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El 4 de octubre de 1957, una pequeña esfera metálica lanzada desde Kazajistán comenzó a girar alrededor de la Tierra. Su señal de radio recorrió el mundo, dio inicio a la era espacial y encendió la carrera entre las dos superpotencias de la Guerra Fría.

El 4 de octubre de 1957, la Unión Soviética lanzó el Sputnik 1, el primer satélite artificial de la historia. El lanzamiento se realizó desde el cosmódromo de Baikonur, en la actual Kazajistán, a bordo de un cohete R-7, el primer misil balístico intercontinental del mundo, adaptado para llevar la carga al espacio.

El satélite era una esfera de aluminio pulido de unos 58 centímetros de diámetro y cerca de 84 kilos de peso, con cuatro largas antenas. Su equipamiento era sencillo: un transmisor de radio que emitía un pitido intermitente que podía captarse desde la Tierra, incluso con equipos de radioaficionados. Ese sonido, retransmitido por radios de todo el mundo, se convirtió en el símbolo de una nueva era.

El Sputnik, cuyo nombre significa «compañero de viaje» en ruso, daba una vuelta completa a la Tierra en unos 96 minutos. Sus baterías le permitieron transmitir durante tres semanas. Siguió en órbita hasta principios de enero de 1958, cuando reingresó a la atmósfera y se desintegró.

Detrás del proyecto estuvo el ingeniero Serguéi Koroliov, el diseñador jefe del programa espacial soviético, cuya identidad se mantuvo en secreto durante años. El lanzamiento se enmarcó en el Año Geofísico Internacional, un programa de cooperación científica entre distintos países, aunque su impacto fue mucho más allá de la ciencia.

El «shock del Sputnik»

En plena Guerra Fría, el logro soviético causó conmoción en Estados Unidos. Si la URSS podía poner un objeto en órbita, también podía lanzar misiles capaces de alcanzar territorio norteamericano. El episodio, conocido como la «crisis del Sputnik», puso en evidencia que Washington había quedado atrás en la tecnología de cohetes.

La reacción fue inmediata. Menos de un mes después, el 3 de noviembre de 1957, los soviéticos lanzaron el Sputnik 2, con la perra Laika a bordo, el primer ser vivo en orbitar la Tierra. Estados Unidos logró poner en órbita su primer satélite, el Explorer 1, en enero de 1958.

Ese mismo año, el gobierno norteamericano creó la NASA, la agencia espacial, y la agencia de investigación que más tarde, bajo el nombre de DARPA, impulsaría desarrollos como los orígenes de internet. También lanzó un fuerte programa de inversión en educación científica y tecnológica.

El comienzo de la carrera espacial

El Sputnik marcó el inicio de la carrera espacial entre las dos potencias. Esa competencia llevó al primer hombre al espacio, el soviético Yuri Gagarin, en 1961, y a la llegada del hombre a la Luna, con la misión norteamericana Apolo 11, en 1969.

A casi siete décadas de aquel lanzamiento, miles de satélites orbitan hoy la Tierra y hacen posibles las comunicaciones, la navegación por GPS, las transmisiones de televisión y los pronósticos meteorológicos. Todo comenzó con una pequeña esfera metálica y un pitido que el mundo entero se quedó escuchando.