El nuevo arzobispo de La Plata, Francisco Víctor «Tucho» Fernández, aseguró hoy estar «profundamente en contra del aborto, aun más allá de la fe», afirmó que la «Argentina está en una situación complicada» pero analizó que «tenemos todo para salir adelante» y confió «en que así ocurrirá en algún momento».
Durante una entrevista con la agencia de noticias Télam, el sacerdote manifestó que «estaría igualmente en contra del aborto si no fuera creyente, porque para mí es una cuestión propia de un sano humanismo», consideró que «si la vida humana no se defiende siempre y en toda circunstancia, entonces estará siempre en riesgo y siempre habrá excusas para eliminar a los débiles».
En ese sentido, planteó que «también estaría en contra si fuera mujer» y apuntó que «una reciente encuesta de una consultora seria muestra que en Argentina los que están a favor del aborto son más los varones que las mujeres. Entre las mujeres son más las que están en contra del aborto».
Fernández es el arzobispo de capital bonaerense designado por el Papa Francisco tras la renuncia del polémico Héctor Aguer quien alcanzó los 75 años, edad límite para ocupar ese cargo de acuerdo al Código de Derecho Canónico que rige a la Iglesia Católica.
Nacido el 18 de julio de 1962 en Córdoba, este ex rector de la Universidad Católica Argentina (UCA) es un teólogo de extrema confianza del pontífice y asumirá en la arquidiócesis de la capital bonaerense el sábado 16 de junio a las 16.
Tras asumir, Fernández viajará a Roma a ver al sumo pontífice «para recibir el palio arzobispal, que implica también una bendición para la arquidiócesis y nuestra comunión con toda la Iglesia».
Miembro de la comisión de Fe y Cultura de la Conferencia Episcopal Argentina, es además licenciado en Teología con especialización bíblica por la Pontificia Universidad Gregoriana, de Roma, en 1988, y doctor en Teología por la Facultad de Teología de la UCA en 1990.
«Me llamaron a la Nunciatura y allí me lo dijeron. Por una parte sentí alegría, porque hace tiempo que deseo estar en una diócesis. Pero al mismo tiempo sentí el peso de una gran responsabilidad», contó.
Télam: -¿Qué lectura hace de la Argentina actual?
Arzobispo Fernánez: -Argentina está en una situación complicada. Lo que todos deseamos es una Argentina produciendo más, creando, innovando, y así ofreciendo nuevas fuentes de trabajo. Pero esa Argentina todavía no asoma. Sin embargo, tenemos todo para salir adelante y confío en que así ocurrirá en algún momento.
-¿Cuál cree que debe ser el rol de la Iglesia en este marco?
AF: -Por un lado recordar los grandes valores, aquellas cosas que valen mucho más que la politiquería barata, aquello que no deberíamos olvidar nunca. Pero al mismo tiempo la Iglesia debe ser ella misma, y cumplir con su misión de anunciar humildemente el amor de Jesucristo.
-¿Cuál es su relación con el Papa Francisco y qué misión le encomendó?
AF: -Con el Papa tengo una relación filial, lo aprecio sinceramente y valoro mucho sus consejos. No me pidió nada especial, me dijo que le pidiera luz a Dios y me dejara guiar por lo que él me dice a través del pueblo.
– ¿Cómo analiza su pontificado?
AF: -Francisco ha traído a la Iglesia una nueva alegría, un sentido festivo de nuestra fe, pero al mismo tiempo nos recuerda el enorme deber de estar atentos a las necesidades de los otros. Vivimos una época que tiende al individualismo, a la obsesión por el placer y el tiempo libre, donde corremos el riesgo de ignorar a los demás. Por eso, este mensaje que nos da el Papa con sus propias actitudes es un constante llamado a apuntar más alto.
-¿Qué impronta piensa darle a su tarea como Arzobispo?
AF: -Una impronta semejante a la del papa Francisco, pero con mi propio estilo. Lo que menos quisiera es dejar de ser quien soy, porque lo que yo soy es lo que Dios me ha regalado para que lo comparta con los demás.
-¿Planea trabajar cerca de la gente para sumar más fieles a la Iglesia Católica?
AF: -Planteo estar permanentemente de visita en las distintas comunidades, para tener ese contacto cercano que es indispensable para transmitir las cosas más valiosas. Desde ya quisiera decirle a cada persona de la Arquidiócesis de La Plata que tiene mi afecto, mi valoración, mi respeto. Porque lo primero que pide Jesús es amor, y si me manda a ese lugar es ante todo para que quiera a la gente.