¿Qué ver en Bangkok? Acertarás con casi cualquier itinerario, pues la capital de Tailandia tiene el poder de convertir el caos en puro magnetismo. Hablamos del espectáculo lumínico que es, sin pretenderlo, su trazado urbano; del embrollo de cables que da vida a su tendido eléctrico; de los diferentes aromas que desprenden las planchas de sus puestos callejeros; de las viviendas de fachadas desconchadas, de los templos dorados y de los imponentes rascacielos; de un tráfico que nunca duerme; de incontables tuk-tuks que avanzan con determinación ante el desorden aparente.
Fuente: revista Viajes
La vida en Bangkok parece no entender de jerarquías y, sin embargo, su vorágine otorga una nueva acepción a la palabra “armonía”. En esta coreografía imperfecta, donde tradición y modernidad bailan al mismo ritmo, se esconden 11 coordenadas que dan forma a su irresistible melodía.
ad_foto/ Getty ImagesWat PhoHe aquí el templo más grande de la ciudad, donde descansa el famoso Buda reclinado, una majestuosa figura de 46 metros de largo y 15 metros de alto, recubierta con una lámina de pan de oro. El que puede presumir de ser el Buda tumbado más grande del país representa la postura Parinirvana, que simboliza la liberación final y la ausencia de sufrimiento. Déjate encandilar por su brillo dorado, pero no pases por alto sus pies: en sus plantas encontrarás incrustaciones en nácar con 108 símbolos, que representan las características principales de Buda. Más allá de esta vasta estatua, es preciso mencionar que el templo también alberga una colección de más de mil imágenes de Buda, la más grande del país.Otro dato curioso: Wat Pho fue la primera universidad pública de Tailandia. La gente acudía a estudiar sus 1.431 inscripciones de piedra para ampliar sus conocimientos sobre medicina tradicional, yoga, astrología, historia y literatura.Además, este templo es el lugar donde se formalizó, allá por el siglo XIX, el reconocido masaje tailandés: en su interior se encuentra la Escuela de Medicina Tradicional, donde se agrupan los expertos del Nuad Thai, nombre tradicional de esta técnica holística que combina aspectos preventivos y terapéuticos para fomentar el equilibrio físico, emocional, mental y espiritual. Esta práctica fue reconocida por la UNESCO en 2019 como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
Pakin Songmor/Getty ImagesEl Gran Palacio y el Wat Phra KaewSin duda alguna, el monumento más importante de la capital, que funcionó como residencia real hasta mediados del siglo XX. Situado junto al río Chao Phraya, el complejo donde se alza, designado en 1782 –mismo año en el que Bangkok sucedió a Ayutthaya como capital–, es una amalgama de edificios de diferentes tipos de arquitectura y opulenta decoración.No puedes perderte el Wat Phra Kaew, santuario construido en 1785 por el rey Rama I para albergar al célebre Buda Esmeralda; el Phra Sri Rattana Chedi, un relicario dorado que, según relata la tradición, contiene una reliquia del Buda (posiblemente una parte del esternón); los frescos que narran el Ramakien, la versión tailandesa de la epopeya hindú Ramayana; y el Dusit Maha Prasat, edificado en 1789 y destinado, desde 1809, a ceremonias funerarias reales.Antes de abandonar el Gran Palacio, aprovecha tu entrada para visitar el poco conocido Museo Textil Reina Sirikit. Allí podrás descubrir una interesante colección de vestidos reales y conocer de cerca el proceso de elaboración de la seda tailandesa, uno de los productos de exportación más emblemáticos del país.Aunque merece la pena adentrarse en esta parada para empaparse de su arte al completo, basta con un simple paseo por el exterior del complejo palaciego para admirar las imponentes estatuas de monstruos, guardianes demoníacos y figuras mitológicas que rodean el recinto.
