El jefe comunal de 25 de Mayo, Ramiro Egüen, irrumpió en el Concejo Deliberante y acusó a opositores de armar una “conspiración” para removerlo. Detrás de escena: el ex mileísta que ahora juega solo y multiplica enemigos.
En 25 de Mayo no falta novela. El intendente Ramiro Egüen, que alguna vez se presentó como el primer alcalde bonaerense de La Libertad Avanza pero terminó refugiado en un sello vecinalista, entró sorpresivamente al Concejo Deliberante y acusó a la oposición de pergeñar un “pacto destituyente”.
El jefe comunal se cruzó con los concejales de Fuerza Patria y con José Guarch, el libertario que ocupó su lugar tras su salida del espacio, además de apuntar contra la referente del PRO local, Claudia Lobosco. “Acá hay un acuerdo entre kirchneristas, el PRO y los libertarios para voltearme”, lanzó Egüen, visiblemente molesto por la conformación de una comisión investigadora que revisará gastos, decretos no publicados y hasta el uso de su camioneta particular.
Del mileísmo al vecinalismo
El trasfondo político explica parte de la tensión. Egüen fue el primero en colgarse la camiseta de Javier Milei en la Provincia, pero duró apenas seis meses en La Libertad Avanza: lo bajaron cuando intentó imponer a su esposa, Mercedes Squillaci, como candidata a senadora. Ni los libertarios ni el radicalismo lo quisieron en sus filas. Sin respaldo, armó su propia fuerza, Acción Ciudadana, y llegó a las legislativas de 2025 en soledad.
Acusaciones y comparaciones
“Investiguen lo que quieran, no tenemos miedo”, dijo en el recinto, aunque enseguida subió la apuesta: “Lo que no pudieron ganar en las urnas lo quieren fabricar acá, violando el reglamento interno”. En redes sociales, habló directamente de “un intento de golpe institucional” y se comparó con Raúl Alfonsín: “Hace 40 años él honró la democracia en este mismo estrado, yo también la voy a honrar”.
Un intendente rodeado
El problema para Egüen es que ya no sólo se pelea con el kirchnerismo. Sus ex aliados libertarios también le pasaron factura y el PRO local decidió marcar distancia. A eso se suma el malestar social por decisiones polémicas, como la orden de desalojar un centro de salud inaugurado por Axel Kicillof.
La soledad política es evidente: sin Milei, sin radicales y sin peronistas, Egüen resiste con su sello vecinal y acusa a todos de conspirar. La oposición, mientras tanto, avanza con la comisión investigadora que podría convertirse en el verdadero dolor de cabeza para el intendente más polémico de la Séptima Sección.