La cantidad de datos que maneja Google es clave en su asistente de voz, según especialistas

El renovado asistente por voz presentado ayer por Google, que deslumbró por la fluidez para tener conversaciones telefónicas replicando la voz humana, es un nuevo avance de la empresa para estar “siempre presente” en la vida de las personas y eso es posible gracias a la enorme cantidad de datos que maneja, afirmaron especialistas.
Ante más de 7.000 desarrolladores congregados para la apertura del encuentro anual I/O que se extenderá hasta mañana en California, el CEO de la empresa Sundar Pichai reveló en un video cómo el asistente virtual -que podría estar disponible antes de fin de año- pedía citas en la peluquería o en un restaurante simulando casi a la perfección los modos y la oratoria de un humano.
Aunque recibido con entusiasmo por un público que reconoce la fluidez del sistema a la hora de dialogar con personas, los especialistas señalaron que se trata de un intento más para “googlearizar” la vida cotidiana.
Además, señalaron que la buena performance alcanzada para interpretar mensajes hablados en inglés podría mermar cuando se trate del idioma español.
“Google está presente todo el tiempo con su buscador, tiene sus propios celulares, su auto, el termostato hogareño, Android, etc. Esto un avance más en lo que se conoce como ‘computación ubicua'”, señaló en diálogo con Télam Ernesto Mislej, científico de datos y cofundador de la empresa 7Puentes especializada en inteligencia artificial.
En la consideración de este licenciado en Ciencias de la Comunicación, el flamante asistente “no es disruptivo en lo que respecta a la tecnología, ya que aprovecha mucho de lo que se viene haciendo en los últimos cinco años, pero sí es realmente novedoso respecto de su usabilidad”.
“Duplex” es el nombre que Google le dio a esta tecnología que incluyó en su asistente de voz y que, basada en inteligencia artificial, puede “hacer más cosas en el mundo real”.
De acuerdo con el gigante de internet, para hacer una reserva en un restaurante, por ejemplo, se deberá proporcionar la fecha y la hora, y el asistente llamará al negocio para coordinarlo.
Aunque el campo del “lenguaje natural” no es nuevo y Google aprovecha mucho de lo aprendido por la comunidad, la cuestión del idioma no es algo menor y es uno de los puntos que genera más dudas entre los expertos.
“Lo más notable es que imita mejor a las personas. En general los bots hablan perfecto y nosotros no, eso genera que muchas veces nosotros nos entendamos y los chatbots no nos entiendan”, señaló a Télam Mariano Stampella, cofundador de la empresa de desarrollo de software Intive-FDV.
En este sentido, agregó que “si el asistente funciona bien es posible gracias a la inmensa cantidad de datos que alimentan al sistema”.
Stampella y Mislej coinciden en que otros productos de Google que posibilitan la existencia de los chatbots son muy eficientes en el inglés de la costa este de Estados Unidos, pero pierden efectividad cuándo se usan para otros idiomas.
Por otra parte, buena parte de las mejoras del asistente a la hora de interactuar responden a la “inmensa masa de datos” que dispone Google.
“Hay gente que se pregunta por qué una empresa como Facebook compra WhatsApp (que es una aplicación gratuita para el usuario final) y la respuesta es que esa es una gigantesca base, no de información, sino de conversación para alimentar algoritmos”, ejemplificó Stampella.
El asistente también se destacó durante la presentación realizada por Pichai por su supuesta “proactividad”, es decir, que hace o propone tareas al usuario sin que este lo pida.
Mislej consideró que esa mejora no se trata de un producto de la inteligencia artificial sino de una “inteligente programación” por parte de los ingenieros.
“No es difícil hacer que un programa aprenda de las rutinas. Así como un chatbot que vende pizzas ‘recuerda’ las elecciones del usuario y se las repite para acortar los tiempos de compra, se puede hacer que pregunte si quiere llamar a tal contacto al que se lo llama cotidianamente”, explicó.
En la conferencia, el asistente deslumbró a una platea que no podía creer la imitación casi a la perfección de la voz humana.
Pero también llamó la atención que la persona que estaba al otro lado del teléfono parecía no sospechar que estaba hablando con una máquina.
Si bien el gigante tecnológico aseguró que iba a indicar con alguna señal si una conversación telefónica está siendo llevada a cabo por su asistente, la prensa especializada planteó hoy esta nueva pregunta para los desafíos éticos de la inteligencia artificial.