El gendarme argentino Nahuel Gallo, liberado por el Gobierno venezolano este domingo, arribó a la Argentina este lunes y se reencontró con su esposa, María Alexandra Gómez, y con su hijo Víctor, en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza.
Además de su familia en el lugar estaban la senadora y ex ministra, Patricia Bullrich, y la titular de la cartera de Seguridad, Alejandra Monteoliva.
Más tarde, el gendarme se realizó estudios médicos en el Edificio Centinela de Retiro, tras lo cual sería trasladado a su casa donde se encuentran su esposa María Alexandra Gómez y su hijo Víctor.
El estado de salud de Gallo estaría debilitado debido a que el gendarme venía llevando a cabo una huelga de hambre en el lugar donde estuvo detenido en Venezuela.
En tanto, trascendió que, tras realizarse los citados estudios, lo trasladarían a su vivienda y tendría un seguimiento de su salud en general.
El posteo de la esposa
María Alexandra Gómez, la esposa de Nahuel Gallo, agradeció a Dios por el “milagro” de tener de vuelta en casa al gendarme, a la vez que dijo que tiene muchas “preguntas guardadas” y otras “tantas por decir”.
“Gracias, Dios mío… gracias por este milagro, por este regalo que vuelve a darnos vida. Gracias por mi familia, por sostenernos cuando ya no teníamos fuerzas, por no soltarnos nunca”, indicó Gómez en un posteo en la red social X.
Asimismo, añadió: “Tengo tantas preguntas guardadas, tantas cosas por decir… pero hoy las palabras se me mezclan con las lágrimas. Después de tanto tiempo, después de tanto dolor, de tanta incertidumbre, por fin pudimos volver a respirar. La felicidad no me entra en el pecho”.
“Nahuel está con nosotros. Fueron 448 días de una lucha sin horarios, sin descanso, sin tregua. Fueron 445 días de Desaparición Forzada para Nahuel Agustín Gallo. Fueron 14 meses viviendo con el corazón partido… pero nunca vencido. Hoy lo tenemos en casa. Y eso lo cambia todo”, expresó.
Además, Gómez indicó: “Nahu necesita sanar su cuerpo y de eso ya se está ocupando un equipo médico. Nahu necesita sanar su corazón y su mente… y de eso nos vamos a encargar nosotros, con amor, con paciencia, con abrazos que reparen cada herida invisible”.IP
“Ya habrá tiempo para contar, para agradecer uno por uno, para abrazar a quienes nos sostuvieron cuando parecía imposible. Ahora solo necesitamos estar juntos. Mirarnos. Tocarnos. Confirmar que es real. Ahora necesitamos ser familia… sin miedo. #QueSeanTodos”, culminó.