Cuentan que un día cualquiera del siglo XVI Galileo Galilei subió a lo alto del campanario de su ciudad natal con una bola de plomo en una mano y otra de madera en la otra. Ante escépticos y curiosos, las soltó al mismo tiempo para demostrar que todos los cuerpos caen a igual velocidad. La imagen del joven científico desafiando a Aristóteles sigue siendo la mejor metáfora de Pisa: una ciudad donde el pensamiento, la ciencia y el atrevimiento forman parte de una identidad fuerte y un tanto pícara.

Fuente: Viajes National Geographic 

Más allá de la famosa torre

Pisa
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La ciudad toscana es mucho más que su torre inclinada. Los 90.000 pisanos conviven a diario con miles de visitantes y con la savia joven que aporta la comunidad estudiantil. Fundada según la leyenda por troyanos exiliados, Pisa vivió su apogeo entre los siglos XI y XIII como potencia naval, rival de Génova y Venecia, tanto que parte del mármol de sus monumentos proviene de botines conquistados en el mar.

El punto de partida para descubrir la ciudad es la plaza de los Milagros (dei Miracoli), Patrimonio Mundial desde 1987. Aquí se reúnen los cuatro grandes tesoros del románico pisano: la Catedral de Santa Maria Assunta, el Baptisterio de San Giovanni, el Camposanto Monumental y, por supuesto, la Torre. Todos se construyeron en el siglo XII, en plena época de esplendor. Para levantar los 56 m, ocho plantas y 294 escalones de la torre hicieron falta dos siglos, pues el hundimiento comenzó durante su propia construcción, debido al terreno inestable.

Hoy se inclina 3,9 grados y alberga siete campanas, cada una afinada en una nota. La más famosa, la de San Ranieri, era conocida como «del traidor», usada en ejecuciones públicas. En el verdísimo césped a los pies de la torre, miles de turistas posan fingiendo sostenerla. Al lado se halla el Camposanto, uno de los cementerios monumentales más antiguos de Europa, donde se conserva el fresco El Triunfo de la Muerte, una obra de Buffalmacco que fue rescatada de los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial.

Joyas pisanas

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La Piazza dei Cavalieri es otro lugar emblemático del casco histórico. Antiguo centro del poder civil, la plaza fue rediseñada por Giorgio Vasari en época renacentista. Aquí se encuentran la Scuola Normale Superiore, prestigiosa universidad fundada en 1810 por Napoleón como compensación por el expolio de obras de arte llevadas al Louvre, y la iglesia de Santo Stefano dei Cavalieri, donde se bendecían los estandartes cruzados. También la Torre de la Muda, parte del palacio del Orologio, donde, según cuenta Dante en La Divina Comedia, murió el conde Ugolino junto a sus hijos.

Los Lungarni, elegantes paseos a orillas del río Arno, permiten descubrir una Pisa más íntima y aristocrática. El Palazzo Blu, con su fachada azul, sede de prestigiosas exposiciones, el renacentista Palazzo Lanfranchi y el Palazzo Reale –museo y antigua residencia de los Médici– reflejan la riqueza de una ciudad que supo combinar comercio, arte y poder. La iglesia de Santa Maria della Spina, delicada joya gótica, parece una filigrana de mármol suspendida sobre el agua, mientras que desde el Ponte di Mezzo se divisan ambas orillas.

Monumentos y arte urbano

Pisa
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Siguiendo el curso del río aparece la iglesia románica de San Michele degli Scalzi, con la tercera torre inclinada de Pisa, siendo la segunda la de San Nicola. Junto a esta última se halla el renacentista Palazzo della Sapienza, sede de la otra (y más antigua) universidad local, donde estudió y enseñó Galileo, cuya casa natal se hallaba en la Via Giusti. En 2023 la ciudad le dedicó un mural de 160 m del artista Kobra, que lo retrata usando la torre como telescopio. Cerca de la estación se encuentra Tuttomondo, otro mural emblemático, pintado por Keith Haring.

Entre calles adoquinadas y soportales, Borgo Stretto y Borgo Largo conjugan desde hace siglos la vida comercial y estudiantil, como muestran grafitis del siglo XVI en la fachada románico-gótica de San Michele in Borgo, con mensajes de apoyo a candidatos universitarios. 

Por su parte, el mercado de la Piazza delle Vettovaglie exhibe por las mañanas puestos de fruta y embutidos locales, y por la noche se transforma en epicentro de la movida musical y gastronómica pisana.

Naturaleza en la Toscana

Parque Natural Migliarino
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Pisa es pródiga en sorpresas. Como el Jardín Botánico, uno de los más antiguos de Europa, o las murallas medievales que rodean la ciudad y permiten un paseo elevado con una vista privilegiada. Y en las afueras, el Parque Natural Migliarino, San Rossore, Massaciuccoli, una antigua reserva real que extiende sus pinares y dunas hasta el mar Tirreno. Con el buen tiempo, una barcaza recorre el Arno desde el centro hasta su desembocadura. 

Mucho más que su torre torcida, Pisa es una ciudad viva donde incluso la gravedad puede ser desafiada.