En la provincia de Buenos Aires, cada vez más parejas optan por convivir sin pasar por el Registro Civil. Así lo reflejan los datos oficiales: durante 2025 se celebraron 45.707 matrimonios, lo que representa una caída del 10,2% respecto de 2024, cuando se habían registrado 50.874 enlaces.
La baja no es un fenómeno aislado: un año antes, en 2023, los matrimonios habían sido 54.311 y, si la comparación se extiende a 2022, el descenso alcanza el 22%, ya que entonces se habían contabilizado 58.693 casamientos en todo el territorio bonaerense.
La cifra de 2025, incluso, resulta similar a la de 2021 -año atravesado por la pandemia y el cierre de los registros durante varias semanas- cuando se casaron 44.459 parejas.
De acuerdo con datos abiertos del Registro de las personas de la provincia de Buenos Aires, la disminución de los matrimonios se inscribe en una tendencia de largo plazo que también se replica a nivel nacional, donde actualmente se celebran menos de la mitad de los casamientos que en 1980.
En paralelo, se observa un crecimiento sostenido de las uniones convivenciales. En 2020 se habían registrado 34.969 y en 2025 la cifra ascendió a 40.869, lo que implica un incremento del 16,8% en cinco años.
Del total de matrimonios celebrados en los últimos seis años, el 85% correspondió a personas solteras, el 12,2% a divorciadas y solo el 2,8% a viudas.
En cuanto al tipo de unión, el 98% de los enlaces fue entre un hombre y una mujer, mientras que el 1,2% se dio entre dos mujeres y el 0,8% entre dos hombres.
La franja etaria con mayor cantidad de casamientos fue la de 30 a 39 años, que concentró el 34% del total. Le siguieron los grupos de 20 a 29 años (26,7%) y 40 a 49 años (19,6%). Un dato destacado es que casi uno de cada diez matrimonios se celebró entre personas mayores de 60 años.
Durante 2025, La Matanza, La Plata, General Pueyrredón, Lomas de Zamora y Quilmes encabezaron el ranking de distritos con mayor cantidad de casamientos. En el interior bonaerense se destacaron Bahía Blanca (938), San Nicolás (491), Junín (291), Necochea (279), Azul (163) y Tres Arroyos (169), entre otros.
En la mayoría de los municipios hubo menos matrimonios que el año anterior, aunque en 29 de los 135 partidos bonaerenses se registró un aumento interanual, entre ellos Tandil, Villa Gesell, Saladillo, Berisso, Ayacucho y San Vicente.
La caída sostenida de los matrimonios convive con cambios culturales y económicos, pero también con diferencias legales relevantes entre el matrimonio y la unión convivencial.
El matrimonio genera efectos automáticos, como la comunidad de ganancias, la protección de la vivienda familiar, la responsabilidad frente a deudas y los derechos sucesorios.
En cambio, la unión convivencial solo produce efectos legales si está registrada y si existen pactos entre las partes. En ausencia de registro, quienes conviven quedan fuera de esas protecciones.
Mientras que en el matrimonio los bienes adquiridos durante la unión se reparten en partes iguales al momento de la disolución, en la unión convivencial rige la separación de bienes, salvo que exista un pacto registrado.
Otra diferencia clave se da en materia sucesoria: el cónyuge es heredero legal, mientras que el conviviente no lo es. En lo que respecta al vínculo legal entre padres e hijos, tanto el matrimonio como la unión convivencial -registrada o no- tienen el mismo reconocimiento jurídico.