El gobernador bonaerense, Axel Kicillof, activó una convocatoria a intendentes de toda la provincia para contener tensiones que crecen en los distritos por el deterioro económico.

La cita será el jueves en La Plata, en el Salón Dorado de la Gobernación, donde el mandatario encabezará una jornada de trabajo enfocada en el impacto de la situación económica sobre el entramado productivo y las administraciones locales. Se espera la participación de jefes comunales de distintos espacios políticos.

El encuentro llega luego de una serie de reuniones informales entre intendentes peronistas, donde el diagnóstico fue uniforme: aumenta la morosidad de las familias, crece la demanda de asistencia alimentaria y se multiplican los pedidos de ayuda directa a los municipios.

Kicillof estará acompañado por parte de su equipo económico, entre ellos el ministro de Economía bonaerense, Pablo López, y el de Producción, Augusto Costa, con el objetivo de unificar criterios y mostrar una estrategia común frente a los intendentes.

En el conurbano, la preocupación se potencia por el retroceso de la actividad. Informes privados señalan el cierre de más de 22.000 empresas desde el inicio de la gestión nacional, un nivel comparable al de la pandemia. En algunos distritos, la utilización de la capacidad instalada cayó a niveles críticos y el empleo muestra retrocesos.

El problema de fondo, coinciden en los municipios, es la restricción de recursos. Un relevamiento sobre transferencias a los 135 distritos bonaerenses muestra que, aunque hubo subas nominales, la inflación generó una caída real en los fondos disponibles, lo que afecta la autonomía financiera local.

La coparticipación explica la mayor parte de los ingresos municipales y, pese a ajustes en coeficientes de distribución, la baja en términos reales se impuso. Mientras algunos distritos lograron mejoras puntuales, otros registraron caídas significativas.

En paralelo, la administración provincial busca recomponer ingresos a través de reclamos a la Nación. Uno de los ejes es la deuda vinculada a transferencias no automáticas y obras paralizadas. Según el Ministerio de Economía bonaerense, las obligaciones pendientes ascienden a $15,6 billones.

La discusión financiera se mezcla con el calendario político. Kicillof avanza en la construcción de un espacio propio con proyección federal, pero el contexto económico condiciona los tiempos y obliga a priorizar la contención territorial. En ese escenario, el encuentro con intendentes aparece como un intento de ordenar la interna y sostener la gobernabilidad en medio de un cuadro que combina ajuste de recursos y presión social.