Hace más de mil años que el ser humano dio con una técnica que revolucionaría nuestra forma de entender la arquitectura y la luz. Las vidrieras, esa composición a partir de cristales policromados que hace que luces de distintos tonos se cuelen por todos los rincones inundando el espacio al completo.

Ya en Bizancio y en la Antigua Roma existieron los vidrios tintados y unidos a partir de plomo. Sin embargo, no sería hasta la época medieval y su correspondiente auge del estilo gótico, que las vidrieras tal y como las conocemos se consolidaran como una técnica de construcción e iluminación de los espacios. España cuenta con algunos monumentos, desde catedrales hasta palacetes o museos, que son un ejemplo paradigmático de lo absolutamente fascinantes que pueden ser estos cristales de color. A continuación, te exponemos algunos de ellos. 
 

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Catedral de León

La catedral de León se construyó en el siglo XIII y es considerada una de las grandes obras del estilo gótico en España. Su elemento más característico es su «desmaterialización» extrema: los arquitectos decidieron reducir todo lo posible los muros de piedra para sustituirlos por vidrieras policromadas que dejara pasar la «luz divina», siguiendo la teoría de la Lux Nova (la luz es la presencia de Dios). 

Hoy, esta catedral es un ejemplo paradigmático del estilo gótico francés, y alberga una de las mayores colecciones de vidrieras medievales del mundo. Cuenta con 1.764 m² de vidrieras, sostenidas gracias a un sistema de contrafuertes y arbotantes que permite que los ventanales sean gigantescos. Para contemplar esta joya en su máximo esplendor es fundamental visitarla en un día soleado, y la entrada general cuesta aproximadamente 7 euros. 

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Catedral de Palma, Mallorca

La construcción de la catedral de Palma se inició en el siglo XIII sobre una antigua mezquita levantada frente al mar. Esta catedral gótica levantina se coronó con un rosetón mayor de alrededor de 13 metros de diámetro ubicado sobre el altar mayor. Esto, junto a su orientación hacia el sureste, permite que el sol entre por él justo al amanecer, iluminando toda la nave central de 121 metros de largo.

Los días 2 de febrero y 11 de noviembre, alrededor de las 8 h. de la mañana, ocurre un fenómeno lumínico que se ha denominado el «Espectáculo del Ocho». En este, la luz del sol atraviesa el rosetón mayor y su reflejo se proyecta en la pared de delante, de forma que durante un corto período de tiempo se refleja uno sobre el otro, formando un doble rosetón: uno de vidrio y otro de luz. Este evento se ha convertido en un gran reclamo para viajeros y curiosos, que acuden a ‘La Seu’ para contemplarlo con sus propios ojos. La entrada a la catedral tiene un coste aproximado de 10 euros.
 

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Catedral de Segovia

Esta fue la última catedral gótica construida sobre suelo español, y lo hizo en un momento en el que el Renacimiento avanzaba como nueva tendencia arquitectónica. Esto supuso que los maestros encargados de elaborar su vidrieras fueran auténticos virtuosos en la materia, dando lugar a un templo de estilo gótico tardío con vidrieras renacentistas. 

A diferencia de la catedral de León, aquí las vidrieras cuentan historias con un realismo asombroso, permitiendo distinguir las expresiones de las caras y los pliegues de la ropa de los personajes representados. Para ello, se elaboraron recurriendo a la técnica de «grisalla» y esmaltes, que permitía pintar sobre el cristal como si fuera un lienzo. Para visitarla se debe adquirir una entrada que cuesta 6 euros. 

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Sagrada Familia, Barcelona

Recientemente coronada como “la iglesia católica más alta del mundo”, la Sagrada Familia fue el proyecto vital de su arquitecto, Antoni Gaudí, máximo exponente del modernismo catalán. Para él, la luz debía ser «armonía», y en esta línea las vidrieras que la vistieran debían estar a la altura del templo. Sin embargo, estas no fueron terminadas por él, sino por Joan Vila-Grau siguiendo sus instrucciones manuscritas sobre cómo el color debía evolucionar con el sol

En esta línea, sus vidrieras no son figurativas: no representan santos o motivos religiosos, sino que son abstractas. Dentro de su abstracción, su diseño responde a una funcionalidad: los colores fríos filtran la luz del amanecer mientras que los cálidos hacen lo propio con la luz del atardecer. Además, su grosor varía con el objetivo de controlar la intensidad de esta luz mediterránea que caracteriza Barcelona. La entrada al templo cuesta 26 euros, y la hora recomendada depende de la imagen que se desee obtener del interior del templo. 
 

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Palau de la Música Catalana, Barcelona

Siguiendo con el modernismo catalán, el Palau de la Música Catalana fue construido por el arquitecto Lluís Domènech i Montaner entre 1905 y 1908 como sede para el Orfeó Català. Su principal característica es su cúpula invertida, fabricada a partir de cristal policromado y ubicada en el centro del techo, representando un sol rodeado de un coro de ángeles. 

Además, este edificio cuenta con una innovación arquitectónica única, que lo posiciona como uno de los más impresionantes en lo que a cristaleras se refiere. Se trata del primer edificio español con muros cortina de vidrio, lo que permite que la sala de conciertos se convierta en una «caja de cristal» iluminada por el día. Visitar el lugar cuesta unos 16 euros, aunque la forma más auténtica de contemplarlo es acudiendo a uno de los conciertos matinales. 

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Casa Lis, Salamanca

La Casa Lis es actualmente el Museo de Art Nouveau y Art Déco de Salamanca, aunque en sus inicios, a principios del siglo XX, fue el palacete privado del industrial Miguel de Lis (de aquí su nombre). Construido sobre la antigua muralla de la ciudad, este edificio también responde a un estilo modernista caracterizado por toques industriales.

Su elemento más curioso es su fachada sur, compuesta por una inmensa vidriera emplomada con motivos florales y orgánicos que mira al río Tormes. El techo interior, por su parte, es una claraboya gigante con degradados que van desde el azul hasta el amarillo. Visitarla requiere una entrada de 5 euros, aunque los jueves por la mañana suele ser gratuita.

Fuente: National Gegraphic Viajes