En la madrugada de Año Nuevo, la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV) detectó 96 casos de alcoholemia positiva durante un operativo federal en el que se controlaron 5.557 vehículos en 39 puntos del país, con fuerte presencia en rutas y accesos de alto flujo por el inicio de la temporada estival.

El registro más alto se dio en Zárate, provincia de Buenos Aires, donde un conductor marcó 2,23 gramos de alcohol por litro de sangre, el valor máximo de la jornada. En total, se labraron 129 actas de infracción y se realizaron 83 retenciones de licencias, informaron fuentes oficiales.

Los controles se desplegaron en coordinación con jurisdicciones provinciales y fuerzas locales y continuaron a lo largo del 1° de enero, ante la persistencia de festejos diurnos. Según precisó la ANSV, los conductores con alcoholemia positiva fueron apartados de la vía pública, de acuerdo con la normativa vigente. Además, se verificó documentación obligatoria, uso de cinturón de seguridad y casco, y correcta colocación de patentes.

Los registros más altos

Entre los casos detectados, la ANSV detalló los valores más elevados:

2,23 g/l en Zárate (Buenos Aires)

1,67 g/l en Olivera (Buenos Aires)

1,61 g/l en Gualeguaychú (Entre Ríos)

1,52 g/l en Villa La Angostura (Neuquén)

1,29 g/l en Las Grutas (Río Negro)

Explicaciones que llamaron la atención

Más allá de las cifras, varios procedimientos dejaron escenas llamativas por las excusas de los conductores. En uno de los controles, un hombre advirtió antes de soplar: “Me operaron en abril el pulmón y me falta uno… tengo una capacidad reducida”. El test arrojó 0,62 g/l.

En otro caso, una conductora reconoció haber consumido alcohol: “Sí, un pelisito… vino y cervecita”, y agregó que venía alterada por un accidente previo. El resultado fue 0,97 g/l, con retención de licencia y remisión del vehículo.

También hubo frases resignadas. “Ya está, sáquenme el auto”, dijo un conductor antes de marcar 1,75 g/l, lo que derivó en el acta contravencional correspondiente.

Desde la ANSV reiteraron el carácter preventivo de los operativos y remarcaron que “el alcohol al volante es uno de los principales factores de riesgo en la siniestralidad vial”, por lo que los controles se sostienen durante todo el año.

La postal volvió a repetirse en el inicio de 2026: conos, alcoholímetros y explicaciones tardías frente a un número que no admite discusión.