La ciudad de Tandil realizó la primera operación de cateterismo craneal en un paciente con accidente cerebrovascular (ACV) isquémico, una práctica de alta complejidad que hasta ahora solo se llevaba a cabo en Mar del Plata o en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).
El procedimiento se concretó en un sanatorio privado de la ciudad y contó con la participación de la neuróloga Brenda Borrego Guerrero (MN 120.195), profesional oriunda de Benito Juárez, quien integró el equipo médico que llevó adelante la intervención.
“La cirugía que realizamos es la colocación de un stent dentro del cráneo, similar a lo que se hace a nivel cardíaco cuando una persona sufre un infarto, pero en este caso es a nivel intracerebral”, explicó Borrego Guerrero. Se trata de una intervención mínimamente invasiva, que se realiza mediante un cateterismo, es decir, una angiografía en la que se introduce un catéter por una arteria -en este caso, del brazo- y se avanza hasta las arterias del cráneo guiados por imágenes.
Según detalló la especialista, una vez identificado el vaso afectado mediante contraste, se evalúa la posibilidad de tratamiento con stent. “Los procedimientos cardíacos se hacen habitualmente en Tandil, pero en lo neurológico no había antecedentes en la región”, subrayó, al dimensionar el alcance del logro.
En la Argentina, ocurre un ACV cada nueve minutos, lo que representa alrededor de 120.000 casos por año. Es la cuarta causa de muerte, con unas 20.000 muertes anuales, y la principal causa de discapacidad prematura y permanente en adultos.
De acuerdo con la Sociedad Neurológica Argentina, el 80% de los ACV podrían prevenirse mediante el control de los factores de riesgo, especialmente la hipertensión arterial. Si bien es más frecuente en personas mayores de 65 años, en los últimos años se observa un aumento de casos en adultos jóvenes, entre los 40 y 50 años, asociado al estrés, el sedentarismo y la mala alimentación.
Borrego Guerrero explicó que el tratamiento del ACV isquémico depende del tiempo de evolución y del perfil del paciente. “En las primeras horas, hasta cuatro horas y media, existe un tratamiento medicamentoso que se puede realizar”, señaló.
Pasado ese lapso, en centros especializados se recurre a la trombectomía mecánica, que permite remover el coágulo de la arteria afectada. “Este procedimiento puede realizarse hasta las seis horas y, en algunos casos -como cuando la arteria comprometida es posterior- hasta 24 horas, siempre que se cuente con estudios de mayor complejidad, que ahora estaríamos en condiciones de realizar en Tandil”, destacó.
Para esta primera intervención, una especialista en neurointervencionismo llegó desde Mar del Plata y lideró el procedimiento. No obstante, desde el equipo médico local ya trabajan en la organización de protocolos para optimizar la atención y reducir los tiempos de respuesta, con el objetivo de que la práctica pueda realizarse en la ciudad sin necesidad de derivaciones.
“Hasta ahora, estos casos se trasladaban a Buenos Aires o Mar del Plata. Poder resolverlos en Tandil es un avance enorme para la región”, remarcó la neuróloga, aunque advirtió que no todas las obras sociales cubren este tipo de intervenciones, por lo que muchos pacientes deben recurrir al sistema público.
La concreción de esta práctica posiciona a Tandil como un nuevo referente regional en atención neurológica de alta complejidad y abre una puerta clave para mejorar la respuesta sanitaria ante una de las principales causas de muerte y discapacidad en el país.