No sólo el peronismo bonaerense define su interna por estos días: en otros campamentos también se mueven fichas, aunque con menos estridencia y más rosca silenciosa. El PRO provincial es uno de ellos: en pleno verano, decidió patear para marzo la renovación de sus autoridades y dejó varias incógnitas abiertas sobre su futuro.

La postergación no es inocente. Mientras se estira el calendario, los distintos sectores del partido amarillo ya activaron conversaciones y tanteos para definir cómo se ordenará el PRO en la provincia con más electores de la Argentina y con la mira puesta en el 2027. Por ahora, la fecha tentativa que circula es el 8 de marzo, aunque nadie se anima a confirmarla.

Una de las principales dudas gira en torno a Cristian Ritondo. El actual presidente del partido no blanqueó si buscará continuar en el cargo y, puertas adentro, tampoco hay una señal clara de su entorno. En el PRO aclaran que el silencio no implica una retirada, pero tampoco despeja el escenario.

Donde sí hay ruido es en la relación con La Libertad Avanza. La cercanía -o no- con el gobierno de Javier Milei divide aguas y será uno de los debates centrales cuando se discuta la conducción. El tema cobró más peso tras las definiciones de Mauricio Macri, quien dejó entrever que el PRO tendría candidatos propios en Nación y Provincia en 2027.

La prioridad, dicen, será sostener la unidad. Pero no todos disimulan el malestar. En el ritondismo reconocen fastidios con los libertarios por promesas incumplidas. Un ejemplo que se repite en los pasillos: la Auditoría General de la Nación que nunca llegó para Jorge Triaca, pese a acuerdos previos.

En ese clima, nadie descarta movimientos más drásticos. El sector que responde a Diego Santilli aparece cada vez más cerca del violeta. “Ya está jugando dentro del Gobierno, arma su estructura y se llevó dirigentes nuestros”, comentan desde el macrismo, con nombres propios sobre la mesa como el de Fernanda Antonijevic, exintendenta de Baradero. Integrarse de lleno a LLA, deslizan, sería una opción lógica.

Mientras tanto, el armado legislativo también suma capítulos. El espacio alineado con el jefe de Gobierno porteño logró quedarse con la presidencia del bloque PRO en el Senado bonaerense, de la mano de Pablo Petrecca, intendente de Junín en uso de licencia. Pero todavía falta resolver cargos clave en la Cámara Alta.

El PRO debe ocupar una vicepresidencia del Senado y todo indica que Guillermo Montenegro no será el elegido. Desde la bancada explican que el exintendente de Mar del Plata todavía fantasea con desembarcar en el Ministerio de Justicia nacional y que, además, su delfín Alejandro Rabinovich presidirá el bloque en Diputados. “Dos marplatenses no”, resumen.

Con el reloj corriendo y las definiciones en pausa, el PRO bonaerense cocina su nueva etapa a fuego lento. Hay, al menos, un consenso preliminar: la próxima conducción tendrá doble firma, una especie de seguro interno para que las decisiones de peso no queden concentradas en una sola lapicera. En tiempos de tensiones y reacomodamientos, nadie quiere quedar pagando.