En el peronismo bonaerense el reloj corre, pero la política sigue en modo pausa. Con la elección partidaria fijada para el 15 de marzo y el 8 de febrero marcado como deadline para presentar listas, la unidad es el mantra que todos repiten en público, aunque puertas adentro nadie parece habilitado a sentarse a negociar en serio.
El único acuerdo real que hoy une a los distintos campamentos es evitar una interna que deje expuesta la pelea por el control del PJ provincial. El problema es que ese consenso defensivo no alcanzó para resolver lo central: quién manda y cómo se reparte el poder. Una discusión que no termina en Matheu 130 y que ya empieza a proyectar sombras sobre el 2027.
Mientras la rosca sigue empantanada, en el kicillofismo ya dejaron de esperar señales del otro lado. En los últimos días comenzó a circular entre intendentes y armadores territoriales del Movimiento Derecho al Futuro una instrucción clara: tener listas preparadas en todos los niveles, por si el acuerdo no llega. La consigna funciona como plan de contingencia ante una negociación que, por ahora, no arranca.
El viernes 9 de enero la Junta Electoral del PJ bonaerense volvió a reunirse y resolvió acudir a la Justicia Electoral para definir el padrón que regirá el proceso, en caso de que haya más de una lista. El pedido incluye las afiliaciones presentadas hasta el 30 de diciembre de 2025 y mantiene el requisito clásico: 180 días de antigüedad para poder votar.
Según el cronograma aprobado a fines de diciembre, los padrones deberán exhibirse entre el 22 y el 27 de enero. Plazos apretados, pleno verano y una Junta que funciona con una regla incómoda pero efectiva: cualquier decisión necesita dos tercios de los votos. El cuerpo está presidido por Leonardo Nardini y repartido entre representantes del kirchnerismo y del kicillofismo. Traducción política: nadie decide solo y todo cuesta el doble.
En paralelo, ya quedaron definidos los apoderados de cada tribu. Por el lado K fueron ungidos Facundo Tignanelli, Patricia García Blanco y Eduardo López Wesselhoefft. Del lado del MDF aparecieron Ulises “Coco” Giménez, María Sol Berriel y Ana Laura Ramos. Paridad institucional, sí. Clima de acuerdo, no tanto.
El nudo duro sigue intacto: quién se queda con la presidencia del PJ una vez que termine el ciclo de Máximo Kirchner. En La Plata repiten que la conducción tiene que quedar en manos propias, como señal de orden interno y como plataforma para el armado nacional que viene. En ese esquema, la vicegobernadora Verónica Magario dejó de ser solo un nombre en danza y empezó a moverse como candidata real, con respaldo del núcleo duro del gobernador y trabajo silencioso sobre afiliaciones y apoyos territoriales.
Junto a Magario siguen apareciendo otros nombres -Julio Alak, Mariano Cascallares, Andrés Larroque- aunque ninguno terminó de despegar del todo. Del otro lado, en el kirchnerismo empezó a correr una certeza que hasta hace poco se evitaba decir en voz alta: Máximo Kirchner no iría por la reelección. Eso no implica retirarse del juego. La estrategia pasa por conservar lugares clave debajo de la presidencia del partido, mantener capacidad de veto y seguir influyendo en el armado de listas.
En la danza también suenan Federico Otermín, Mariel Fernández, Nicolás Mantegazza y el propio Nardini, aunque por ahora son pocos los que blanquean. La falta de emisarios con mandato real mantiene la discusión congelada y alimenta la desconfianza mutua.
Como si faltaran frentes, a esta pulseada se suman otras disputas abiertas en la provincia: cargos clave en el Senado bonaerense, conducción de bloques legislativos y equilibrios territoriales que funcionan como fichas de negociación cruzada. Todo se mezcla, todo se condiciona.
Con el calendario encima, en el PJ bonaerense admiten en voz baja que las definiciones llegarán al límite. Por ahora, la actividad se concentra en cumplir con la letra chica del reglamento y en dejar listo el escenario por si hay que competir. La política de verdad, esa que define ganadores y perdedores, sigue esperando que alguien se anime a mover primero.