A dos horas de Dublin, en el sureste de la isla, hay una región que la mayoría de los itinerarios turísticos deja pasar de largo camino a los Acantilados de Moher o a Galway. Es un error: Waterford, Wexford y Kilkenny concentran, en un radio de apenas una hora de auto entre sí, algunas de las postales más auténticas de Irlanda -ciudades vikingas, castillos normandos, abadías en ruinas y pueblos de pescadores- sin las multitudes que sí encuentran otros destinos más promocionados. Conocida localmente como «The Sunny South East» (el soleado sureste), por ser una de las zonas más templadas y secas del país, esta región es ideal para un raid de tres o cuatro días en auto.

Waterford: la ciudad vikinga más antigua de Irlanda

Fundada por los vikingos en el año 914, Waterford es la ciudad más antigua de Irlanda y lo primero que se nota al caminarla es que su historia está a flor de piel. El corazón turístico es el llamado Viking Triangle, un barrio compacto y muy caminable donde conviven más de mil años de historia.

Ahí se levanta la Torre de Reginald (Reginald’s Tower), una construcción circular del siglo XIII -de origen anglo-normando sobre un fuerte vikingo original- que hoy funciona como museo y es, con casi mil años, el edificio urbano más antiguo del país. Muy cerca, el Medieval Museum sorprende por su arquitectura: integra dentro de un edificio moderno dos sitios históricos reales, el Choristers’ Hall del siglo XIII y una bodega de vinos del siglo XV.

Otro imperdible es el Bishop’s Palace, una mansión georgiana que repasa la vida de Waterford entre 1700 y 1970, con piezas curiosas como la única cruz de luto conservada de las doce que encargó la madre de Napoleón Bonaparte, y el decantador Penrose, la pieza de cristal de Waterford más antigua que se conserva.

Y hablando de cristal: ninguna visita a Waterford está completa sin pasar por la House of Waterford Crystal, la fábrica-showroom donde se puede ver en vivo el proceso de soplado y tallado a mano de una de las cristalerías más reconocidas del mundo, con una tradición que se remonta a fines del siglo XVIII.

Para quienes prefieren el aire libre, el Waterford Greenway es una joya poco conocida fuera de Irlanda: 46 kilómetros de una vieja vía ferroviaria reconvertida en sendero para caminar o andar en bici, que corre entre viaductos, túneles y paisajes de costa hasta el pueblo de Dungarvan. Y si de playas se trata, Tramore y Woodstown, a 20-30 minutos del centro, son las favoritas de los locales para una tarde de caminata junto al mar.

Wexford: costa, faros y la cuna de los Kennedy

Al este de Waterford, cruzando el estuario, Wexford ofrece un perfil más costero y rural, con pueblos de pescadores, playas extensas y algunos de los sitios históricos más emotivos del país.

El imperdible absoluto es el Hook Lighthouse, en la punta de la península de Hook: con más de 800 años de historia, es uno de los faros operativos más antiguos del mundo todavía en pie, y se puede subir hasta la cima para ver el punto donde el estuario se abre al mar de Irlanda.

Muy cerca, en New Ross, atraca el Dunbrody Famine Ship, una réplica fiel de un barco de emigrantes de la década de 1840. La visita, guiada por actores caracterizados como pasajeros de la época, es una de las formas más conmovedoras de entender la Gran Hambruna irlandesa y la ola migratoria que llevó a millones de irlandeses a Estados Unidos. A pocos minutos de ahí se encuentra el Kennedy Homestead, la casa natal de Patrick Kennedy, bisabuelo del presidente John F. Kennedy, que sigue en pie como testimonio de esas raíces.

Para quienes viajan con chicos —o simplemente quieren un repaso rápido de la historia irlandesa— el Irish National Heritage Park, cerca de New Ross, recrea 9.000 años de historia del país a través de réplicas de asentamientos, tumbas y sitios de culto distribuidos en un parque al aire libre.

Kilkenny: la ciudad medieval mejor conservada de Irlanda

Si Waterford es vikinga, Kilkenny es puramente medieval y normanda. Situada a orillas del río Nore, esta ciudad de poco más de 27.000 habitantes es, para muchos viajeros, la sorpresa más grande del sureste irlandés: muchos no la ponen en la lista de imperdibles antes de llegar, pero casi todos se van convencidos de que valió la pena el desvío.

El punto de partida obligado es la Medieval Mile, el tramo peatonal que conecta dos de los mayores tesoros de la ciudad: la Catedral de San Canice, del siglo XIII, con su torre redonda del siglo IX desde la que se puede subir hasta arriba para ver la ciudad completa, y el imponente Castillo de Kilkenny, del siglo XII, antigua residencia de la poderosa familia Butler, rodeado hoy de extensos parques que bajan hasta el río. Su interior incluye salones restaurados con lujo victoriano, como la curiosa Sala China del siglo XIX.

Sobre esa misma Milla Medieval está la Rothe House, una casa-mercader del siglo XVI que conserva su estructura original y hoy funciona como museo de historia local, y el St. Mary’s Medieval Mile Museum, instalado en una iglesia medieval reconvertida.

A las afueras de la ciudad, dos paradas premian a quien tenga auto: la Abadía de Jerpoint, unas ruinas monásticas del siglo XII con tallas en piedra extraordinariamente conservadas, y el Priorato de Kells (Kells Priory), un complejo monástico semi abandonado y silencioso -de los más fotogénicos del país- con torres y murallas que alguna vez rodearon una iglesia y un claustro completo.

Kilkenny también tiene fama de ser una de las ciudades con mejor vida nocturna del interior de Irlanda: sus pubs centenarios, muchos con música en vivo, y su cervecería histórica -hogar de la reconocida Smithwick’s Experience– hacen que valga la pena quedarse a pasar la noche.

Cómo moverse por la región

La forma más cómoda de recorrer estas tres ciudades es en auto de alquiler, ya que están conectadas por rutas rápidas y bien señalizadas: Kilkenny queda a menos de una hora de Waterford y a poco más de una hora de Wexford, lo que permite armar un circuito circular sin volver sobre los propios pasos. Desde el aeropuerto de Dublin, Waterford se alcanza en unas dos horas por la autopista M9, mientras que Wexford y Kilkenny están a un recorrido similar por la M11 y la M9 respectivamente. También hay servicios de bus directo desde el aeropuerto de Dublin a Waterford, y conexiones en tren desde las estaciones Connolly y Heuston de Dublin hacia toda la región.

Cuándo ir

El verano (junio a agosto) ofrece las mejores chances de días soleados y coincide con la temporada alta de festivales: Waterford celebra en agosto el festival de música All Together Now, y en septiembre su Harvest Festival gastronómico. Para quienes prefieren evitar el grueso del turismo internacional, la primavera y el otoño son también una excelente opción: el clima se mantiene templado -esta es, después de todo, la región más soleada de Irlanda- y las postales medievales de Kilkenny, los faros de Wexford y los muelles vikingos de Waterford se disfrutan con mucha más calma.