Tras quedar fuera del reparto de candidaturas en la provincia de Buenos Aires, la Confederación General del Trabajo (CGT) reafirmó su acompañamiento político al gobernador Axel Kicillof, en busca de espacios en la nómina nacional para las elecciones legislativas de octubre. El malestar se hizo sentir en la central, pero no alteró la estrategia de respaldar al mandatario provincial, con quien comparten la intención de construir un nuevo polo de poder dentro del peronismo.
Durante el fin de semana, la dirigencia sindical tomó nota de que sus expectativas de ocupar lugares en las listas de Fuerza Patria para el ámbito bonaerense no prosperaron. El cierre de listas dejó al sindicalismo fuera de escena y encendió las alarmas en Azopardo. Sin embargo, pese al disgusto, el rumbo se mantiene: seguir acompañando al gobernador en su proyecto político.
La dirigencia cegetista se reunió el lunes en la sede de UOCRA, en un encuentro convocado para analizar la participación de Gerardo Martínez en la reunión del Consejo de Mayo con el gobierno nacional. Allí también se ventiló el malestar por la escasa presencia del sector en las listas para los comicios del 7 de septiembre.
«Es evidente que los espacios de representación sindical se siguen relegando», advirtió Sergio Romero, titular de la Unión de Docentes Argentinos (UDA), quien reclamó una mayor apertura en los armados electorales del peronismo. Más cauto, el vocero de la central, Jorge Sola, expresó que existe «una preocupación institucional» porque “los trabajadores necesitan voz directa en el Congreso”.
La apuesta gremial a Kicillof, sin embargo, se mantiene firme. Días antes del cierre de listas, una delegación de la CGT viajó a La Plata para reunirse con el mandatario provincial. Participaron los tres secretarios generales de la central, Héctor Daer (Sanidad), Carlos Acuña (Estaciones de servicio) y Octavio Argüello (Camioneros), acompañados por referentes como Hugo Moyano, Armando Cavalieri (Comercio) y Andrés Rodríguez (UPCN), entre otros. En ese encuentro, el gobernador se mostró dispuesto a contemplar la participación del sindicalismo en el armado, aunque finalmente ese compromiso no se tradujo en lugares significativos en las listas.
La única figura vinculada a la CGT que fue incorporada es Cristian Vander, en el quinto lugar por la Octava sección, con escasas chances de ingresar. Además, no se respetó la banca que hasta diciembre ocupa Naldo Brunelli, referente de la UOM San Nicolás, quien dejará su lugar en la Legislatura sin reemplazo gremial.
El descontento quedó en evidencia, pero no hay señales de ruptura con el mandatario bonaerense. Por el contrario, en la central obrera señalan que Kicillof es hoy una referencia clave en el armado político que intenta construirse por fuera de la órbita de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, con quien el sindicalismo mantiene una relación distante.
La atención, ahora, está centrada en las listas nacionales. En Azopardo se preparan para redoblar gestiones con el objetivo de asegurar lugares en la nómina de candidatos a diputados por la provincia de Buenos Aires para las elecciones de octubre. “Hay expectativa, aunque con los pies en la tierra”, reconocen dirigentes gremiales que integran la conducción de la central.
El antecedente inmediato no resulta alentador: en los últimos cierres, la representación sindical en el Congreso se redujo o quedó limitada a sectores alineados con el kirchnerismo, como el bancario Sergio Palazzo, la judicial Vanesa Siley o el dirigente de SMATA, Mario Manrique. La CGT buscará esta vez revertir esa tendencia y recuperar presencia propia en el Parlamento.