El peronismo de la provincia de Buenos Aires suma un nuevo capítulo en su interna con la consolidación de un espacio de intendentes que, tras una serie de encuentros informales -incluso partidos de fútbol de los que participó el líder del Frente Renovador, Sergio Massa-, comenzó a delinear una estrategia política común de cara a las próximas elecciones. La imposibilidad de reelecciones para más de 80 jefes comunales y para el propio Axel Kicillof acelera los movimientos en un escenario atravesado por tensiones internas.

El núcleo inicial de este armado lo integran Federico Achával (Pilar), Federico Otermín (Lomas de Zamora), Nicolás Mantegazza (San Vicente) y Gastón Granados (Ezeiza), todos con trayectorias políticas vinculadas al exjefe de Gabinete bonaerense Martín Insaurralde. Con el dirigente fuera de la escena pública, los intendentes buscan consolidar volumen propio y ampliar su influencia territorial.

En ese camino, comenzaron a sumar aliados. Se incorporaron el intendente de Dolores, Juan Pablo García; la intendenta de Cañuelas, Marisa Fassi; y el jefe comunal de Merlo, Gustavo Menéndez, quien ya manifestó su intención de que un intendente encabece la boleta a gobernador e incluso no descartó su propia candidatura. En paralelo, el espacio también articula con el exintendente de Berazategui, Juan Patricio Mussi, que proyecta regresar al poder local.

Dentro de este esquema, Otermín, Achával y Menéndez aparecen como posibles aspirantes a la gobernación, en un contexto donde varios dirigentes comenzaron a recorrer distritos fuera de sus territorios. En particular, Otermín -en su rol dentro del Partido Justicialista bonaerense- intensificó su presencia en distintos puntos de la Provincia con reuniones partidarias y actividades políticas.

El trasfondo de este movimiento está marcado por el debate sobre las reelecciones indefinidas. Aunque muchos intendentes cuestionan los límites actuales, ya trabajan sobre la hipótesis de que la ley no se modificará, lo que obligará a una renovación forzada en numerosos distritos. En ese marco, algunos dirigentes plantean la necesidad de “oxigenar” la política con proyectos colectivos, sin depender exclusivamente de liderazgos individuales.

Este nuevo espacio también se mueve con equilibrio dentro de la interna peronista. Mantiene vínculos tanto con el kirchnerismo y La Cámpora como con el sector que responde a Kicillof, evitando rupturas y posicionándose como un actor de articulación. De hecho, algunos de sus integrantes funcionan como puentes entre distintos sectores.

Esa estrategia quedó en evidencia en actividades recientes: mientras en Cañuelas se reunía la conducción de La Cámpora con la presencia de Máximo Kirchner, otros intendentes del grupo participaban en un encuentro del llamado Peronismo Federal, un ámbito que busca ampliar el debate dentro del espacio.

A mediano plazo, el objetivo es claro: que de este grupo surja un candidato a gobernador en 2027. La apuesta también se apoya en un dato político: en las últimas dos décadas, la Provincia fue gobernada por dirigentes con base en la Ciudad de Buenos Aires, un escenario que estos intendentes buscan revertir con una construcción territorial propia.