Karl Hendon/Getty ImagesWat ArunAtención: te encuentras ante uno de los pocos templos tailandeses que permiten subir hasta la cima. Uno de los más emblemáticos de Tailandia, el Templo de la Aurora, el del Amanecer. Dirígete primero a su torre central o prang, de estilo jemer y 80 metros de altura, que se eleva junto al río Chao Phraya ofreciendo la perfecta postal. Sus otros cuatro prangs, aunque tienen un tamaño más reducido, también juegan un papel crucial en la icónica fotografía.El ascenso por las escaleras de la torre central puede considerarse exigente, sin embargo, las panorámicas, tanto del río como del complejo, son una justa recompensa. Durante la bajada, podrás observar de cerca los patrones florales hechos con porcelana china, que, al igual que las conchas que también decoran la fachada, fueron lastre para los barcos que viajaban a Bangkok desde China.No hay que dejar de visitar la sala de ordenación, donde se esconden preciosos murales y una imagen dorada de Buda. Si ansías una dosis de romanticismo, acércate a orillas del río al anochecer (hay quien hace lo propio en crucero), pues el edificio conquista con su luminosa belleza. El atardecer tampoco defrauda.Publicidadhttps://e2217c715b0251e251e271d62a215050.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-45/html/container.html
Karl Hendon/Getty ImagesChinatownEste vibrante barrio, fundado por la población china de Bangkok a finales del siglo XVIII, merece una cena y un paseo, como mínimo. El imprescindible de los imprescindibles se ubica a corta distancia del casco antiguo y podría considerarse un mundo aparte en el corazón de la ciudad.Puestos de comida, restaurantes y callejuelas se llenan de una mágica atmósfera al anochecer, como si de una de las primeras escenas de ‘El viaje de Chihiro’ se tratara. La gran postal, plagada de tuk-tuks, taxis y letreros de neón, la ofrece su arteria principal: Yaowarat Road. Allí, sortear personas será tan complicado como decantarse por una mesa donde deleitar a tu paladar: vieiras, tocino de cerdo crujiente con brócoli, pato ahumado, brochetas de calamar, noodles picantes, tallarines de huevo con cerdo a la plancha, dumplings… El festín visual es tan abrumador como tentador. ¿Qué te recomendamos probar? El curry de Jek Pui ( 25, Mangkon Rd), con más 70 años de bagaje y ahora capitaneado por la hija del fundador, es una deliciosa apuesta segura.Por otro lado, si lo tuyo son los souvenirs, no olvides pasar por el Mercado de Sampeng, donde encontrarás productos tanto chinos como tailandeses. ¿Te apasionan los templos? En este barrio también se ubica Wat Traimit, que alberga la estatua de Buda de oro macizo más grande del mundo, con 5’5 toneladas de peso y 3 metros de altura. Cualquier momento es bueno para visitar Chinatown, pero durante el Año Nuevo Chino, el encanto de la experiencia se eleva al cuadrado.
Lidia GonzálezMuseum of Contemporary Art (MOCA)El jardín (no olvides tomarte un café en él) ya vaticina que lo que aguarda en el interior del enorme bloque de granito que da vida a este templo del arte es impresionante. El museo de arte contemporáneo de Bangkok es un magnífico espacio de exposición que alberga la colección más completa de pinturas y esculturas modernas y contemporáneas del país, así como brinda visibilidad al talento emergente. A lo largo de sus cinco plantas, 800 obras atrapan al visitante con su delicado detalle, su controvertido mensaje o su vibrante paleta cromática. Al no ubicarse en el centro, no está tan abarrotado como su arte merecería. Y eso es un plus.
Sinsee Ho / Alamy Stock PhotoPak Khlong TalatSi hay algo que define a Bangkok son sus mercados, y este es una delicia visual. Antes de curiosear por Pak Khlong Talat (Mercado de las Flores), detenerse junto a los puestos de Chakkaraphet Road para observar cómo los artesanos locales preparan coloridas ofrendas sagradas para los templos –principalmente con caléndulas–, guirnaldas de jazmín –popularmente conocidas como malai– y ramos al gusto. En el interior de la nave que aloja el mercado, el espectáculo floral continúa: los comerciantes arreglan y venden delicadas flores de loto, caléndulas, orquídeas, rosas, claveles… Basta con un pequeño paseo entre los puestos para quedar obnubilado por los colores y aromas. Abierto en horario de oficina: de 9:00 a.m. a 5:00 p.m.
justhavealook/Getty ImagesChatuchak Weekend MarketEste mercado de fin de semana, también conocido como JJ Market, tiene un descomunal tamaño (será ardua tarea no perderte). De hecho, es el más grande del país. Sus más de 15.000 puestos –distribuidos en 27 secciones– venden absolutamente todo lo que te puedas imaginar: artesanía tailandesa, cuadros, libros, ropa de segunda mano, antigüedades, flores, cerámica, bolsos, pad thai, tés con leche, mango sticky rice… Salir de ahí con las manos o el estómago vacíos no es una opción, damos fe.
Petr Svarc / Alamy Stock PhotoKing Power MahanakhonContemplar la ciudad desde el último piso de un rascacielos es una de las experiencias imprescindibles para quienes buscan un chute de adrenalina. El futurista Mahanakhon SkyWalk es un coloso diseñado para ello. A más de 300 metros de altura, los visitantes acceden en cuestión de segundos (acompañados de proyecciones multimedia durante el fugaz trayecto en ascensor) al observatorio panorámico del piso 74. Desde allí, la subida continúa: en el nivel 78 aguarda una plataforma de cristal suspendida, conocida como Glass Tray, donde solo los más valientes se atreven a tomarse una foto mientras posan sobre el vacío. La experiencia culmina en The Peak, a 314 metros de altura, el punto más alto abierto al público en la ciudad. Te recomendamos acudir al atardecer y disfrutar de las vistas sobre el skyline tailandés, cóctel en mano, claro.