La pelea por la sucesión de Lucas Ghi en Morón dejó de ser un asunto reservado y empezó a jugarse a cielo abierto. El ministro de Transporte bonaerense, Martín Marinucci, confirmó que será candidato a intendente en 2027 y formalizó una disputa que ya enfrenta al Frente Renovador, al kicillofismo y al sector de Martín Sabbatella.

«La decisión es que sí, voy a ser candidato a intendente de Morón en 2027«, afirmó el funcionario de Axel Kicillof, que hace tiempo venía trabajando territorialmente en el distrito pero hasta ahora evitaba oficializar su intención.

La definición no es menor. Ghi, alineado con el Movimiento Derecho al Futuro, hoy no puede buscar otro mandato por el límite a las reelecciones -aunque ese debate sigue abierto en la Legislatura- mientras que Sabbatella, referente de Nuevo Encuentro y del cristinismo, ya avisó que quiere volver a competir por el municipio que gobernó entre 1999 y 2009.

La confirmación de Marinucci también termina de romper las especulaciones sobre un posible acuerdo para una sucesión ordenada. En el massismo aseguran que existieron conversaciones para construir una candidatura de unidad, pero con el correr de los meses ese entendimiento se enfrió.

El episodio que terminó de exponer el cortocircuito ocurrió días atrás durante la inauguración de un Centro de Atención Primaria de la Salud encabezada por Kicillof. Según reconstruyeron dirigentes locales, el municipio no invitó formalmente a Marinucci al acto y fue el ministro de Infraestructura, Gabriel Katopodis, quien intervino para que finalmente participara del corte de cinta junto al Gobernador.

En el entorno del ministro relativizan el desplante y sostienen que, lejos de desalentarlo, terminó acelerando el armado político. La estrategia pasa ahora por profundizar las recorridas en los barrios y reforzar su instalación como alternativa para gobernar Morón.

Marinucci ya intentó llegar a la intendencia en 2011 y en 2015, cuando quedó tercero detrás de Ramiro Tagliaferro. Ahora buscará aprovechar un escenario completamente distinto: un oficialismo sin reelección asegurada, un Sabbatella decidido a volver y un peronismo que todavía no logró ordenar su interna. En Morón, la carrera hacia 2027 ya empezó.