décadas, en una novela sobre el dinero, la clase y la precariedad, ganadora del Premio Francisco Umbral.
- “Un día negro en una casa de mentira”, que reúne su obra poética, con la que se convirtió en una de las voces de referencia de la poesía española.
Andrea Abreu
- “Panza de burro”, la historia de la amistad entre dos niñas de diez años en un pueblo del norte de Tenerife, narrada en el habla canaria, con la que vendió cerca de 100.000 ejemplares.
- “Pajaritos preñados”, su segunda novela, publicada este año, que sigue a Cathaysa, una adolescente de 16 años atrapada en relaciones asfixiantes, en una historia sobre el deseo, la violencia y los límites de la libertad.
Veronica Raimo
- “Nada es verdad”, una novela autobiográfica y desternillante sobre una familia romana excéntrica, una madre angustiada y un hermano casi perfecto, ganadora del Premio Strega Giovani.
- “La vida es breve, etcétera”, siete relatos sobre personajes que atraviesan rupturas de pareja, familiares o morales, con el mismo humor ácido.
Leïla Slimani
- “En el jardín del ogro”, sobre una periodista parisina de vida aparentemente perfecta que esconde una adicción al sexo.
- “Canción dulce”, que comienza con el asesinato de dos niños a manos de su niñera y reconstruye cómo se llegó a la tragedia, ganadora del Goncourt.
- “El país de los otros”, la primera parte de una saga familiar sobre una mujer francesa que se casa con un soldado marroquí y se instala en Marruecos tras la Segunda Guerra Mundial.
Édouard Louis
- “Para acabar con Eddy Bellegueule”, el relato de su infancia como niño gay en un pueblo obrero del norte de Francia, marcada por la pobreza y la violencia.
- “Historia de la violencia”, en la que reconstruye una noche en que fue violado y amenazado de muerte, y lo que vino después.
- “Quién mató a mi padre”, un texto breve y político que responsabiliza a los gobiernos franceses por el deterioro del cuerpo de su padre obrero.
Olga Ravn
- “Los empleados”, una ficción ambientada en una nave espacial del siglo XXII, contada a través de los testimonios de los tripulantes humanos y humanoides, finalista del International Booker.
- “Mi trabajo”, una novela sobre la maternidad, construida con diarios, cartas y poemas de una mujer que teme perderse a sí misma tras tener un hijo.
Sally Rooney
- “Conversaciones entre amigos”, sobre dos estudiantes de Dublín que se involucran con un matrimonio mayor.
- “Gente normal”, la historia de amor intermitente entre Marianne y Connell, dos jóvenes de clases sociales distintas, desde la escuela hasta la universidad.
- “Intermezzo”, su novela más reciente, sobre dos hermanos muy diferentes que intentan reconstruir su vida tras la muerte de su padre.
Ottessa Moshfegh
- “Eileen”, un thriller psicológico sobre una joven solitaria que trabaja en un reformatorio de varones en los años 60.
- “Mi año de descanso y relajación”, la historia de una joven neoyorquina que decide dormir un año entero con ayuda de medicamentos para escapar del mundo.
- “Lapvona”, una fábula oscura ambientada en un feudo medieval, sobre la crueldad, la fe y el poder.
Ocean Vuong
- “En la Tierra somos fugazmente hermosos”, una novela escrita como una carta de un hijo a su madre vietnamita, que no sabe leer.
- “El emperador de la alegría”, su segunda novela, sobre la amistad entre un joven vietnamita-estadounidense y una anciana viuda en un pueblo de Connecticut.
Han Kang
- “La vegetariana”, la historia de una mujer que deja de comer carne y, con ese gesto, desata la violencia de su familia, ganadora del International Booker.
- “Actos humanos”, una novela coral sobre la masacre de Gwangju de 1980 en Corea del Sur.
- “Imposible decir adiós”, sobre la memoria de la masacre de la isla de Jeju, a partir del viaje de una escritora en medio de una tormenta de nieve.
Sayaka Murata
- “La dependienta”, la historia de Keiko, una mujer de 36 años que trabaja hace 18 en una tienda de conveniencia y se resiste a las presiones sociales para casarse y “ser normal”, ganadora del premio Akutagawa.
- “Los terrícolas”, sobre una mujer que de chica creía ser una extraterrestre y que, ya adulta, intenta escapar de las imposiciones de los “terrícolas”.
- “La ceremonia”, cuentos extraños en los que, por ejemplo, la gente honra a sus muertos comiéndoselos.
Mieko Kawakami
- “Pechos y huevos”, la historia de tres mujeres en Tokio, una de las cuales está obsesionada con operarse los pechos, en una novela sobre el cuerpo, la clase y la maternidad.
- “Heaven”, sobre un chico de 14 años que sufre acoso escolar y la amistad que forma con una compañera, finalista del International Booker.
- “Los amantes de la noche”, la historia de Fuyuko, una correctora solitaria que intenta salir de su aislamiento.